El cine español tiene en los Goya su gran fiesta, y a partir de este año, el cine andaluz tiene los Carmen, los premios de la Academia del audiovisual de la comunidad que nacen para reivindicar el cine hecho desde aquí, con sus señas de identidad y su tejido industrial propio. Y qué mejor que Antonio Banderas, el intérprete que ha paseado los nombres de Málaga y Andalucía por todo el mundo, el gran embajador de lo 'made in' nuestra tierra, para avalar los galardones con su presencia, su ánimo e impulso al recoger el Carmen de Honor por toda su trayectoria en el Teatro Cervantes. Fue, además, la noche del realizador almeriense Manuel Martín Cuenca, quien consiguió algunas de las más importantes estatuillas de la noche (incluidas Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Guion) gracias a su inquietante thriller 'La hija', alabada por la crítica de nuestro país.

«Estar aquí esta noche en el nacimiento de una institución como la Academia de Cine Andaluz y unos premios como éstos es muy importante», señaló Banderas en su discurso de agradecimiento. «Es algo fundamental para nuestro sector y para toda Andalucía, porque no es suficiente aportar talento; necesitamos también de gestión, de administración, de poder organizarnos para mostrarnos», reflexionó el intérprete, quien hizo un llamamiento a las instituciones públicas «para vender nuestra tierra como gran plató, un caramelo para atraer inversiones que revertirían no sólo en el sector sino en toda la Comunidad». «Aquí tenemos luz y el cine es luz», zanjó Banderas, quien se despidió con una frase de Winston Churchill para mostrar la esencialidad de la cultura: «Un pueblo que va al teatro a ver Hamlet mientras lo están bombardeando es un pueblo invencible. Y eso es lo que yo quiero para mi tierra».

Adelfa Soto y Pedro Casablanc, los presentadores de la gala . Gregorio Marrero

«Viva el cine andaluz», sentenció escueto Manuel Martín Cuenca al recoger el Carmen a la Mejor Película por 'La hija'. Cuatro palabras que recogieron el sentir de una gala que, más allá de nombres propios, premiados, nominados y un largo etcétera, sirvió para dar un impulso de visibilización a nuestra industria audiovisual, recogiendo el testigo de pioneros como Josefina Molina, Val del Omar, Gonzalo García Pelayo y otros tantos realizadores que pelearon por el sentir andaluz en imágenes.

En este sentido, la presidenta de la academia andaluza, Marta Velasco, dijo que «llegar hasta aquí no ha sido un camino fácil», recordando cómo se constituyó la institución y se configuraron estos primeros premios. Velasco animó a la profesión a trabajar «unidos» en esta iniciativa y también a las instituciones a tener una colaboración para hacer «más grande a Andalucía» a través de la cultura audiovisual propia.

Natalia de Molina, con su Carmen como Actriz Secundaria por «Operación Camarón» Gregorio Marrero

Volviendo a los galardones cinematográficos en sí, destacaron en las categorías interpretativas Petra Martínez (Actriz Protagonista por La vida era eso), Manolo Solo (Actor Secundario por Sevillanas de Brooklyn), Natalia de Molina (Actriz Secundaria por Operación Camarón) y Antonio Dechent (Actor Protagonista por Hombre muerto no sabe vivir, del malagueño Ezekiel Montes). Málaga tuvo su peso en el palmarés de los I Premios Carmen, como ven muy repartido: José Antonio Hergueta se hizo con el Mejor Corto Documental por Paraíso en Llamas; Ignacio Nacho, Mejor Actor Revelación por La mancha negra (de Enrique García) y Mara Guil, Mejor Actriz Revelación por El buen patrón.

Antes de la gala de entrega de premios, el Gran Hotel Miramar, habitual de saraos cinematográficos por el Festival de Málaga, desplegó su alfombra roja para el photocall de nominados y organizadores de los Premios Carmen, por la que desfilaron Álvaro Morte, Belén Cuesta, Fran Perea, Pepón Nieto y muchos otros nombres propios e intransferibles de nuestro cine.

Manolo Solo, Mejor Actor Protagonista por «El buen patrón» Gregorio Marrero