«Hace cinco años que murió mi padre, solía llevarlo en silla de ruedas al centro de salud de la Victoria y a la vuelta tenía que dar un rodeo muy grande porque la silla no cabía por la acera», recuerda Salvador Tineo.

Los problemas con el traslado de su padre le animaron «hace unos seis años», calcula, a empezar a enviar escritos al Ayuntamiento de Málaga sobre la situación de la calle Diego de Siloé, en El Ejido, causante de sus problemas y el de otros muchos vecinos, en su mayoría usuarios del centro de salud, destaca.

Salvador Tineo, vecino de la calle San Millán, continuación de Diego de Siloé, recorrió esta última vía ayer para constatar que los conductores seguían haciendo de su capa un sayo. «Y eso que estamos en Semana Blanca y no hay instituto, hay menos estudiantes. Cuando hay clases es que ya no te puedes mover», destaca.

Mientras posa para una de las fotos, bromea sobre el tamaño de su perro, lo suficientemente pequeño para que quepa por el hueco que dejan los coches.

Como destaca, no es una situación que acabe cuando llegan las vacaciones de verano sino que se prolonga: «Esto es todo el año porque esto es el Centro de Málaga y todo el que acude a tapear si no encuentra sitio aparca aquí», declara.

La situación, resalta, también se produce los domingos, lo que causa muchos molestias a quienes acuden a la vecina parroquia del Buen Pastor. «Cuando hay misa las señoras no pueden pasar y si no se tiran a la carretera no pasan», critica.

Otro coche encima de la acera. A. V.

Mientras habla con el diario, una vecina con bastón pasa por la acera ocupada por los coches. Ella tiene su estrategia: «Me arrimo mucho a la pared», explica.

Pero no todos pueden hacer como ella. Salvador Tineo cuenta el caso de una vecina que también es usuaria del centro de salud de la Victoria «y tiene que dar una vuelta grande con el andador».

En su opinión, y dado que las multas parecen no disuadir a los conductores, ha propuesto al Ayuntamiento la instalación de bolardos. «Pero me dicen que no se pueden poner por lo ancho de la acera. ¿Y ahora acaso se puede con los coches todo el día encima?», se pregunta. Salvador sigue insistiendo en que unos bolardos acabarían con el problema: «La acera quedaría despejada, todos podríamos pasar por ella y los coches no aparcarían».

Ayer, el concejal de Seguridad, Avelino España, subrayó que la Policía Local acude a la calle y sanciona a los coches mal estacionados cada vez que hay una queja vecinal.

El continuo aparcamiento ha terminado rompiendo las aceras. A. V.