En 'La leyenda de la Peregrina' (Espasa), Carmen Posadas relata las peripecias de una prodigiosa perla, La Peregrina, desenterrada del fondo del mar y que se convirtió en objeto de codicias y pasiones. Posadas recorre 500 años de historia de una perla que estuvo siglos en la Corona española y acabó luciendo Elizabeth Taylor. Mañana presentará su libro en el CAC Málaga, dentro del ciclo Encuentros Planetarios, de la Fundación Pérez Estrada.

Leer su libro es como recibir una clase de Historia.

Es que son casi 500 años de historia, no solo de España sino de Francia, Inglaterra... Lo que yo quería es que el lector tuviera la sensación de estar mirando por el ojo de la cerradura la parte más personal de gente importante. Para entender la historia con mayúsculas es importante saber cómo era sicológicamente los personajes y eso era lo que yo quería hacer en este libro.

La Peregrina es un objeto que habla por sí solo.

Siempre me he preguntado qué pasaría si los objetos hablasen y sobre todo las joyas porque siempre están en contacto muy íntimo con sus propietarios. Si las joyas hablaran, la historia sería distinta porque nosotros creemos que las cosas pasaron de una manera y ellas nos pueden decir cómo realmente fueron. La perla es mi coartada para ahondar en la parte más sicológica e interior de estos personajes.

¿Y qué le dice la Peregrina?

A lo largo de la historia le han atribuido poderes positivos y negativos. Mucha gente dice que las perlas traen lágrimas pero otros piensan que son fuente de felicidad y fertilidad. Al respecto se cuenta la historia de María Tudor que, a sus 36 años, Felipe II le regaló una perla que no era La Peregrina, y sí La Pelegrina, y por dos veces creyó que había conseguido su deseo de ser madre cuando lo que tenía eran gases y agua. Murió con la perla pensando que le ayudaría a quedarse embarazada y no fue así.

¿Ha descubierto muchas cosas al escribir esta historia?

Tardé un año en escribir el libro porque el trabajo de documentación ha sido muy laborioso. Por ejemplo, no sabía cómo era la vida dentro del alcázar y me parece impresionante. No es que fuera un palacio real y sí como una colmena, como Aquí no hay quién viva pero en el siglo XIV, allí no solo vivía el rey sino los ministros, la corte, operarios desde taxidermistas a médicos...

¿Todo lo que cuenta es verdad?

Sí, todo está documentado. Como lectora de novelas históricas siempre me pregunto qué será verdad y qué no lo será y , como no me gusta que me cuenten cuentos chinos, yo tampoco los cuento. Todo lo que se sabe está ahí. Los diálogos, y porque no estaba bajo de la cama de nadie, los he ficcionado. En lo posible, con los documentos que existen, lo he tratado de reconstruir todo.

¿La Peregrina ha estado alguna vez en manos de alguna mujer que no fuera extraordinaria?

No, al ser un objeto tan fuera de lo común siempre ha estado en los centros de poder. La tuvo Felipe II, los Austrias hasta que caen en decadencia la tienen en su poder, cuando llega la época de influencia de los Borbones la tienen ellos, cuando llega Napoleón la tienen los Bonaparte, en la época del imperio británico la perla está en la corte de la reina Victoria y después acaba en otro imperio que es el de Hollywood. Como era una perla tan fuera de lo común, siempre la tenía gente muy poderosa.

"Como lectora de novelas históricas siempre me pregunto qué será verdad y qué no lo será y , como no me gusta que me cuenten cuentos chinos, yo tampoco los cuento"

Carmen Posadas

¿Ahora quién la tiene?

Está en los Países árabes y si es verdad lo que me han contado sería tronchante y me iría muy bien para una segunda parte, pero no lo tengo confirmado. Se sabe que en el año 2011 se vendió por 12 millones de dólares en un subasta. Una burrada. ¿Sabes? en un momento, en 1914, estuvo a punto de volver a la corona porque se la ofrecieron a Alfonso XIII pero era carísima y el joyero que era muy listo le ofreció una más barata y él la compró. Durante muchos años Victoria Eugenia creyó tenerla. En 1969 salió a la venta La Peregrina real y ella lo vio en el periódico, allí descubrió que la auténtica nunca fue taladrada y, al mirar la suya, descubrió el engaño. Entonces pidió a su nieto Alfonso de Borbón que fuera a Nueva York a pujar por la perla, pero allí Richard Burton pagó más y se la llevó para regalársela a Elizabeth Taylor

¿Qué le llevó a escribir esta historia?

Tras la muerte de mi madre apareció un anillo con una gran piedra azul, una joya que anteriormente había sido un broche de mi abuela y antes un colgante de mi bisabuela. Me pareció bonito contar una historia familiar a través de una joya y entonces pensé en La Peregrina.

¿Es usted una mujer de perlas?

Cuando me casé la primera vez mis padres me preguntaron que qué quería y les pedí un collar de perlas.

¿Quién luciría en la actualidad como se merece La Peregrina?

Es una perla muy especial y no sé, en la actualidad, quién sería digna de lucirla y quién ha hecho méritos para tenerla. ¿Sabes lo que me encantaría? en algún momento poder tocarla y sentirla, Me encantaría.