Mario Salazar Rubio, músico desde los 16 años, ha publicado en sus redes sociales que este miércoles iniciará una huelga de hambre en la puerta del Ayuntamiento de Málaga ya que la situación a la que se está enfrentando este sector es ‘insostenible’. “En esta ciudad, estamos sufriendo un acoso brutal por parte del Ayuntamiento porque directamente no nos dejan trabajar, para ellos la música en directo es incontrolable”, confiesa.

Este fin de semana tenía programados dos eventos en el restaurante Dalí con cerca de 400 entradas vendidas, pero finalmente le han obligado a cancelarlos ya que necesitan otra documentación que les tardará en llegar unos 15 o 20 días. “No recibimos ninguna notificación. Se presentó la policía en la puerta del restaurante diciéndonos que como vieran a alguien cantar, nos multarían”, se lamenta Mario Salazar. Esta ha sido la gota que ha colmado el vaso para este profesional que lleva dedicándose a la música desde pequeño y que está viendo como cada vez encuentra más dificultades en su camino especialmente en la ciudad malagueña.  

“Desde hace 11 años para acá las restricciones hacia la música en directo han sido exageradas. Un amigo de Sevilla me dice que ellos fomentan la música en directo. Aunque hay poco trabajo, hay muchos sitios donde hacerla como terrazas de hoteles, bares de copas, bares cofrades…. En Málaga, esto es impensable”, explica Mario Salazar. Muchos de sus compañeros y establecimientos musicales también se encuentran en la misma situación que él, mientras que algunos han tratado de reinventarse y orientar su carrera profesional, Mario Salazar ha resaltado que él no dejará la música en directo por nada del mundo. “Nadie me prohibirá hacer lo que más me gusta en mi vida. Es mi vida, mi pasión y mi hobbie. Yo paso por un mal momento y es lo que me salva”, describe.

Los ingresos de los que dependía económicamente ya no son los mismos. “No estoy ganando dinero, yo no puedo pagar la cuota de autónomo y me han cortado la línea del teléfono. Todo por el simple hecho de que no me dejan trabajar”, resalta. Además, todos estos impedimentos le han llevado a tener que someterse a un tratamiento psiquiátrico. “Yo tengo claro que no me voy a sentar en un despacho a que me digan que lo van a estudiar. Me voy a quedar en la puerta del Ayuntamiento de Málaga hasta que me digan que el viernes puedo actuar sin impedimentos”, detalla Mario Salazar.

Cuenta con el apoyo de los músicos de Málaga y relata que muchos de ellos irán a visitarle y acompañarle, pero que no piensa dar un paso atrás. “En uno de los bolos que tuve, una mujer de unos 70 años me felicitó porque gracias a esta actuación, los días complicados que había tenido se le habían olvidado”, recuerda. Nada más que por eso, Mario Salazar Rubio sería incapaz de abandonar este mundo que tanto le llena.