Cuando estás sufriendo un duro correctivo, lo menos que puedes hacer es sacar garra y tirar de pundonor para terminar con la cabeza bien alta y demostrar que la derrota duele. Más allá de los fallos en defensa que regalaron el triunfo al Burgos, a los jugadores del Málaga CF se le vio sin el coraje y la intensidad que demuestran en cada partido en La Rosaleda. Y no es la primera ni la segunda vez que esto le ocurre al equipo como visitante esta temporada.

Prueba de esta pasividad es que el conjunto blanquiazul terminó el encuentro en El Plantío haciendo solo siete faltas y sin recibir ninguna tarjeta amarilla. Por poner ejemplos, el equipo cometió 17 y 15 faltas, respectivamente, frente a Las Palmas y Tenerife, y 27 en la última salida a Cartagena.

Lo más preocupante del tropiezo, una vez más, es la forma en la que se produjo. Perder es algo totalmente aceptable, por supuesto, pero la imagen dada por el equipo en el feudo burgalés fue realmente preocupante. Otra vez, los jugadores blanquiazules no mostraron la actividad e intensidad que sí son capaces de mostrar ante su afición. Esto debe cambiar.

El conjunto blanquiazul sigue sin ganar lejos de Martiricos. Ha sumado tres empates y seis derrotas que le hacen ser el peor visitante de toda LaLiga SmartBank. Y ya solo queda una oportunidad para sumar de tres fuera de casa en la primera vuelta. Será dentro de dos jornadas en EIbar, otra plaza donde será muy complicado ganar.