Cancelados. Repudiados. Orillados. Castigados al rincón de pensar. Desde el Metoo, y sobre todo después de la pandemia de covid, las masas, adictas a las redes sociales, no perdonan ni una (conducta inadmisible o impopular) y llaman a boicotear y retirar el apoyo moral, laboral, digital y social a todo aquel que sufra un resbalón. Y los famosos, más expuestos que nadie al escrutinio público, tienen las de perder. Ni un mamporro machirulo en plena platea de los Oscar, ni insultos al novio de tu ex, ni comentarios racistas o transfóbicos, ni mucho menos conductas de abuso sexual. Las redes sociales vigilan el orden mundial. ¿Un nuevo tribunal de la Santa Inquisición?, ¿una forma de sacarles los colores a los que están en primera fila?, ¿una manera de apretarles las tuercas a aquellos que ocupan puestos de poder?

La cultura de la cancelación ya no se conforma con hacerle pasar un mal rato al famoso díscolo o por hacer que pierda parte de su popularidad. Clama ¡justicia! Es el nuevo show business, amigos. Y después de sonados escándalos como los de Kevin Spacey, Woody Allen y Plácido Domingo, señalados todos ellos por abusos sexuales, estos son los últimos famosos apestados.

Will Smith, la cancelación más bestia

Desde la clínica de rehabilitación de lujo donde ha ingresado por su propio pie para tratar de digerir su execrable y violento comportamiento en la última gala de los Oscar, con el mandoble que le arreó al cómico Chris Rock por hacer una broma de mal gusto sobre la calvicie de su mujer, Will Smith ha visto que no basta con dimitir de la Academia de Hollywood, ya que esta lo ha vetado durante 10 años de los Oscar y de cualquier acontecimiento de la institución, tanto en persona como virtual. Además, Jada Pinkett Smith, su esposa, lo ha negado dos veces: tras retirarle su apoyo y decir que el protagonista de Soy leyenda tuvo una reacción «exagerada» en la gala, ahora la actriz ha confesado que se casó con él porque estaba embarazada de su hijo Jaden y su madre la obligó. Al príncipe de Bel Air no lo quieren ver por el set: ha perdido varios contratos con Netflix (la película Fast and loose) y Sony (la cuarta entrega de Bad boys ha quedado paralizada), y la firma Fitbit ya no lo quiere como embajador. Que se sepa, solo hay tres personas en el planeta que lo arrope: Denzel Washington, Tatyana Ali (su prima pequeña en la popular serie de los años 90) y Pablo Motos.

Kanye West, desterrado

El imprevisible artista tiene una larga trayectoria en cancelaciones. En 2020, Twitter ya lo vetó por subir un vídeo orinándose en un Grammy (pretendía airear así su disputa con Sony y Universal). En esta reciente edición de los mismos premios, en cuya gala iba a actuar, finalmente no lo hizo porque la Academia Nacional de Artes y Ciencias se lo prohibió: el rapero, productor y empresario se hartó de lanzar comentarios hirientes y racistas hacia el presentador de la ceremonia y del Daily show, Trevor Noah, motivo por el cual Instagram también le cerró la cuenta. Además, ha llamado «mala madre» a su ex, Kim Kardashian, en las redes sociales, donde asimismo ha compartido un perturbador vídeo, el del sencillo Eazy, en el que desmiembra a una figura muy parecida a Pete Davidson, el actual novio de la socialité. Por todo ello, su contrato con la marca GAP flojea y él mismo se ha excluido del cartel de Coachella, después de que más de 50.000 firmas en Change.org hayan pedido que no participe en el festival que empezará el 15 de abril.

Johnny Depp, sin películas y a juicio

Después de ventilar su vida privada en un mediático juicio hace un par de años en Londres, Johnny Depp y su exesposa Amber Heard –que lo acusó ante el juez de insultos y agresiones durante su matrimonio– han vuelto este 11 de abril a los tribunales, aunque esta vez en Estados Unidos, para acusarse mutuamente de difamación. El actor demandó por 50 millones a su ex, a la que denunció por vilipendiarlo en un artículo que esta publicó en 2018 en The Washington Post y en el que afirmaba que era «una sobreviviente de abusos domésticos» (también salieron a la luz fotos tremendas de moratones). Depp ya perdió una demanda contra The Sun, que lo llamó «maltratador de esposas», y lo han borrado de ciertas producciones, como una nueva entrega de Piratas del Caribe y la recién estrenada Animales fantásticos 3: los secretos de Dumbledore, donde lo sustituye Mads Mikkelsen.

JK Rowling, en un acto el pasado mes de diciembre EP

Rowling, contra el colectivo trans

El especial Harry Potter: Regreso a Hogwarts, que estrenó HBO Max el 1 de enero y que 20 años después reunió a los protagonistas y artífices de la exitosa saga (los protagonistas Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint; el director Chris Columbus y otros actores como Helena Bonham Carter, Ralph Fiennes y Gary Oldman), reveló una ausencia destacada. La autora de los libros, J. K. Rowling, solo aparece unos segundos para recordar la dificultad que hubo para dar con el protagonista (a la postre, un refrito de imágenes de una vieja entrevista). Detrás de este tupido velo audiovisual está la polémica que en 2020 protagonizó la escritora, acusada de transfóbica por decir que solo las mujeres menstrúan. El colectivo trans la vetó y llamó a un boicot, logrando que, en caliente, bajasen algo las ventas de sus obras y que 1.500 escritores británicos firmaran un manifiesto contra sus opiniones.

Ellen DeGeneres.

Ellen DeGeneres, una jefa «tóxica»

El programa diario de entrevistas de Ellen DeGeneres, The Ellen DeGeneres Show, en la cadena NBC Universal, llegará a su fin el próximo mayo, después de casi 20 años de emisión ininterrumpida. La actriz ya avisó en The Hollywood Reporter de que el exitoso espacio donde ha hecho buenas migas con todo tipo de estrellas, además de dar visibilidad a la comunidad LGTBIQ, a la que ella pertenece, no iría mucho más allá de la temporada 16. Cierto. Pero también lo es que el escándalo viral en el que se vio envuelta acabó por acelerarlo todo. Salió a la luz el ambiente tóxico, las situaciones de acoso y el racismo –incluso hubo un intento de suicidio– que se vivían detrás de cámaras, situaciones ante las que la presentadora habría hecho la vista gorda. Y la audiencia no se lo perdonó.

J. Balvin, «perro» sexista y racista

Antes de la tiraera entre Residente y J. Balvin, la pelea de gallos con la que nos están amenizando las últimas semanas el puertorriqueño y el colombiano, el príncipe del reguetón del cabello multicolor ha estado más veces en el centro del huracán. El año pasado, por ejemplo, le pidieron que no volviera a pisar Cali. Aunque él es de Medellín, varios colectivos, y el propio alcalde, tramitaron una petición a las autoridades caleñas para vetar al artista por sus letras «misóginas y racistas» y por «promover la violencia de género». El videoclip de Perra, que grabó junto la cantante Tokischa, levantó ampollas por mostrar a mujeres afrodescendientes encadenadas y caminando a cuatro patas. Aunque J. Balvin se disculpó a través de Instagram –«lo mío siempre ha sido tolerancia, amor e integración», aseguró–, la bola trascendió fronteras y fue amonestado en una carta abierta por la vicepresidenta y cancillera de Colombia, Martha Lucia Ramírez, YouTube le retiró el clip.

Armie Hammer, galán «caníbal»

Desde el seísmo provocado por el depredador Harvey Weinstein, que abusó y violó durante décadas a decenas de mujeres desde su atalaya de semidiós y superproductor de cine, Hollywood vivía en una plácida calma que reventó en 2021 uno de sus nuevos galanes al estilo Rock Hudson. El rubio actor californiano Armie Hammer, protagonista de estampas memorables en Call me by your name de Luca Guadagnino y del remake de Rebecca de Netflix, le dio mucha carnaza a los tabloides con una supuesta parafilia en forma de mensajes que sacó a la luz una internauta (@houseofeffie), en los que el intérprete le expresaba a través de una cuenta privada de Instagram sus deseos más sórdidos y caníbales, hablando incluso de «beber sangre», «comer corazones palpitantes» y masturbarse tras «romperle las costillas». Aunque negó la mayor, antes de que lo echaran, acabó retirándose él mismo de varios proyectos, como el filme Shotgun wedding, la comedia en la que iba a compartir protagonismo con Jennifer Lopez y que se estrenará sin él este verano. Muerte en el Nilo, que ya estaba grabada con él entre los protagonistas, esperó en un cajón hasta que pasara la tormenta, y se ha estrenado hace unas semanas, poco después de que Hammer saliera de rehab tras nueve meses.

Miguel Bosé

Miguel Bosé y los chips de Bill Gates

Con la llegada del covid a nuestras vidas, figuras famosas empezaron a expresar sus ideas peregrinas sobre el origen del virus. Por supuesto, basadas en teorías de la conspiración del nuevo orden mundial. En España, el máximo exponente fue Miguel Bosé, a quien le dio por decir que la vacuna era un método para insertar chips en las personas. Según Don Diablo, así Bill Gates podría mantener controlada a la población mundial con tecnología 5G. Internet se le echó encima, algunos de sus vídeos fueron eliminados y por un tiempo desaparecieron sus cuentas de Facebook, Twitter e Instagram.