Rafael Ventura nos pone al día sobre todas las iniciativas referidas al emprendimiento que se están llevando a cabo en la UMA, una universidad pionera en el trabajo con estudiantes que quieren emprender y que recientemente se ha visto recompensada con la certificación que concede ACEEU.

¿Dónde se origina este marcado carácter emprendedor que tiene la UMA, primera universidad certificada en esta materia en España y puntera en el mundo en este aspecto?

La Universidad de Málaga ha sido siempre pionera en cuanto al desarrollo de una universidad emprendedora. Ya en el año 1997, fue la segunda universidad española que creó una iniciativa para fomentar ideas empresariales de base universitaria, el concurso Spin Off. Más recientemente la apertura del edificio The Green Ray, un edificio compartido por la Universidad y la empresa, y ubicado en el campus universitario. En este edificio, la Universidad ha tenido la oportunidad de diseñar su propio hub de innovación y emprendimiento, Link By UMA. Ese espacio y el modelo elegido para ejecutar la estrategia de emprendimiento en la universidad ha permitido posicionarnos en el sistema universitario español como una universidad referente y referenciada por su evolución en el ámbito de la innovación y el emprendimiento. Nuestra Universidad también ha sido pionera en la creación de un vicerrectorado de emprendimiento o en el diseño de un plan estratégico para el emprendimiento. Ha sumado mucho el hecho de fijar objetivos estratégicos en este ámbito.

¿Qué herramientas pone la universidad malagueña para fomentar el espíritu emprendedor de los estudiantes?

El reto es conectar al estudiante con el ecosistema de emprendimiento. Creo que este rol que podemos asumir es el que genera más valor para el estudiante y para el propio ecosistema. El nombre Link by UMA responde a esa idea que es dominante en nuestra estrategia desde el principio. Link es conector. Link by UMA es un espacio conector de talento universitario con el ecosistema. Además del espacio físico necesitamos que allí ocurran cosas ligadas a la innovación y el emprendimiento. Para ello pretendemos ser una escuela de innovación, un centro de programación de eventos, de ideación y maduración de iniciativas emprendedoras y un espacio de incubación de proyectos. Eso es lo que da contenido a nuestra propuesta.

¿Cómo definiría el modelo emprendedor de la UMA?

Es un modelo de naturaleza colaborativa. Nuestra intención es abrir la Universidad para conseguir la participación de emprendedores, corporaciones, inversores, administraciones públicas... La mayoría de las actividades para el emprendimiento que programamos en la Universidad son organizadas, o diseñadas o financiadas con actores externos. Esto permite al ecosistema una relación fácil con la Universidad y a nosotros una dimensión del proyecto que no se limita a nuestras capacidades y recursos. Por eso, para nosotros es clave sumar partners a nuestro proyecto. La gestión de esa comunidad de partners es una actividad crítica para seguir creciendo en servicios al estudiante y al investigador.

¿Cuál es la estructura y la actividad actual de Link by UMA, el hub de innovación que ha organizado la universidad malagueña?

Vamos a crecer en cuanto a espacio disponible e infraestructuras. Durante este año se han constituido nuevas empresas de base tecnológica creadas por investigadores de la Universidad y queremos que tengan su sede en el Rayo Verde. Sería un complemento idóneo a los espacios de incubación que ya tenemos y que ocupan los proyectos en su etapa más temprana. En cuanto a la actividad, recuperamos la presencialidad. El edificio recobra el tono vital que tenía. Los formatos para estimular la innovación requieren del espacio físico y el trabajo presencial. El estudiante desea asistir a encuentros donde conozca y se dé a conocer. Por ejemplo, hoy comienza una edición del hackathon Flash Sesion. Durante tres días, sesenta estudiantes van a participar en un programa intensivo para el desarrollo de ideas y formulación de proyectos. La experiencia que van a vivir no es replicable en el entorno online.

Hábleme del Programa Social Change Makers y del K-Project, ¿en qué consisten?

Todos nos alineamos con los ODS pero necesitamos conocer a quiénes quieren proponer y liderar proyectos en este sentido. Social Change Makers es nuestro programa para estimular la innovación social. Durante el pasado curso académico se sumaron cerca de 500 estudiantes y contamos con la colaboración de 60 entidades. El objetivo es que los estudiantes comprendan la naturaleza de los retos que contienen los ODS, y que participen en dinámicas que puedan derivar en proyectos realizables. El rol de las entidades colaboradoras es la definición de retos específicos que puedan ser trabajados por los estudiantes. Por otra parte, tenemos actualmente 10 k-projects activos. Son formatos para la formación basada en proyectos. Esto quiere decir que el estudiante adquiere competencias técnicas y transversales mediante su participación en un proyecto cuyos resultados estén definidos de manera muy objetiva. Un buen ejemplo sería Malaga Racing Team (MART). El objetivo es construir durante un curso académico un coche de competición. Participa un grupo amplio de estudiantes, de diferentes especialidades, tutorizados por un equipo de profesores y apoyados por empresas patrocinadoras. Ellos participan en una competición internacional universitaria con el resultado de su trabajo durante el curso. Es una experiencia vital para ellos, es un proyecto espectacular.

Hace unos meses la UMA recibió la acreditación de ‘Universidad Emprendedora’ ¿En qué ha influido esta certificación en las tareas emprendidas desde ese mes de junio?

Sobre todo ha influido en nuestro posicionamiento dentro del sistema universitario de nuestro país. Ahora asumiremos la coordinación del grupo de trabajo sobre emprendimiento de la CRUE, también formamos parte de un grupo de trabajo de la CRUE, formado por cinco universidades, para colaborar con el Alto Comisionado en definición de la Misión España Nación Emprendedora. Precisamente, hemos sido reconocidos oficialmente aliados naturales del Alto Comisionado. Es decir, creo que se nos ha reconocido con capacidad de aportar nuestra experiencia al conjunto de las universidades.

Los retos del futuro, ¿por donde pasan? ¿Cuáles son las tareas más inmediatas a llevar a cabo?

El reto siempre es mejorar, queremos que la universidad emprendedora sea un elemento diferenciador de nuestra Universidad. De manera más específica, debemos aprender a medir lo que hacemos, conocer cuáles son nuestras métricas. Hay que seguir creciendo desde el punto de vista internacional, conectarnos a redes de universidades de otros países. Hemos aprobado la constitución de varias empresas de base tecnológica en el último año, pero debemos de crear un grupo más grande. Por otra parte, hay un potencial de consultoría y mentorización de proyectos entre el personal docente e investigador que no lo estamos aprovechando. Es necesario sumar a un porcentaje mayor de la universidad a la estrategia de innovación y emprendimiento.