27 de septiembre de 2020
27.09.2020
La Opinión de Málaga
Liga Endesa
MoraBanc Andorra 7881Unicaja

Nzosa obra un milagro en Andorra

Un debut imperial del canterano de 16 años, junto al acierto de Brizuela y Francis Alonso, permite al Unicaja remontar un partido que tenía perdido en la pista del MoraBanc

27.09.2020 | 15:10

Se llama Yannick Nzosa, es un canterano congoleño de Los Guindos que cumplirá 17 años el próximo mes de noviembre y que en Andorra fue, esta matinal de domingo, el factor diferencial para que el Unicaja ganara su primer partido de la temporada, a pesar de las adversidades de lesiones, expulsiones y un arbitraje indigno de la mejor liga del mundo.

El debut del chaval en el segundo cuarto sirvió para que el equipo se agarrara al partido y su salida a la pista en el tercero, con 10 abajo, 60-50, la clave para remontar a un rival que con él en la pista se le hizo de noche en ambos lados de la cancha. Sus números lo dicen todo: 10 puntos, 3 rebotes y 14 de valoración en 18:02 minutos. Justo el pívot intimidador, con centímetros y físico que el equipo necesita.

El club tuvo que pasar por una odisea de varios meses para conseguir sus derechos federativos la pasada temporada. Pero todo eso ya es historia desde hoy. Cualquier esfuerzo ha valido la pena. En tiempos de crisis y de dudas, Nzosa es una bocanada de aire fresco que Casimiro, seguro, aprovechará. Al menos esta vez le dio galones y sirvió para volver felices del Principado. A más de uno se le debería caer la cara de vergüenza viendo sentado desde el banquillo a un «chavea» africano hacer lo que ellos ni saben ni pueden, a pesar de los muchos ceros de su contrato.

Nzosa fue fundamental, pero los 38 puntos de Brizuela (20) y Francis (18), con triple decisivo en el último medio minuto, tampoco pueden quedar en el olvido. Su trabajo y el del resto del equipo, que se encontró en Andorra con problemas de todo tipo, pero supo responder a todos hasta el maravilloso desenlace final.

No quiero que el triunfo del Unicaja haga olvidar el concierto sin sentido de pito sufrido por el equipo en el Poliesportiu. Fue un arbitraje sibilino, malintencionado y con mucha mala leche, haciendo daño al Unicaja cuando mejor estaba jugando y ayudando al Morabanc Andorra cuando más lo necesitaba. En los despachos de Los Guindos hay profesionales preparadísimos que saben lo que tienen que hacer mucho mejor que yo. Pero si no hay una protesta oficial ante la ACB, se equivocan. No se puede tratar con semejante desprecio a un club histórico como el verde ni con ese ensañamiento a Adam Waczynski, expulsado por no se sabe muy bien qué. Después de haber ganado el partido, todavía hay que decirlo más alto: VERGONZOSO lo de Sergio Manuel, Cristóbal Sánchez, Antonio Conde.

Sin Bouteille, por un esguince de última hora, y sin Waczynski casi toda la segunda parte porque los árbitros así lo decidieron, Luis Casimiro tuvo que hacer malabarismos con su pizarra. Abromaitis arrancó de alero, jugó con Alonso y con Brizuela a la vez, con Guerrero y Gerun juntos, con los dos bases, con Pablo Sánchez y Nzosa en pista... Parecía imposible ganar ante tanta adversidad, pero....

No hizo un buen primer cuarto el Unicaja. Encajó 25 puntos, fue siempre por detrás en el marcador y le costó ver el aro rival. Sin acierto desde el triple (1 de 4) ni en el tiro de 2 (4 de 12), fue imposible seguir el ritmo de un rival muy físico, que cerró los primeros 10 minutos con 8 puntos de ventaja, 25-17.

El segundo cuarto llevaba el mismo guión hasta que Casimiro le dio la oportunidad a Yannick. Su debut cambió el rumbo de las cosas hasta el punto que su primera canasta en juego sirvió para que el equipo llegara al descanso por delante en el marcador, 36-38.

El tercer cuarto amenazaba ruina a 1:48 del final, con 60-50. Con Thompson perdido y sin aprovechar tampoco sus minutos ni Gerun ni Guerrero, Nzosa volvió al parqué. Fue, sin duda, la clave del partido. El equipo empezó a conceder muy poco debajo de su aro, Nzosa hizo mucho daño en la canasta rival y el Unicaja fue remontando hasta ponerse por delante, 70-72.

Los verdes supieron jugar sus bazas. Alonso metió un triple decisivo dentro ya del último medio minuto. El MoraBanc tiró de la heroica y casi le salió bien porque del 75-80 pasó a tener la última bola para empatar, pero el triple desesperado de Hannah afortunadamente no entró y el Unicaja respiró al fin tranquilo.

La victoria permite evitar una situación que en caso de derrota en el Principado habría sido insoportable. El equipo jugó mal en Badalona, mejoró su imagen ante el Barça, aunque sin premio, y en la tercera entrega en Andorra,cumplió con su objetivo... a pesar del arbitraje. Ahora, cambio de chip, el martes arranca la Eurocup.

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