El BBVA Research prevé que la economía de Andalucía crezca un 4,3% en 2022 gracias al efecto positivo de la vacunación generalizada contra la Covid-19, especialmente en el turismo, y el crecimiento se frenará al 0,9 en 2023, aunque ya se ha recuperado el nivel de empleo previo a la crisis y se crearán 135.000 empleos entre 2022-2023.

La desaceleración en el crecimiento de la economía andaluza para el año 2023 es consecuencia de la caída de la demanda europea, el incremento de los precios de la energía y el transporte, así como los mayores costes de financiación. Sin embargo, el turismo nacional y la exportación de bienes hacen que esta comunidad sea una de las cinco que más crecen de toda España y en los ocho primeros meses de 2022 las exportaciones de bienes andaluces superan en un 29% las del mismo período de 2019.

Según el último informe «Situación Andalucía», presentado ayer jueves por Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research, y Francisco J. Jerez, director de la Territorial Sur de BBVA, de cumplirse las previsiones de creación de empleo, Andalucía alcanzaría una tasa de paro del 19,1% para el año 2023 y podría recuperar el nivel de PIB per cápita previo a la pandemia.

Andalucía enfrenta esta situación en mejores condiciones que en la crisis de 2008 por el exceso de ahorro acumulado por los hogares durante la pandemia que contribuirá a mantener el consumo y la inversión, según el economista jefe. De hecho, la recuperación del empleo en el primer semestre de 2022 volvió a ser más dinámica que en el conjunto de España y destaca la mejora del empleo en las provincias más dependientes del turismo como Almería, Cádiz, Huelva, Sevilla y, sobre todo, Málaga.

Sin embargo, la inflación, que se ha visto incrementada también por el conflicto ucraniano debido a los elevados precios energéticos, ha provocado una pérdida de poder adquisitivo que contribuirá a frenar el gasto de las familias andaluzas, a lo que se añade el impacto del aumento de los tipos de interés, ha explicado el economista.

Por su parte, la industria productora de bienes de consumo muestra una evolución positiva en 2022 y supera ya los niveles prepandemia mientras que la producción de bienes de equipo y la de bienes intermedios es más sensible a la desaceleración de la demanda europea y el aumento de los costes asociada a la guerra en Ucrania.

Precio de la energía

A esto se suma el aumento del precio de la energía, que limita la recuperación de las zonas industriales cuya producción es similar a la del conjunto nacional y, por tanto, requieren de un mayor consumo energético, y también afectará al sector agroalimentario y de la construcción.

En Andalucía, la relevancia de las grandes industrias consumidoras de energía (como la siderurgia) es menor, por lo que en la comunidad un aumento del precio del petróleo del 10% restaría entre 0,3 y 0,4 puntos porcentuales al crecimiento del PIB.

Un elemento esencial para el crecimiento de la comunidad andaluza en los próximos meses es la ejecución de los fondos europeos Next Generation, que tiene fondos asignados por un importe de 3,3 puntos porcentuales de su PIB regional, y el aumento de las licitaciones de obra pública financiadas con los fondos europeos duplicaría el promedio nacional.

Para Miguel Cardoso, uno de los riesgos debido a la incertidumbre de la situación es que aunque los precios de la energía comienzan a remitir y los de la alimentación parecen haber tocado techo, estas previsiones podrían modificarse si cambia la situación geopolítica. Otro de los riesgos es que el crecimiento salarial pactado en convenio se ha acelerado, pero por debajo de la inflación, por lo que se reduce la capacidad adquisitiva de las familias.