Miane, Patricia Torres y Taty Muñoz son la misma persona: una mujer de 35 años que nació en Carranque, estudió en el Colegio San José y ahora se pone nerviosa cuando piensa que va a actuar en Coachella. La Opinión habla con ella y nos lo cuenta.

¿Cómo recibió la noticia de que estaba anunciada para Coachella?

Yo lo sabía desde hacía un montón de meses, pero entre la pandemia, entre que no se sabe qué va a pasar con nada… Estaba un poco contraída. Y claro, no es lo mismo saberlo que ver tu nombre ahí. Cuando salió el cartel me levanté por la mañana y todo el mundo empezó a hablarme. En cuanto vi mi nombre me puse inaguantable de lo feliz que estaba.

¿Tiene pensado ya cómo será su actuación?

Va a ser un DJ set. En Europa la electrónica es un poco más underground, pero en EEUU, aunque no llega a ser comercial, se juega más con cantar, que es lo que a mí verdaderamente me gusta. Allí voy a ser yo misma y a explayarme como quiera.

¿Qué supone Coachella para usted? ¿Siente presión?

Ahora mismo no lo veo así, también porque yo siempre me pongo nerviosa diez minutos antes. Pero claro, cuando me pongo a mirar el cartel o a ver vídeos, pues me pongo nerviosa, así que prefiero no pensar mucho en eso.

Hace un año lanzó el track Who Are You?, que la catapultó al éxito en EEUU. DJs de primerísima fila como Diplo pinchaban su tema. ¿Qué tenía esa canción para hacerla brillar?

Esa canción la hice durante la pandemia, y mientras la hacía pensé que lo iba a petar. Se lo decía a mi pareja, que en el estribillo hay una parada y es algo especial. Hago música y soy consciente de que hay algunas canciones que no van a funcionar, pero esa sentí que era buena.

Hizo un remix con Chris Lake, que acumuló casi 6 millones de reproducciones en Spotify. ¿Mira mucho los números? ¿Le preocupan?

Hoy en día los números importan, pero puedo decir que no me importan en exceso, porque tenemos un nuevo plan para 2022. Estoy bastante contenta.

¿Cómo le ha hecho sentir que estos referentes aprecien su talento?

Al vivir en Ibiza, he podido presenciar cómo empezaban a pinchar mis canciones cuando empezó mi boom en el 2019. Yo flipaba, era increíble. Estás con tus amigos y de repente suenan tus temas, pues es increíble.

¿Cómo empezó a interesarse por la música?

De pequeña mi abuelo me ponía soul, mi tía R&B… Conforme fui creciendo, me interesé por la electrónica. La fusión de todo eso es lo que plasmo en mi música.

Te fuiste de Málaga con 25 años para hacer tu carrera musical en Ibiza. ¿Qué te dijo tu familia?

Al principio les extrañó porque yo soy muy familiar. Es raro en mí querer salir de mi zona de confort. No les hizo mucha gracia que me fuese de Málaga, pero al final me acabaron apoyando.

¿Qué aprendiste en Ibiza?

Que no quiero vivir con nadie [Risas]. El primer año tuve que compartir piso con ocho personas. Además, lo de la música no facilita para nada compartir casa. En Ibiza la mayoría de gente se dedica a la hostelería, y cuando llegan a casa lo que quiere es dormir, no oír música.

De momento tiene gira planeada por América y un par de conciertos en España. ¿Cómo siente que va a ser 2022?

Creo que el 2022 se va a portar bastante bien, al menos ésa es la pinta que tiene. Luego ya lo que vaya a pasar… Pero confío en que sí, en que sea un buen año.

Ser mujer en una industria tan masculinizada no será nada fácil. ¿Cree que a las mujeres se les exige más que a los hombres?

Hemos avanzado mucho con el machismo, tanto en la industria musical como en general, pero todavía queda. Si un hombre tiene que currárselo uno, las chicas tenemos que currárnoslo dos. Yo soy bastante tímida, y al principio pedí ayuda a algunos chicos para entrar en fiestas porque pensé que no iba a ser capaz. Me acuerdo de uno que me dijo que me ayudaría si me casaba con él. Son comentarios que bueno, en fin… Esa persona vino a los años a pedirme ayuda a mí, y aunque no le he dicho que se case conmigo, sí que le he dado largas. Se la tenía que devolver [Risas].