Hubo un día, no hace más de una década, que el conjunto blanquiazul traspasó límites y fronteras hasta jugar una Champions League. Los jugadores que lucieron el escudo malaguista por Europa tienen un sitio reservado en el corazón de la afición. Uno de ellos es Julio Baptista, exariete en Martiricos y actualmente entrenador en las categorías inferiores del Valladolid. El brasileño atiende la llamada de La Opinión de Málaga para analizar el presente y futuro del club, además de su carrera como técnico.

En enero de 2011 aterrizó en Málaga para vivir los años dorados del club, pero como profesional del fútbol su vida ha dado muchas vueltas por Brasil, España, Inglaterra, Italia, Estados Unidos o Bélgica. Pero cuando Baptista colgó las botas en 2019, comenzó una nueva etapa siempre ligado al fútbol: quería ser entrenador. Su primera oportunidad le llegó el pasado verano a orillas del Pisuerga cuando recibió la oferta del Real Valladolid de Ronaldo para el equipo de División de Honor. «Este año ha sido espectacular. Teníamos la perspectiva de acabar entre los tres primeros y nos quedó muy poco para pelear por la liga. Nosotros, Málaga y Las Palmas hemos perdido muy pocos partidos en una categoría muy exigente», comenta emocionado Baptista.

En esta primera experiencia en un banquillo, el exjugador blanquiazul destaca satisfecho que está tratando de crear una propuesta de fútbol atractivo en el que los jugadores sean los protagonistas y puedan crecer hasta llegar al fútbol profesional. El próximo curso, el primer equipo del Valladolid se verá las caras con el Málaga CF en Segunda y Baptista sabe que el descenso «repercute en toda la estructura del club, estaremos tranquilos para que se reestructure y coja buen camino».

Pero más allá de su día a día en Pucela, Julio guarda un hueco para ver los partidos del Málaga cuando puede y está bien informando de la situación actual de la entidad. «Da pena ver dónde está el Málaga, después de haber llegado donde llegó, ahora está resolviendo sus problemas y sigue siendo un club muy importante, con mucha historia, esperamos que pronto esté en Primera, donde le corresponde», explica.

Sabe que lo más importante, sobre todo para no acrecentar la crisis, era mantener la categoría, objetivo que logró Pellicer. « El trabajo que han hecho es espectacular porque una cosa lastra la otra. El equipo ahora mismo está respondiendo a problemas que no le correspondían», afirma. Por ello, pone una «nota satisfactoria» a la temporada en Martiricos. «Tienen que estar contentos. Siempre se puede mejorar, pero con las condiciones que tenía el Málaga CF esta temporada era muy difícil».

En cuanto al futuro próximo, cree que dependerá de la gestión y la liquidez. «Si la parte financiera se sostiene, se deja de tener problemas y se puede ir a más».

Pero en el terreno personal, la «Bestia» tienen un proyecto muy bien definido: llegar a entrenar en el máximo nivel profesional. «Hay que tener una estrategia para todo y yo la tengo», asegura con firmeza. Su idea es continuar en las categorías inferiores, «quemado etapas» como él mismo define hasta que le llegue la oportunidad. Desde el banquillo, Baptista quiere « mostrar el valor y las ideas que queremos proponer. En el fútbol nadie tiene la razón absoluta de lo que es correcto o mejor, solo hay que plasmar ideas y que los jugadores las traduzcan en el terreno de juego».

Con humildad, pero también ambición, el brasileño quiere dejar huella también como técnico y que se reconozca el trabajo que está haciendo. «Ahora la gente no sabe lo que hacemos, cuántas horas trabajamos. Es una parte bonita y necesaria, así nos preparamos para cuando llegue el momento», remarca.

Y si su principal meta es seguir creciendo como entrenador... ¿Se le habrá pasado por la cabeza volver a la capital de la Costa del Sol en este nuevo rol? Pues no esconde que le encantaría que los clubes de España en los que ha jugado le llamasen interesándose por él y por el trabajo que está haciendo como preparador.

«He vivido en Málaga, en Sevilla y en Madrid, le tengo mucho cariño a las ciudades pero es que en Málaga además nacieron mis hijos. Si algún día tengo la oportunidad de entrenar en el Málaga CF sería una alegría muy grande», comenta Julio. «Sería una gran ilusión volver como entrenador a posicionar al Málaga donde se merece», añadió.

Es muy pronto para avecinar nada, pero tanto Baptista como todo su staff técnico se sienten preparados para afrontar una etapa profesional después de este satisfactorio curso con el ‘Divi’ de Pucela. Trabajar con jóvenes le parece una labor muy destacable, así que destaca que «no estaría mal» llegar a La Academia blanquiazul. «Un filial también es una etapa bonita. Se tiene la obligación de formar jóvenes talentos», comenta.

A día de hoy, eso sí, Baptista siente un total respeto por el Real Valladolid, el primer equipo que le ha abierto las puertas. No obstante, no se quiere cerrar ninguna, «Iré donde pueda demostrar mi trabajo. Hoy quiero vivir el presente con mucha alegría y con los chavales, pero si me surge ir a otro equipo, como puede ser el Málaga, estaría encantado».

El cariño de Julio por el club y la ciudad es innegable: «La gente de Málaga siempre me ha acogido muy bien, me he sentido bien ahí, así que ojalá se dé», comenta ante esa hipotética y romántica vuelta a Martiricos.