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Patrimonio

'No se cuelguen de las cadenas': la Catedral de Málaga valla dos columnas del Patio de los Naranjos por el riesgo de caída

El peso de turistas y visitantes que se sientan o se apoyan sobre las cadenas ha desplazado la base de estos elementos, incluidos en el entorno BIC de la Catedral

Columnas de las cadenas valladas por el Cabildo de la Catedral de Málaga para evitar accidentes.

Columnas de las cadenas valladas por el Cabildo de la Catedral de Málaga para evitar accidentes. / Carlos Cordero

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Chaima Laghrissi

Chaima Laghrissi

Málaga

Dos de las columnas que sostienen las cadenas del Patio de los Naranjos de la Catedral de Málaga corren riesgo de caerse. El deterioro se debe, principalmente, a una práctica habitual entre turistas y visitantes: sentarse sobre las cadenas o recolgarse de ellas durante su paso por este espacio del conjunto catedralicio.

El peso continuado de las personas ha terminado desplazando la base de estas columnas, que han dejado de estar correctamente fijadas al suelo con la solidez necesaria. Esta situación ha provocado que los elementos presenten ahora problemas de estabilidad y exista riesgo de caída.

Vallas para que los turistas no se recuelguen de las cadenas

Ante este escenario, el Cabildo Catedralicio ha decidido vallar las columnas afectadas para impedir que los miles de visitantes que pasan a diario por la zona sigan apoyándose o colgándose de las cadenas, lo que podría agravar aún más el desplazamiento de las piezas.

De forma paralela, el Cabildo ha solicitado autorización a la Consejería de Cultura para acometer la rehabilitación de las columnas. Al encontrarse dentro del ámbito de protección de la Catedral de Málaga, declarada Bien de Interés Cultural (BIC), cualquier intervención requiere autorización previa.

La medida busca evitar daños personales y frenar el deterioro de un elemento muy característico de la Catedral, que ha sido lugar de juego de muchos niños malagueños y que ahora, con el incremento de la afluencia turística, lugar buscado de foto por turistas adultos que se sientan en las cadenas, como los elefantes de la canción infantil.

Catorce columnas y dos en riesgo de caerse

El perímetro de la Catedral, con su emblemática Puerta de las Cadenas, también conocida como Patio de los Naranjos, está delimitada por 14 columnas, muchas de ellas originales del siglo XVI, unidas entre sí por enormes cadenas. De ellas, dos son las que corren el riesgo de caerse al perder la base. Pero lejos de tratarse de un elemento ornamental, la instalación de estos pilares se produjo como respuesta a los antiguos organismos de justicia, que se dividían entre justicia eclesiástica, militar y ordinaria, algunas más duras que otras, lo que hacía que la sociedad se acogiera a una u otra según su conveniencia.

Esto llevó a que la Iglesia ofreciera asilo a quienes buscaban refugio frente a la justicia ordinaria, conocida por ser menos laxa que la eclesiástica. Y, para delimitar de forma clara el límite en el que comenzaba la protección de la Iglesia y terminaba la potestad de la justicia ordinaria, se instalaron estas columnas y cadenas alrededor de la Catedral de Málaga para evitar que las autoridades civiles pudieran ingresar en espacios sagrados para arrestar a los allí refugiados.

Además, estas cadenas permitían restringir el acceso de carruajes, ciudadanos y mercaderes al interior del templo, que en ocasiones buscaban refugio a las inclemencias del tiempo en su interior junto a sus animales, lo que dificultaba las actividades religiosas.

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