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La Opinión de Málaga

Estreno en 'streaming'

De 'Toy Story' a 'Red': nadie te ha explicado como Pixar lo difícil que es hacerse mayor

La factoría animada se ha caracterizado por su talento para explicar la edad infantil, con sus miedos y preocupaciones. El último ejemplo es 'Red', donde se acerca de forma brillante al tránsito femenino de la adolescencia a la pubertad

Mei Lee, en un fotograma de ’Red’, de Domee Shi.

Marta García no había nacido todavía cuando se estrenó ‘Toy Story’ en 1995. Tenía 12 años cuando vio ‘Toy Story 3’ en 2010 en compañía de su hermano mayor, un fan de la saga animada que, desde niño, había coleccionado de forma compulsiva toda suerte de memorabilia vinculada a los fabulosos Buzz Lightyear, Woody, Jessie, Rex y compañía. García, que se dedica al mundo de la publicidad, tiene hoy 24 años y recuerda, como si fuera ayer, el mar de lágrimas, el nudo en la garganta y la turbación emocional que le supuso el dramático momento en que los juguetes, cogidos de la mano, están a punto de morir calcinados en el basurero, por no hablar de ese devastador último adiós a su dueño, Andy, antes de su marcha a la universidad. “Ese día aprendí muchas cosas: la consciencia de la muerte, el tránsito de la infancia a la edad adulta, la fuerza de la amistad… Ese día sentí que me hacía mayor”, relata la publicista, que nunca más se ha perdido una película de Pixar.

Escena terrible de 'Toy Story 3', con los juguetes a punto de morir en el incinerador. PIXAR / DISNEY

El final de ‘Toy story 3’ es, probablemente, la Capilla Sixtina del cine de Pixar en su objetivo de acercarse, desde la profundidad y el riesgo, a los miedos y tribulaciones propios de la infancia y la adolescencia. Al hecho, en fin, de crecer y hacerse mayores, porque ser niño no es, siempre, un camino de rosas. Su último y brillante ejemplo es ‘Red’, película recién estrenada en la plataforma de ‘streaming’ Disney+, en la que sube el listón y pone el foco en el difícil momento de la adolescencia y el salto a la pubertad. ‘Red’, como ya sabrán, relata la historia de una chica de 13 años que, de repente, nota un cambio en su cuerpo: se ha convertido en un enorme panda rojo peludo y, dependiendo de su estado de ánimo, se transformará hasta que aprenda a tener el control de sus propias emociones. Un original e irresistible ‘coming of age’ sobre la difícil relación con nuestros padres y la gozosa amistad entre chicas, capaz de dinamitar los tabús sobre la menstruación, las hormonas y el deseo sexual adolescente.

El cine de Pixar, en verdad, siempre ha sido un poco así: obras de múltiples capas, tan simples en apariencia como complejas en su temática, preocupadas tanto por entretener como por hacer pensar en grandes temas como los terrores infantiles (‘Monstruos S.A.’), la muerte (‘Coco’ y ‘Soul’) o la ecología (‘Wall·E’). “Los guionistas que escriben estas historias tienen la capacidad de reflejar muy bien la realidad infantil, incluidos los miedos y las emociones”, explica Silvia Pastor, psicopedagoga y trabajadora en una organización no gubernamental de ayuda a la infancia. En su opinión, las películas son una excelente oportunidad para conversar con nuestros hijos e hijas de la vida real. Eso sí, “adaptando el lenguaje a su edad y siendo consciente de que los niños, en función de los años que tengan, comprenderán más o menos las capas” que suelen tener los guiones.

Para niños y para adultos

Esteban Echevarría es director creativo de la productora argentina de animación NutsMedia y considera que gran parte de "la genialidad" de Pixar radica en su capacidad de ampliar el 'target' más allá de los niños: "Su éxito radica en poder hablar a todos, incluidos los padres, los adultos. Y mucha gente que no tiene hijos disfruta de las películas de Pixar, como 'Up', Wall·E', 'Del revés (Inside out)' o, ahora, 'Red'". Para Echevarría, las películas de Pixar tienen la asombrosa capacidad de "interpelar al niño sobre lo que va a venir y al adulto sobre lo que ya pasó".

En este sentido, el creativo argentino estima que que el título de Pixar que mejor ha sabido explicar el tránsito a la edad adulta es 'Del revés (Inside out)': "No es su mejor pelicula, pero sí la más profunda e intensa. A ti como adulto te impacta mucho ese momento en que se desvanece el amigo invisible de la niña, Bing Bong, el elefante rosa, porque nos habla de la pérdida de la memoria de cuando eres niño; te llega a la fibra más profunda. Pero a los niños les enseña también cosas increíbles: básicamente, a aprender que uno de mayor no siempre tiene por qué ser feliz: que un rato vas a estar bien y luego mal, y que vas a estar más veces mal que bien cuando crezcas. Es muy valiente enseñar algo así desde una película de animación".

“No se puede, ni se debe, subestimar la imaginación de los niños”, asegura Mario Torrecillas, director de PDA (Pequeños Dibujos Animados), taller audiovisual destinado a hacer películas de animación en colegios de todo el mundo, incluido un campo de refugiados en Haití. El guionista recuerda que, cuando se estrenó 'Toy Story' en 1996, todo el mundo hablaba de que era la primera película de animación que se rodaba en ordenador: "Y todos fuimos a verla pensado que sería una cosa pionera en 3D, y lo que nos encontramos era muchísimo más que el rollo tecnológico: al fin una película inteligente y emotiva para los niños, que no trataba al espectador como si fuera tonto. Pixar ha sabido, y muy bien, dirigir su mirada a los niños tratándolos como a mayores". Para Torrecillas, la factoría animada norteamericana es la única que, de algún modo, ha sido capaz de acercarse a la capacidad de explicar la edad infantil con la delicada emoción e inteligencia del maestro japonés Hayao Miyazaki y su estudio Ghibli, responsable de hitos como 'Mi vecino Totoro' o 'El viaje de Chihiro'. Lo mismo piensa Echevarría: "Pixar ha aprendido mucho, y bien, de Miyazaki, que es la musa de todos; lo de Ghibli es más poético, no tan obvio, pero Pixar, a la hora de explicar las emociones, ha sabido tomar lo mejor del maestro".

Conversaciones más profundas

Silvia Pastor vio ‘Red’ con su hija de 5 años el mismo fin de semana que se estrenó en Disney+. “Nos sirvió para hablar de la regla y las compresas, algo que yo ya le había explicado. También le dije cómo cuando eres mayor necesitas echarte desodorante porque el cuerpo te cambia. Son pequeños detalles, pero muy necesarios y que te pueden dar pie a conversaciones más profundas. Por ejemplo, las emocionales. Le dije que cuando vaya creciendo me dejará de querer tanto y se sentirá más a gusto con sus amigos”, admite la experta.

Un fotograma de 'Red', de Domee Shi. DISNEY

Lo que hija de Pastor no entiende todavía es que, efectivamente, llegará un momento de su vida en el que sus referentes vitales serán sus amigos y no tanto sus padres. Lo explica perfectamente ‘Red’ y también el excelente corto previo de su directora, ‘Bao’. Es ficción, pero basada en la ciencia. El libro ‘El cerebro del adolescente’ -del científico especialista en neuroeducación David Bueno- subraya que la vida social en la preadolescencia es fundamental porque genera oxitocina, una neurohormona que hace que los chavales y las chavalas sean más felices estando con su pandilla y no con sus progenitores. Eso es justo lo que les sucede a los protagonistas de Red y Bao. “Los adolescentes tienen las emociones a flor de piel: tristeza, alegría, rabia, miedo… ¿Cómo convives con personas que son tan inestables? Gracias a la oxitocina, que permite que se sientan a gusto”, explica el profesor Bueno.

Convivir con las emociones

Silvia Pastor insiste en la importancia de las emociones, algo que refleja a la perfección ‘Del revés (Inside out)’ y, por supuesto, 'Red'. “Los padres y las madres estamos acostumbrados a cortar las emociones negativas: no llores, no te enfades… Es un error. Tienen que convivir con ellas y aprender a controlarlas. ‘Del revés’ no oculta ninguna emoción mala, incluida la rabia. Además, el guion refleja algo que viene muy bien ver a los niños: que las familias ‘normales’ también discuten, que no todo es blanco o negro en la vida. Las emociones van mucho más allá de felicidad y tristeza”.

A la psicopegagoga, ‘Soul’ le gustó menos en términos cinematográficos. Pero igualmente aplaude la película por abordar “muy bien” un tema tan complicado para los menores como la muerte, otro asunto injustamente tabú para la infancia, tratado también en 'Coco'. “Lo bueno de las películas de Pixar es que tienen muchas capas. Si tu hijo no se ha enterado de grandes cosas, no pasa nada. La disfruta igualmente. Y, además, a ti siempre te puede servir como punto de partida para explicarle asuntos más o menos complicados”.

Más allá de las emociones, la muerte y el paso hacia la adolescencia, el crítico Javier Ocaña afirma en el libro ‘De Blancanieves a Kurosawa’ que 'Wall·E' es “el reto más sugestivo para los pequeños de toda la filmografía de Pixar”. Cuando la robot Eva llega a escena “se escapan los estereotipos habituales de lo femenino y lo masculino: ella es la tipa dura, con decisión y hasta capacidad para la violencia; y él, el asustadizo, tímido y delicado”.

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