“El Gobierno central tenía dos opciones: asumir el semáforo Nutriscore y desprestigiar dos referentes de nuestra dieta y economía como son el aceite y el jamón o rebelarse contra este sinsentido. ¿Y qué ha hecho? Ir en contra de estos productos”. Este es el literal del tuit que puso Elías Bendodo, consejero de Presidencia y portavoz de la Junta, el pasado 19 de febrero. Es uno entre varios. El ministro de Consumo, Alberto Garzón, se ha reunido hoy con el alcalde, Francisco de la Torre, en el Consistorio y, mientras que el primero ha dicho no compartir las formas de hacer política del presidente del PP malagueño, el segundo atribuye a un “malentendido” la campaña impulsada por Bendodo sobre el jamón, el aceite de oliva y la implantación o no del sistema de información nutricional Nutriscore. Es más, ha dicho que ha oído al ministro hablar bien del aceite de oliva. Este es un desencuentro más entre el regidor y Bendodo, como el acaecido con las luces de Navidad de calle Larios y tantos otros. Un desencuentro, claro, semántico.

De la Torre ha dicho que no especialista en la materia, pero “entiendo que lo que sea buena para que España esté bien posicionada si Europa considerara obligatorio tener estos indicadores de Nutriscore puestos en los alimentos, el estar preparado para ello, el que nuestras empresas vean qué tipo de clasificación tendría (en cuanto a las letras y los colores), me parece que eso es bueno que se haga y yo creo que aquí lo que ha podido haber es quizás un malentendido, no entender, en cuanto al tema de las interpretaciones que desde el ámbito autonómico se han podido hacer”. Al final, ha dicho, todas las administraciones “tenemos que converger en la misma finalidad que es defender la salud y al mismo tiempo defender la economía”.

“Nos importa mucho que nuestros productos tengan una buena imagen como dieta adecuada, como dieta mediterránea y yo he oído al ministro en la reunión anterior hablar bien del aceite de oliva y tratar de que no quede perjudicado”, ha dicho, para indicar que, sin tratar de dar lecciones ni a la Junta ni al Gobierno, y mediando entre la salud y el mundo de la producción, “se llegará a un acuerdo necesario”, de forma que el hecho de que los productos tengan la mejor calificación posible es bueno para los que producen y para los consumidores.

El ministro Garzón, por su parte, ha dicho que el Ministerio de Consumo aborda la problemática ahora de la obesidad no infantil y la dieta no saludable desde diferentes perspectivas, y una de ellas es esta herramienta “útil”, que además “está respaldada por numerosos estudios científicos e implantada ya en países como Francia, Suiza y Alemania, es la herramienta Nutriscore, una herramienta que utiliza un logaritmo para simplificar la información tradicional de determinados productos para permitir la comparabilidad”.

Ha indicado que se trata de un sistema voluntario, “de modo que si alguna empresa considera que su producto no debería incoporar esta etiqueta no hace falta que lo haga, por lo tanto estamos hablando e una incidencia modesta pero de una aplicación internacional ya consolidada”. Se anunció su implantación, ha dicho, antes de que él llegara al Gobierno.

“El señor Bendodo, portavoz de la Junta, comenzó una campaña difamatoria contra este sistema, y en particular contra mi persona, que yo no comparto, en general no comparto las formas ni el estilo del señor Bendodo, pero creo que lo único que puedo hacer es pedirle que se tome en serio esto en la medida que entiendo que pueda haber una crítica de los sistemas que estamos valorando y los que queremos implantar pero tiene que hacerse por los cauces apropiados, uno de esos cauces es no mentir: es evidente que desde el Gobierno nunca hemos dicho nada de lo que se nos ha acusado por parte del señor Bendodo, que ha consistido en una campaña que, de manera un poco particular, ha ido poniendo su desayuno por la mañana en las redes sociales”.