Crónicas de la ciudad

La fuente de La Luz se marcha a trozos del barrio

Como símbolo de la escuálida participación ciudadana de Málaga, en La Luz una fuente escogida por los vecinos en 2010 luce descascarillada en todos sus frentes.  

La fuente de la avenida de La Luz, el pasado lunes.

La fuente de la avenida de La Luz, el pasado lunes. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Curiosa paradoja que, en la misma semana del Día de la Constitución, un presidente autonómico que escapó de España en un maletero y su tropa de patriotas sean tratados en Suiza como si fueran dirigentes sarahauis, palestinos, norirlandeses o cualquier otro colectivo acuciado por un problema real y de enjundia. 

Lástima que los votantes desconocieran que votar al actual presidente incluiría una amnistía... al dictado del pícaro amnistiado.  

En realidad, los españoles pintamos bien poco en esto de la gobernanza. Tampoco en el plano municipal podemos tocar las palmas. En un terreno tan cargado de simbolismo como la Participación Ciudadana, nuestro Ayuntamiento ha conseguido que se asemeje a esos arcos conmemorativos que luego se desmontaban y desaparecían. 

Nuestro Consistorio, gracias a un trabajo duro y tenaz, ha logrado que la participación ciudadana sea puro cartón piedra o si pensamos en el siglo XVIII, la más bella de las arquitecturas fingidas, pues pinta menos que el típex.  

De la falta de participación ciudadana ya se quejaron la mayoría de dirigentes vecinales entrevistados por este periódico días antes de las elecciones municipales de este año.  

Como saben los colectivos ciudadanos de esta capital, si se les ocurre organizarse para oponerse a alguna insensatez gubernativa, como que la ciudad pierda 100.000 m2 de zonas verdes para hacer sitio a unos rascacielos (terrenos de Repsol) o que un rascacielos del tamaño del Monte Gibralfaro presida la Bahía, nuestro alcalde y sus concejales se cerrarán en banda con la firmeza de un portero de discoteca: Ni hablar de una consulta ciudadana. 

Para las cuestiones trascendentales no hay tu tía, así que cada cuatro años los proyectos polémicos se votan en bloque en las elecciones, acompañados por varios centenares de proyectos más y así se camuflan las tropelías. 

La fuente, a tono con la agrietada calzada.

La fuente, a tono con la agrietada calzada. / A.V.

Por eso, cuando menos habría que pedirle al equipo de gobierno un poco de interés por las cuatro fruslerías salidas de la participación ciudadana. 

Es el caso de una pequeña fuente en la intersección de la avenida de la Luz con la Travesía de la Luz e Ingeniero de la Cierva. En 2010 los vecinos pudieron votar por internet entre cuatro modelos distintos. 

La fuente escogida luce bastante descuidada por la pérdida masiva de teselas en todos su cuerpos. Dado que a los vecinos se les deja un margen participativo tan ínfimo, qué menos que mantener lo elegido con un poco más de interés. Ánimo y Feliz Día de la Constitución.