«Nos mudamos en julio y julio y agosto ha sido horrible», resume Enrique, padre de dos niños de 3 y 7 años, que vive con su pareja en un bloque de calle Martínez Campos, a pocos metros de la peatonal Tomás Heredia.

Fue comenzar a vivir en la casa y constatar que su familia tenía un ruido aleatorio 24 horas al día, por culpa de un aparcamiento de patinetes eléctricos justo debajo.

«Esto lo usan sobre todo los extranjeros, para que los hoteles oferten puestos de patinetes a 200 metros», cuenta este vecino, que explica que los grupos de usuarios pueden acercarse al aparcamiento «a las 2, 3 o 4 de la mañana haciendo ruido», pero a continuación, a las 6.30 de la mañana pasa el primer furgón de las empresas concesionarias: «Saltan las alarmas del patinete, algunas las activa el mismo operario, se pone a hablar por teléfono o empieza a dar porrazos a los patinetes hasta que suenan. Los furgones de las empresas han llegado a aparecer a la 1 de la mañana», lamenta.

Vista del punto de recogida y estacionamiento, con patinetes por las acera y fuera de su zona, desde un bloque de calle Martínez Campos. L.O.

La vecindad con un aparcamiento de este tipo también ha aumentado la inseguridad vial, critica y vuelve a poner de ejemplo el comportamiento de los usuarios, en su mayoría extranjeros: «En verano hay que dormir con las ventanas abiertas y ha sido horrible, los ‘guiris’ vienen aquí de vacaciones, están de fiesta y los puedes ver en grupos de tres y cuatro subidos a los patinetes, haciendo eses y esquivando a la gente».

La situación se ha vuelto tan difícil que Enrique ha iniciado una recogida de firmas entre vecinos y locales de todo el entorno para pedir al Ayuntamiento el cambio de sitio de los patinetes, pues como recuerda, en calle Tomás Heredia hay una guardería «y los patinetes salen de aquí, toman la curva a toda velocidad y pasan por delante de ella». Este vecino subraya que la calle Martínez Campo es muy estrecha, se trata de una zona residencial al lado de una calle peatonal y propone trasladar los patinetes a un espacio más abierto y con menos residentes como el Palmeral de las Sorpresas o la Alameda.

El puesto de patinetes, el miércoles, con la peatonal calle Tomás Heredia a continuación. A.V.

Respuesta del Ayuntamiento

José del Río, concejal de Movilidad, contestó ayer que está abierto a las quejas de los vecinos «para hablar con las empresas y poner horarios más factibles» de recogida y descarga, pero no es posible cambiar la parada, puesto que está incluida en el pliego de concesión de este servicio. El concejal informó de que «en mes y medio o dos meses» la concesión la tendrá una sola empresa y será más fácil « limitar el número de patinetes, horarios y ruidos».