La provincia de Málaga ha registrado en las cuatro últimas semanas un total de 380 muertos con coronavirus, de manera que febrero acaba como el mes con más fallecidos de toda la pandemia. Sólo otros dos meses superaron la barrera de los 175 fallecidos: 232 registró este pasado enero y 184 arrojó abril de 2020. En la segunda ola, los meses con más muertes fueron noviembre (154) y diciembre (130).

Málaga cierra esta tercera ola con un total de 612 fallecidos, el doble que los que lamentó en la primera ola, o casi 45.000 contagios, 10.000 más que en toda la segunda. Además, ayer viernes se contabilizaron 22 hospitalizados menos que en la víspera, los mismos 242 positivos de la jornada anterior y siete víctimas mortales con Covid-19 durante las últimas 24 horas.

Además, la Junta de Andalucía informó de que ya están vacunadas con dos dosis cerca de 40.000 personas en la provincia, mientras que el total de dosis ya administradas en la suma de los seis distritos malagueños se eleva a casi 130.000.

Asimismo, indicó la Consejería de Salud y Familias que permanecen cerradas 59 aulas, tras 17 reaperturas en los últimos días, sin que haya ningún otro colegio clausurado de manera total, dentro del balance conjunto de los seis distritos sanitarios malagueños.

Actualmente hay 426 pacientes hospitalizados, de los que 69 están en UCI (uno menos que el día anterior). El número de curados no deja de crecer de manera significativa. Son 838 esta vez, frente a los 534 de este jueves. Así se han reducido de forma importante los casos activos. En este momentos son 30.323, que representan el 35% de los 85.671 que acumula la provincia, por un total de 1.393 fallecidos.

El número de curados no deja de crecer de manera significativa. Son 838 esta vez, frente a los 534 de este jueves. Así se han reducido de forma importante los casos activos

La semana se cierra en la provincia con 1.724 contagios y un total de 91 fallecimientos desde el pasado sábado. En Andalucía, las últimas 24 horas han deparado 1.197 positivos, con los 296 contabilizados en la provincia sevillana como mayor registro, el único por encima de los casos sumados en Málaga. Además, se han lamentado hasta 33 muertes para un total de 8.383 desde el mes de marzo del pasado año.

El recuento de los casos activos por distritos sanitarios deparó ayer viernes hasta 12.195 casos en el litoral occidental, por 10.915 en el distrito de la capital malagueña. Son los dos territorios con más casos, seguidos por los 2.824 que se localizan en el Valle del Guadalhorce y los 2.369 del distrito sanitario de la comarca de la Axarquía.

Las dos zonas con menos casos activos son en este momento la Vega de Antequera, con 1.713, mientras que actualmente en la Serranía de Ronda restan apenas 158 personas que aún no han logrado superar la enfermedad. Es importante, en este aspecto, destacar que febrero va a finalizar con más de 13.000 nuevos curados, por más de 5.600 que arrojó el mes de enero.

Los registros acumulados en la provincia en cuanto a la mortalidad deparan desde el inicio de la pandemia un total de 509 fallecidos en el término municipal de la capital, de los 1.393 contabilizados hasta ahora. A esa cifra le siguen los 150 de Marbella, 81 en Ronda y 80 en el término de Vélez-Málaga. Alcanza también las 54 muertes Benalmádena y otros dos municipios de la Costa del Sol Occidental figuran a continuación, Fuengirola (40) y Estepona (35).

Los registros acumulados en la provincia en mortalidad deparan un total de 509 fallecidos en la capital, de los 1.393 contabilizados hasta ahora

En cuanto a los contagios, Málaga capital ha confirmado desde febrero del pasado año un total de 30.238 de los 85.671 contabilizados hasta el viernes. En el extremo opuesto, el municipio de menor población de la provincia, Atajate, que permanece sin registrar un solo caso positivo. Tras la capital figura Marbella, con 9.903 contagios, seguida de Vélez-Málaga, con 4.368, y Mijas, con 3.841.

Las autoridades sanitarias destacaban ayer que la reducción de los positivos diarios no deben permitir una relajación entre la población, en cuanto a las medidas implantadas para controlar la positiva evolución de la pandemia. En este sentido, se alude directamente a los efectos negativos que podría acarrear una cuarta ola, sobre todo después de que la tercera ola haya propiciado la máxima incidencia del virus en suelo malagueño. Cualquier «paso atrás» puede condicionar al mismo tiempo la vuelta a la tan ansiada «normalidad».