Este 2021 se cumplen 100 años de la heroica defensa de Igueriben, una posición estratégica de guerra que España mantuvo en el Rif, Marruecos. Este hecho histórico enmarcado en el ‘Desastre de Annual’ no puede concebirse sin la figura del comandante malagueño Julio Benítez y Benítez, que nació el 17 de agosto de 1878 en El Burgo, municipio de la Serranía de Ronda. En la posición del Igueriben, el comandante Benítez estuvo al mando de una guarnición de más de 300 hombres que fue asediada duramente por los rifeños, muchos de ellos francotiradores que siempre tenían en el blanco a las acémilas, animales de carga que auxiliaban a los soldados españoles desde el Annual.

La falta de suministros, víveres, agua y municiones a lo largo de una semana hizo que fuese imposible su defensa. Con la pérdida consecutiva de las distintas posiciones y ante un panorama desolador donde las fuerzas enemigas eran superiores, la moral de los soldados estaba por lo suelos y muchos desertaron. Aun así, el comandante Benítez siempre mantuvo el orden y mandó la retirada para salvar al mayor número de soldados posibles, ya que si lo arrestaban, a él no le pasaría nada porque su cargo de oficial le aseguraba el cautiverio, pero su tropa sería toda aniquilada.

Entonces, decidió mantener la posición y ordenar la retirada antes que rendirse y parlamentar con el enemigo. Fue entonces cuando solicitó a sus aliados de Annual que bombardearan el Igueriben una vez que escucharan la última bala de artillería que les quedaba, porque en ese momento, moros y españoles estarían entremezclados, sacrificándose finalmente bajo el fuego amigo. De ahí la frase ‘Los de Igueriben mueren, pero no se rinden’. Esta hazaña, que se produjo el 21 de julio de 1921, fue posible gracias al carisma y dotes de mando del comandante Benítez, quien obtuvo por ello a título póstumo la Cruz Laureada de San Fernando, la máxima condecoración militar española. La ciudad de Málaga instaló un monumento que originalmente se encontraba en la plaza de la Marina y en 2015 fue nombrado hijo predilecto de El Burgo, instalándose además un busto en su honor.

Busto situado en El Burgo. | L.O

Todo ello forma el contexto de por qué El Burgo celebra en el mes de julio unos actos conmemorativos que pretenden reconocer a todos los defensores del Igueriben, personas con nombre y apellidos que murieron junto con el comandante Benítez, que, aunque es la razón de ser porque es burgueño, «no van dedicados exclusivamente a él», aclara el organizador y presidente de la asociación sociocultural Turóbriga de El Burgo, Juan Francisco Río.

Así, el próximo 3 de julio, a las doce del mediodía, van a realizar un acto institucional en el que se va a presentar la restauración de la placa conmemorativa del comandante Benítez, que llevaba 100 años sin tocar. También, van a descubrir una placa en memoria de todos los defensores de Igueriben, junto a la casa natal del comandante.

A la una de la tarde, en el centro de información y atención al visitante, se llevará a cabo la inauguración de una exposición sobre la Guerra del Rif y la defensa del Igueriben, de la que han hecho una réplica «bastante conseguida» que ha llamado la atención de numerosos documentalistas que van a desplazarse hasta El Burgo solo por verla.

A las seis de la tarde, en la Casa de la Cultura, se desarrollará una conferencia sobre la defensa del Igueriben a cargo del comandante Esteban Alcántara Alcaide, presidente de la Asociación Histórico Cultural Torrijos 1831. Ya el sábado 24 de julio, David Gómez presentará su libro ‘Fuego sobre Igueriben’, también en la Casa de la Cultura.

Todo ello invita a despertar la curiosidad y la conciencia de los ciudadanos sobre este hecho que «se vio eclipsado con la Guerra Civil, donde mucha gente piensa que murió Benítez», explica Ríos, quien destaca la labor divulgativa que viene realizando la asociación Turóbriga desde hace 25 años.

Comandante Benítez. |

Durante el pasado mes de abril, el colectivo envió un escrito al Ayuntamiento para que la actual plaza de Capuchinos recupere su antigua denominación ‘Defensores de Igueriben’. «Nos gustaría que se recuperara ese rincón, o bien que se traslade el nombre a otro emplazamiento, ya bien sea una calle u otra plaza».

Desde la asociación no descartan que pudiera haber más malagueños que murieron en la posición, pues en el municipio de Jimera de Líbar, hay una calle que se llama ‘Mártires de Igueriben’ porque había soldados relacionados con el pueblo, y uno de ellos de Parauta. Por lo que esta cuestión se convierte en otra línea de investigación futura sobre esta hazaña histórica.