Hace unos años, al disponerme a ver por televisión un partido de fútbol en el que uno de los contendientes era la Selección Española, en las imágenes previas al comienzo del encuentro, una de las cámaras enfocaba al entonces seleccionador del equipo español Vicente del Bosque, hoy marqués Del Bosque, distinción que le otorgó el Rey de España en reconocimiento a su labor.

En el banquillo estaba Del Bosque con su tradicional gesto serio y, bajo su figura, como información para los espectadores, aparecía el siguiente texto: ‘Coach. Spain’. Interpreté que la desconocida palabra ‘coach’ equivaldría a la española seleccionador o entrenador.

Como se trataba de un partido internacional que no se jugaba en España, me pareció normal la utilización de un vocablo no español, lo mismo que ‘Spain’. Pero inexplicablemente en todos los encuentros de nuestra selección, Del Bosque y sus sucesores se convirtieron en ‘coach’.

En el último europeo de fútbol se ha vuelto al pasado: «Luis Enrique, entrenador». No sé si el retorno al español será duradero o volverá el ‘coach’.

Diccionario al canto

Para cerciorarme de que la traducción al inglés de seleccionador o entrenador es ‘coach’ recurrí a un diccionario, recurso o costumbre que con el paso de los años no he abandonado.

Cuando tengo una duda con una palabra, si se trata de un vocablo español, echo mano al diccionario de la RAE, o al inglés, francés o latín… cuando se trata de palabras de esas lenguas. Pues bien, en el diccionario que consulté la palabra ‘coach’ aparece con cinco acepciones. La primera, autocar; la segunda, carruaje, coche de caballos, carroza; la tercera, coche, vagón (de tren); la cuarta, profesor-ra particular, quinta, entrenador-ra.

Menos mal que leí todas porque si me quedo con la primera ¿qué tiene que ver un entrenador o seleccionador de un equipo de fútbol con un autocar?

La joya de la cantera malaguista, Kevin Álex Zea

Ponga un coach en su vida

A alguien (esa persona o personas desconocidas que imponen modas y costumbres) se le ocurrió que lo de ‘coach’, que suena a exótico, podía sustituir a las palabras españolas que significan más o menos lo mismo, como la citada ‘entrenador’ y las que elijo del diccionario de la lengua española, como consejero, asesor, especialista, experto, perito, preparador…

Ahora los profesionales de los deportes federados o no (fútbol, baloncesto, ciclismo, boxeo, natación, vela, remo, bádminton, tenis, lanzadores de peso, jabalina y disco; corredores de 100 metros hasta los maratonianos de los cuarenta y pico de kilómetros…) no tienen un entrenador de toda la vida; tienen un ‘coach’ o una ‘coacha’ porque los hay de uno y otro sexo. Como está recomendado y exigido por las progresistas la matización del femenino… ¿se puede decir ‘progresistos’? Como ya se puede decir ‘almóndiga’ y quizá más adelante ‘cocleta’…, pues hala, adelante.

Dejo a los deportistas sudar la camiseta por el paseo marítimo o escalando montes, corriendo en bicicleta, jugando al rugby…cada uno asesorado, aconsejado por su ‘coach’ o ‘coacha’, y me acerco a otro mundo o mundillo de personajes, personajillos, famosos y famosillos que tienen su ‘coach’ para vestir tal o cual aditamento, el pintalabios que haga juego con el color del pelo, el perfume idóneo para llevar el día de Navidad…

No estoy inventando nada; en la televisión, en las radios, en las revistas ilustradas… aparecen esos personajes presumiendo de tener un ‘coach’ para que le asesore cómo desenvolverse en una playa o un acto público. Lo que diga el ‘coach’ va a misa. Perdón por la irreverencia.

‘Coaches’

En un concurso televiso para elegir las mejores voces, un jurado compuesto por figuras consagradas juzga las actuaciones para elegir a los merecedores de pasar a una segunda o tercera fase y terminar con una espectacular final. Para mí eran juzgadores. Pues no, son ‘coach’, pero como eran cuatro (uno mujer), pues eran tres ‘coaches’ y una ‘coacha’. Pues nada, ‘coaches’ por aquí y por allá.

No me sorprendería que más tarde o más temprano se funde una asociación, sindicato, colegio… que agrupe a los profesionales de nuevo cuño para la defensa de sus intereses y reconocimiento de derechos y deberes. Responderá al enunciado de Colegio, Asociación, Sindicato… de ‘Coachas’ y ‘Coaches’. Los que no estén en posesión del carné correspondiente que acredite su profesionalidad serán considerados como zurupetos, o sea, intrusos.

Como las modas y las tonterías son más contagiosas que el Covid-19, y lo que te rondaré, morena, en un futuro muy cercano, el presidente del Gobierno de turno no tendrá asesores para temas muy puntuales; tendrá ‘coach’ para que le oriente en temas económicos, ‘coach’ para que le ponga al día de la política internacional, ‘coach’ para subir impuestos que solo afecten a la clase media, ‘coach’ para que le escriba los discursos a pronunciar en una inauguración, una conmemoración, un aniversario… y en una rueda de prensa sin preguntas.

Los hoy conocidos como asesores del presidente del Gobierno, de los vicepresidentes, de los ministros, de los alcaldes, de los presidentes de diputaciones, de los directores generales de empresas…, esos asesores y consultores tendrán que reciclarse como el plástico y el vidrio para merecer el calificativo de ‘coach’.

En las universidades, mediante cursos de horas lectivas a determinar, impartirán máster de acceso a la nueva actividad. A tiro de piedra tendremos máster en ‘coach’. Por cierto, máster es maestría o curso de posgraduado, pero maestría suena a formación profesional… y eso mola poco.

Final

Después de todo lo escrito, y reflexionar sobre los beneficios que emanan de un ‘coach’ o entrenador personal, me pregunto si debo buscar una ‘coacha’ para que me oriente y asesore para mejorar mi trabajo y aumentar así el número de lectores de mis ‘Memorias de Málaga’. Pero me temo que a mi mujer no le haría mucha gracia que metiera en casa una ‘coacha’ por muy ‘coachera’ o experta que fuera.

Si alguien se pregunta qué tiene que ver lo narrado hoy con el enunciado de ‘Memorias de Málaga’ me defenderé diciendo que en la Málaga que yo rememoro nadie acudía a un asesor o consejero para comprarse una corbata.