A partir del sábado, el uso de la mascarilla dejará de ser obligatorio en exteriores, pero no al 100%. Este artículo, esencial como barrera protectora contra la proliferación de la Covid-19, deberá seguir usándose al aire libre en las siguientes situaciones:

Cuando se esté paseando o andando por la calle y otros espacios abiertos, será obligatorio el uso de la mascarilla si no se puede mantener el metro y medio de distancia interpersonal o si se va acompañado de personas no convivientes. Las personas que por motivos de salud tengan desaconsejada el uso de la mascarilla no se verán afectadas por los cambios en las medidas.

También seguirá siendo obligatoria en espacios públicos cerrados como una biblioteca, en establecimientos como una farmacia o un supermercado y, por supuesto, cuando subamos a un transporte público, ya sea en autobús, avión, ferrocarril o metro.

Para los pasajeros de los barcos, la mascarilla no será obligatoria mientras estén en su camarote -cómo ya ocurría- y, como novedad, no tendrán que llevarla en la cubierta del barco siempre que se pueda mantener la distancia de seguridad.

En el caso de los eventos multitudinarios, como podría ser un concierto, los asistentes podrán prescindir de la mascarilla si se desarrolla al aire libre y están sentados guardando la distancia de seguridad de un metro y medio. Por el contrario, si los asistentes están de pie, la mascarilla seguirá siendo de uso obligatorio aunque estén al aire libre.

En las residencias o espacios institucionalizados con el 80% de los residentes vacunados, como una residencia de ancianos, los usuarios podrán prescindir de la mascarilla, no así los trabajadores y las visitas. Las dependencias de los servicios esenciales funcionarán de la misma manera.

"Estamos ante una medida de flexibilización, es una medida progresiva, gradual y prudente. Creo que es una medida importante, que va a venir bien, la ciudadanía la estaba demandando pero tenemos que seguir con prudencia", valoró la ministra de Sanidad, Carolina Darias. Una decisión que fue consensuada ayer en el Consejo Interterritorial de Salud y que ha recibido el visto bueno en un Consejo de Ministros extraordinario esta mañana.

Por todo ello, la mascarilla seguirá siendo un complemento que la ciudadanía deberá llevar encima en todo momento, aunque pueda prescindir de ella en ciertas situaciones en las que no haya aglomeraciones de personas y solo se esté acompañado de personas pertenecientes a la burbuja familiar. Esta medida se relaja después de más de un año tras la aprobación del Real Decreto 21/20 de julio en el que el uso de la mascarilla se hizo obligatorio tanto en espacios interiores como exteriores.