El Ayuntamiento ha hecho gestiones para solucionar la situación de los inquilinos de un bloque de nueve viviendas en la calle Huerto de Monjas, 13, en su mayoría madres solteras con niños pequeños que, como informó La Opinión, desde hace tres meses y medio se surten de agua en la Fuente de los Cristos.

Según informó este jueves Francisco Álvarez, de la ONG Abanico Solidario, nada más conocer el problema el concejal de Derechos Sociales, Francisco Pomares y la concejala del Centro, Gemma del Corral, se pusieron en contacto con la organización para ofrecerles soluciones.

«Ayer tuvimos acceso a parte de la documentación que nos permitirá darles suministro de agua en cuanto aporten el resto de la documentación y se ejecuten los trabajos técnicos», explicó este jueves la concejala Gemma de Corral, que detalló que finalmente el Ayuntamiento localizó la documentación de primera ocupación de 2013, lo que permitirá a Emasa volver a darles agua.

Además, la concejala indicó que hasta el 9 de agosto, por el escudo social a causa de la pandemia, no puede suspendérsele a estas personas el suministro de agua y después de esta fecha, Emasa cuenta con un fondo social que permitiría cubrir sus necesidades, previa entrega de la documentación.

Las madres llevan tres meses haciendo cola a por agua en la Fuente de los Cristos. A.V.

Por su parte Francisco Álvarez también informó de que el Instituto Municipal de la Vivienda, a través de la Oficina del Derecho a la Vivienda, se ha ofrecido para mediar con el banco propietario del edificio, después de que en septiembre del año pasado diera por finalizado un contrato de tres años con alquileres sociales.

El portavoz Abanico Solidario recordó que al tratarse de grandes tenedores de pisos, la duración mínima de un contrato es de siete años y no de tres.

Francisco Álvarez expuso este jueves el caso de estas mujeres en el pleno, y aprovechó para agradecer las gestiones del equipo de gobierno «para encontrar una solución satisfactoria, y la encontraron, provisional pero efectiva».

Por su parte, Isabel, portavoz de las familias del bloque, en el que viven ocho menores, confesó encontrarse «un poco mejor porque creo al cien por cien que nos van a poner el agua».

Muy contentas estaban inquilinas como María o Sheyla, madre de una niña de un año y embarazada. «La verdad, ahora tengo un poco más de esperanza», confesaba Ruth, madre de dos niños de 3 y 13 años. Quizás muy pronto dejen de ir a la fuente.