Y el vigésimo cuarto Festival de Málaga terminó con «una sobredosis de Málaga». Imagínense la escena: aparece por el patio de butacas del Teatro Cervantes una panda de verdiales, Fiesteros de Los Baños del Carmen, con la cantante Diana Navarro y el agitador folclórico asturianu Rodrigo Cuevas; todos, claro, cantando y bailando al ritmo trotón de nuestros sones preflamencos. Lo de «sobredosis de Málaga», por cierto, lo dijo Antonio Banderas, que había ejercido minutos antes de presidente de honor del certamen entregando la última de las Biznagas, la de Oro a la Mejor Película (ya saben, para El ventre del mar) y echar el cierre a la cita con el cine en español.

Fue el momento estelar de la velada de clausura de la cita de Málaga con el audiovisual español y latinoamericano, la segunda que celebramos en pandemia, con un ojo puesto en la apuesta valiente de la pasada edición y con el otro, en la esperanzada próxima convocatoria, la del 2022, la de los 25 años del Festival, la de las bodas de plata, la de olvidarnos del coronavirus y volver a la alfombra roja popular, ruidosa y emocionante.

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Gala de clausura del Festival de Málaga 2021 Gregorio Marrero

Hasta entonces, tuvimos que conformaron con una ceremonia, la de anoche, alejada un tanto de la sobriedad (más que justificada) de la del año anterior pero que todavía vio demasiado pronto brindar un show como los de otras temporadas. Aunque allí estuvo Santiago Segura, el encargado de conducir la velada, que ejerció de Santiago Segura y le dio un poco de pimienta a los procedimientos. ¿Ejemplo? Después de que Noemí Ruiz y Celia Bermejo, presentadoras de las galas diarias de este año, pidieran un aplauso para «el equipo que hay detrás del certamen por sacarlo adelante», el creador de Torrente espetó: «Si lo que hay delante es triste, imaginaos lo que hay detrás».

Y como Segura siempre viene a hablar de su libro, ofreció «en absoluta primicia» imágenes de su inminente película, A todo tren: destino Asturias. Y dijo esto: «Se titula así porque Asturias nos ha pagado. Así somos los del cine, pillamos de aquí y de allá». Sí, es otra comedia familiar, después de las dos partes de Padre no hay más que uno: «Me estoy especializando en el cine familiar porque en vez de dos entradas vendes cuatro».

Banderas y Segura, en el Teatro Cervantes. Gregorio Marrero

Reivindicaciones

Lo demás, lo esperable en una gala de premios cinematográficos de estas características, con muchos discursos de agradecimiento más o menos emotivos y, sobre todo, reivindicativos respecto a todo tipo de causas: la próxima Constitución de Chile (Alfredo Castro, Mejor Actor de Reparto por Karnawal: «Dedico el premio a la asamblea constituyente que escribirá en Chile una nueva constitución, que reconocerá en nuestro país por primera vez a nuestros pueblos originarios. Quiero decir que Pinochet ha muerto»), el aborto en Argentina (Gabriela Vidal, Mejor Película Iberoamericana de ZonaZine por Las motitos: «Dedico el premio a todas las pibitas que pelearon para que ahora en Argentina tengamos aborto legal»), Carol Rodríguez Colás (Premio del Público por Chavalas: «Tenemos techo de cristal además de por ser mujeres por pertenecer a la clase trabajadora»), Roger Casamajor (Mejor Actor, por El ventre del mar: «Quería dedicar el premio a todos los que dejan sus hogares para buscar una vida mejor»), Ainhoa Rodríguez (Premio Especial del Jurado por Destello bravío; «Gracias a mis compañeras cineastas: queridas, esto no ha hecho más que empezar»)... Hasta una de las presentadoras de premios, Jedet, justificó así su trastabilleo al leer: «Es que este corsé me oprime, como el patriarcado».

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Villaronga y Cesc Mulet, emocionados. Gregorio Marrero

Y después de los verdiales de Diana Navarro y Rodrigo Cuevas, el estreno de García y García, una comedia de Ana Murugarren protagonizada por José Mota y Pepe Viyuela. Risas para olvidarnos por un rato de la pandemia y, sobre todo, para esperar con avidez al 18 de marzo del 2022, cuando comience la vigésimo quinta edición del Festival de Málaga. Así que el año que viene, más y mejor, y, esperemos, sin mascarilla ni distancia de seguridad, todos más juntos y viéndonos las caras.