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La Opinión de Málaga

Guerra de Ucrania

De la guerra a la ayuda humanitaria: las refugiadas ucranianas se lanzan a ayudar en el envío de suministros desde Málaga

Yaroslava, Evelina, Oxana, Victoria y Katerina llegaron el domingo a la capital después de un viaje de tres días desde Lviv y Rivne - Esta semana se han incorporado como voluntarias a OSAH para ayudar en la canalización y envío de donaciones a su país

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Refugiados ucranianos recogen ayuda en Málaga para enviar a su país. Álex Zea.

Hace once días, sus vidas eran cotidianas, como las de todo el mundo. Vivían en Lviv (Leópolis) y Rivne, dos ciudades al oeste de Ucrania. Hace ocho cogían un autobús en la frontera con Polonia para huir de la invasión rusa o compartían coche con una familia polaca que les cedió un hueco. 72 horas después se convertían en refugiadas.

Cinco refugiadas entre el millón de personas que han abandonado su tierra en la primera semana de guerra. Son Yaroslava y su hija Evelina, junto a Oxana, con sus hijas Victoria y Katerina. Dos familias desconocidas, de ciudades distintas, sin vínculos, de las primeras en llegar a Málaga huyendo de la guerra. Sus maridos, sus padres, ellos se quedaron en el frente como dicta la ley marcial impuesta por el presidente ucraniano, Vlodímir Zelenski.

Su historia la cuenta Oxana, una ucraniana que lleva viviendo en Málaga desde el año 2000. Desde la lejanía de los casi 4.000 kilómetros que separan la Costa del Sol de su tierra ha vivido dos guerras, la de 2014 con la anexión de Crimea y la que explotó el pasado 24 de febrero ante una Europa atónita.

Cuando se le pregunta por esto, Oxana corrige. No son dos conflictos, es solo uno. "Es la misma guerra que empezó en 2014 pero ahora tiene una fase decisiva".

Oxana hace de traductora para estas cinco mujeres y dos de ellas se cobijan, por ahora, en casa de su hermano. Cuenta que cuando oyeron hablar de que había un operativo organizado para mandar suministros a Ucrania, quisieron venir a ayudar. De manera que, ahora son voluntarias en ASAEC-OSAH y ayudan a clasificar, empaquetar y embalar los alimentos, la ropa y los medicamentos que viajarán a la frontera entre Polonia y Ucrania.

En la sede social de la calle Virgen de la Servita, donde se encuentra el economato de OSAH, la tarde es intensa. Se descargan furgonetas y coches atestados con todas las donaciones que han recogido en los once distritos malagueños a través de la red de Desarrollo de Voluntariado de Respuesta Rápida de la ciudad, según explica el presidente de OSAH, Antonio Paneque.

Hay alimentos en conserva, leche en polvo para bebés, medicamentos, ropa de invierno, botas, mantas... todo ello se clasifica, se empaqueta y se etiqueta. Después se mandan a una nave que Cruz Roja ha cedido a la Asociación Maydan, encargada de centralizar los envíos por carretera a Polonia, a un punto seguro, como explicaba esta mañana la presidenta de la asociación ucraniana en Málaga, Maryana Kasiv.

"Esperamos que el pueblo ucraniano venza y se reconstruya la democracia que hemos tenido, para que Ucrania pueda ir hacia donde decidió ir hace mucho tiempo, hacia Europa", defiende. "Nadie puede venir a nuestra casa a mandar y decir las decisiones que tenemos que tomar. Eso en el siglo XIX no hay derecho".

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