El Grupo Municipal Socialista ha pedido al Ayuntamiento de Málaga “que asuma la responsabilidad patrimonial” por los daños ocasionados en varios bloques de viviendas de la barriada Haza Cuevas, en el distrito de Cruz de Humilladero y junto al Puente de las Américas, “por unas obras municipales ejecutadas entre 2016 y 2019”. Desde febrero de 2021 el consistorio tiene en su poder la documentación técnica que acredita que los problemas fueron generados por la obra municipal. Son 40 las viviendas afectadas, que dan cobijo a unas 120 personas “que duermen con el miedo en el cuerpo porque hemos visto in situ hasta muros de carga que están cediendo por los daños estructurales en los bloques”, ha afirmado Begoña Medina.

“Los vecinos presentaron hace meses un informe independiente, encargado por su administrador de fincas, que relaciona las grietas y la falta de estabilidad en los edificios por una supuesta negligencia en unas obras de EMASA. Si esto es así, Paco de la Torre debe poner en marcha inmediatamente los mecanismos para resolver los daños ocasionados”, ha manifestado Begoña Medina. 

El concejal socialista Pablo Orellana ha explicado que lo ocurrido fue que la cimentación de estos edificios, construidos en 1946, estaba asentada en piedras que se retiraron durante las obras de saneamiento “y al tener una zanja abierta dos años ha permitido la filtración de las lluvias, que ha removido el soporte de los edificios que se encuentran con profundas grietas en fachada, zonas comunes y en el interior de las viviendas”. Ha añadido que “estos daños fueron debidos a la mala ejecución y falta de previsión por parte del Ayuntamiento de Málaga respecto a la no colocación de sumideros con suficiente capacidad de evacuación”, lo que provocó una gran acumulación balsas de agua pluviales y en cuanto a la falta protección de las obras de las lluvias acaecidas durante su ejecución.

Según el responsable socialista del distrito de Cruz de Humilladero, “otros indicios evidentes es que las jardineras y el mobiliario urbano existente en calle Monseñor Carrillo también sufrieron alteraciones estructurales durante el mismo periodo, entre los años 2016 y 2019, por lo que los daños no pudieron ser por filtraciones internas de las viviendas y sí por un movimiento o asentamiento producido a lo largo de toda la calle, coincidiendo con las obras municipales de saneamiento”.

“Es una vergüenza que el Ayuntamiento se desentienda de reparar lo que ha ocasionado, aún más cuando cada vecino se ha tenido que endeudar para pagar 5.000 euros por viviendas para acometer una primera fase de cimentación y estabilización urgente de los inmuebles”, ha manifestado Orellana. “Y habrá una segunda fase que muchos no saben cómo pagarán, porque será de unos 3.000 euros por familia residente”.