Cada vez que se compra un vehículo nuevo y antes de conducir con él, es obligatorio matricularlo. La matriculación es un proceso que se realiza en la DGT, que cuesta 99,77€ y que asigna un código único para identificar a cada vehículo. 

Desde la entrada en vigor del nuevo sistema de matrículas en España en 2.000, el código único que identifica al vehículo se compone de cuatro números y tres letras; frente al sistema antiguo que creaba la identificación a partir de un distintivo provincial de una o dos letras y cuatro números seguidos de una o dos letras finales. 

Sistema nacional de matrículas

La mecánica que seguimos en la actualidad para matricular los vehículos entró en vigor en el año 2.000, y garantiza la disponibilidad de hasta 80 millones de combinaciones, de las cuales ya se han agotado la mitad. 

El sistema de matriculación va cubriendo letras del abecedario progresivamente: comenzó por la A y, hasta ahora, se había alcanzado hasta la L. Hasta la fecha, se tardaba una media de dos años en agotar la letra con la que empezaban las matrículas, pero un hecho inédito ha cambiado esta tendencia. 

Tras la crisis del coronavirus, la guerra de Ucrania y la crisis de los componentes se ha ralentizado la matriculación de vehículos nuevos. Al adquirirse menos coches, ciclomotores y transportes de primera mano, las matriculaciones disminuyen y el resultado es un retraso de tres años en cambiar de letra. 

Las nuevas matrículas a partir de septiembre

Tres años después del último cambio de letra, los automóviles comenzarán a matricularse por la letra MBB y diremos adiós a las combinaciones que empiezan por la L. Es decir, que si estás pensando en comprarte un vehículo nuevo o conoces a alguien que va a hacerlo, ya sabes que su matrícula empezará por la letra M. 

La evolución de la matriculación habla del ritmo de compraventa de vehículos: mientras que desde 2019 la venta de coches a matricular ha disminuido sensiblemente, dando protagonismo a los de segunda mano; en el año 2006 sucedió todo lo contrario: la letra D fue la más rápida en agotarse, en un ritmo inferior a los dos años previstos.