Jóvenes ante el 28-F

Jóvenes que sienten orgullo de ser andaluces

La principal queja de los universitarios es sobre la educación, la falta de becas y de oportunidades - Consideran que esta tierra tiene un gen de emprendedores

29.02.2016 | 09:44
Estudiantes en el campus de Teatinos.

Estudiantes de la Universidad de Málaga celebran el 'sentimiento andaluz', desmitifican los tópicos que hay sobre Andalucía y apuestan por cambiar la idea extendida del «atraso» que se tiene de esta comunidad. "Andalucía no es una zona rural, es moderna y competitiva"

­Son jóvenes. Pertenecen a esa nueva generación que ahora llamamos milleannials (nacidos en las dos últimas décadas del pasado siglo). Defienden su tierra, Andalucía, y reivindican su cultura. Piden una educación más competitiva y prefieren huir de los tópicos, aunque no renuncian al flamenco, al clima y a la gastronomía. Comparten experiencias y se sienten orgullosos de ser españoles y andaluces.

«Andalucía es bienestar», responde Adrián Muñoz cuando se le pregunta qué significa para él la comunidad. No es el único que lo cree, también opinan lo mismo Cristina Fernández, Raquel Martín o Lucía Moya. Todos son andaluces y todos son estudiantes de la Universidad de Málaga. Y, aunque sentirse afortunado por haber nacido en Andalucía pueda parecer poco moderno, cada vez son más los jóvenes que apuestan por quedarse en su comunidad de origen.

Ya sabemos que somos buenos en el tema cultural. Que Picasso, Maria Zambrano o Manuel de Falla colocaron a la comunidad en el mapa. Que, como señalaba el estudiante de psicología Adrián Sánchez, grandes artistas como Antonio Banderas o Alejandro Sanz siguen enarbolando día tras día su himno y su bandera por todo el mundo. Qué la Alhambra, la Giralda, la Alcazaba o la Mezquita atraen millones de turistas o que la Semana Santa andaluza es una de las tradiciones más seguidas fuera de nuestras fronteras.

No nos puede molestar que nos identifiquen con la sangría, la paella o el gazpacho porque eso es lo que vendemos. La playa, sol y las tapas definen la idiosincrasia del sur de España y es la parte emocional del andaluz la que encandila a visitantes nacionales y foráneos.

Manuel Freniche, estudiante de periodismo y andaluz de adopción, se niega a dar credibilidad a los estereotipos. «Es cierto que aquí a la gente le gusta divertirse mucho, pero ¿qué tiene eso de malo?». Bromea diciendo que para ser andaluz no hace falta haber nacido en Andalucía (se pone como claro ejemplo) y está totalmente en contra de la idea de que en el sur las oportunidades económicas y culturales son peores: «Creo que esta región tiene una riqueza mucho mayor que otras de España y que no se valora el esfuerzo que realiza para ser aún mejor», expone.

Ser andaluz

Además de la cultura y el patrimonio histórico, todos coinciden en la peculiar forma de ser que caracteriza a un andaluz. «Los andaluces somos alegres, simpáticos y salerosos», aclara Lucía Moya. Es hora de cambiar la idea extendida de «atraso que se tiene de la comunidad en el resto del país, a pesar de que la historia de España nos pueda situar como una zona rural», piensa Moya.

No será fácil. No conviene (o no debemos) olvidar que seguimos teniendo unas cifras muy altas de desempleo, que la falta de industria no puede verse suplida por la dependencia excesiva del turismo y que esos estereotipos (que tanto nos molestan) siempre esconden algo de verdad. La mayoría de los estudiantes que han querido participar en el reportaje, no dudaba en señalar al sistema educativo como el principal escollo de la comunidad. Reclaman más becas, más excelencia, más idiomas y más orientación al mundo empresarial y laboral, en definitiva, más similitudes con los países que se sitúan en la cima.
«Hay que potenciar la educación, sobre todo mediante la concesión de ayudas que permita un acceso general de la población a las enseñanzas superiores», defiende Nacho Muñoz, estudiante de segundo de periodismo. Mucho más crítica es Claudia Martín, como futura psicología entiende que la educación en las aulas «es un desastre, los periodos de exámenes y las vacaciones, por ejemplo, no son razonables. Las encuestas siempre nos colocan a la cola en la enseñanza no solo a nivel nacional, sino internacional y eso no puede ser casual».

Sin embargo, se muestra, como el resto de sus compañeros, dispuesta a erradicar el perfil del andaluz vago y cateto, pero gracioso.

«Si voy a Madrid se ríen de como hablo», lamenta. «Los tópicos casi nunca reflejan la realidad, no es bueno ni justo generalizar y cada vez se está avanzando y mejorando más en la comunidad para que esto no sea así», sostiene. Al igual que Natalia Rodríguez: «En Dublín me usaban como cómica, me sentía un mono de feria para mis compañeros valencianos. Tienes un acento muy gracioso, repítelo, me decían. Pero yo me sentía como un mono de feria», cuenta esta joven estudiante de magisterio.

Adrián Muñoz, terminó sus estudios de psicología hace dos años. Trabaja como autónomo pasando consulta en diferentes gabinetes y colabora en una asociación de alcohólicos anónimos. A sus 26 años, ha vivido en varias ciudades españolas y también ha pasado por alguna otra extranjera como Varsovia. Cuenta todo esto para explicar su postura: hasta el momento no he encontrado ningún otro sitio que ofrezca esta calidad de vida. «Andalucía es bienestar, salud y sol». Desde que accedió al mundo laboral es más consciente de que «en Málaga hay muchas oportunidades para emprender, sobre todo para los jóvenes, y que otros servicios como el transporte público han experimentado una notable mejora».

No se trata de pensar que en Andalucía no hay nada que cambiar y que todo funciona perfectamente, sino creer en el progreso y trabajar conjuntamente para que el bienestar social sea cada vez más equitativo e igualitario.

Igual que no es cuestión de superar a los gallegos, manchegos o madrileños sino de ser más competitivos, más eficientes y más justos. Contribuir demostrando el orgullo es el camino correcto para que el sentimiento no haga acto de presencia, únicamente, cada 28 de febrero.

Testimonios de universitarios


Lucía Moya
Estudiante de Comunicación audiovisual

"En Andalucía existe un gran sentimiento de unidad y hermanamiento entre todas las provincias".


Natalia Rodríguez
Estudiante de Magisterio

"Me han usado como cómica por mi acento y me he sentido un mono de feria algunas veces".


Nacho Muñoz
Estudiante de Psicología

"Muchos de los tópicos sobre los andaluces se deben al desconocimiento de la mayoría de la gente".


Adrián Muñoz
Estudiante de Psicología

"Estoy luchando por quedarme en Andalucía, no he encontrado esta calidad de vida en otro sitio".


Adrián Sánchez
Estudiante de Educación Especial

 "Nuestra herencia cultural nos da un papel muy relevante a nivel nacional e internacional".


Raquel Martín
Estudiante de Magisterio

 "Andalucía para mí lo es todo. Soy una enamorada de mi tierra y quiero quedarme aquí".



Jorge Zúñiga
Estudiante de Comunicación Audiovisual

"Federico García Lorca y Paco de Lucía son la definición perfecta de mi patria querida".



Manuel Freniche
Estudiante de Periodismo

"Para sentirse andaluz, creo que no es necesario haber nacido o vivido en Andalucía".

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