Málaga. 13-05-2022. Teatro Cervantes. Dirección: Salvador Vàzquez. Programa: Cuaderno de Bitácora (Siete reflexiones diarias para orquesta), de P. Miralles y Sinfonía número 1, en Re Mayor, “Titán”, de G. Mahler.

Otra de las grandes citas propuestas para la temporada, que enfila su recta final, de la Filarmónica de Málaga ha sido el último programa de abono de la primera orquesta centrado en el sinfonismo de G. Mahler (completado con el estreno de una nueva página de la compositora almeriense P. Miralles) enlazando con otros dos grandes nombres del sinfonismo del novecientos, A. Dvorak y A. Bruckner referenciados en el abono anterior.. Programa de absoluta referencia tanto en la propuesta artística, como el trabajo realizado por los profesores de la OFM y la batuta del maestro Salvador Vázquez.

El estreno de Cuaderno de Bitácora cierra la colaboración de la Asociación de compositores andaluces (ACIM) con la Filarmónica de Málaga. Articulada en siete tiempos o cuadros independientes identificados con los días de la semana, la partitura se caracteriza por su complejidad poliédrica con constantes cambios de ritmo donde el color orquestal juega un papel fundamental dada la riqueza de la paleta de colores orquestales sobre la que se construye enlazando con el plato fuerte de la cita musical.

 En el estreno de Cuaderno de Bitácora, atriles y batuta abordaron la interpretación ofreciendo en cada tiempo ciertos referentes como en el primero de ellos de tintes fílmicos o el tono lírico del tercero de los números que no dejan de incidir en la idea sugerencia entre partitura y oyente. Si a esta propuesta abierta y decididamente personal entre obra y oyente se une el cuidado individualizado de las dinámicas y la emisión preciosista de las secciones del conjunto, el resultado no podía por menos que propiciar una versión convincente no sólo como propuesta musical, sino también el reconocible ejercicio orquestal expuesto..

Escrita en el año ochenta y cinco del diecinueve la Sinfonía Titán no adquiere su dimebnsión definitiva hasta una década después coincidente con el estreno berlinés de la partitura con la articulación definitiva en cuatro capítulos y la personal indicación de tiempos que sirve a su vez como orientación al oyente a este primer trabajo sinfónico de G. Mahler que casa el carácter autobiográfico y anímico del propio compositor. 

Sinfonía que va mucho más allá del estudio del color orquestal y sí con un indudable lenguaje musical y artístico personal que avanza o sirve de adelanto a todo el trabajo sinfónico del músico bohemio que es su integral sinfónica. Una vez más el desarrollo del concierto se vería entorpecido por la obcecación del Cervantes en privar al auditorio del necesario programa de mano físico que debe acompañar a una orquesta de la talla de la Filarmónica de Málaga.

El ejercicio orquestal desplegado por los atriles de la OFM y la batuta del maestro Salvador Vázquez se situó en los términos de versión de absoluta referencia no sólo por la especial iluminación de los profesores - sencillamente irresistible- sino también por ese momento único que es ser testigo de la madurez artística de un músico tan completo en el podio como es la batuta del maestro Salvador Vázquez. Trabajo minucioso entre las secciones del gran director malagueño que se reflejó en líneas maestras por la confianza del conjunto en el desarrollo dinámico, el trabajo de los acentos, la milimétrica respuesta en las entradas sobre la base de un profundo conocimiento de la arquitectura armónica, tímbrica y temática que se reflejó en una emisión redonda, compacta y orgánica por no decir viva y palpitante.

Salvador Vázquez hace del Mahler pasado una aportación más allá de la referencia, de absoluta madurez y esta afirmación se remite al cuidado individual y en perspectiva de la Titan malheriana. El primer movimiento equilibrado en la emisión brindaba la oportunidad de destacar el caudal temático permitiendo que la partitura respirara y ser de esta forma sutil en los pianos y expresivo en los tuttis. El sentido oscilante caracterizó especialmente el segundo tiempo gracias a una gestualidad precisa que favoreció la expresión y el gusto de los profesores. En este sentido, y ahondando en esta idea, con toda probabilidad esta confianza entre músicos y batuta hizo del tercer capítulo uno de los ejercicios orquestales más importantes de las últimas temporadas

Y al llegar al carácter tempestuoso del episodio de cierre, la OFM y S. Vázquez habían ya abonado todo el sentido y coherencia orgánica del movimiento nuevamente cimentado en el respeto a la partitura y los pequeños detalles que distinguen una versión de otra, lo aceptable de lo excepcional haciendo de la arrebatadora sección final del capítulo una consecuencia lógica de quienes han entendido la obra como ente contínua en contínua evolución dramática. Después de la interpretación leída por la Filarmónica de Málaga da la seguridad de poder afirmar que el conjunto más pronto que tarde tendrá una apuesta a ganador en su podio.