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Carrete, el Fred Astaire gitano, llega al Teatro Real de Madrid

José Losada Santiago, más conocido como Carrete de Málaga, comenzó a bailar a los cinco años. Criado de taberna en taberna, hizo de la necesidad una virtud que le llevó a conquistar Nueva York y ganarse el apodo del Fred Astaire gitano. Esta noche actuará en el Salón de Baile del coliseo madrileño para cerrar una temporada muy especial, con Luisa Chicano al baile, Joni Jiménez a la guitarra y María Mezcle al cante

El bailaor, en la puerta del Teatro Real Paco Roji

Carrete de Málaga es uno de esos artistas hechos a sí mismos que lleva la pasión por bandera y el arte en las venas. Empezó a bailar con tan solo cinco años y hoy jueves, 21 de julio, a las 19.00 horas, aterriza en Madrid con un espectáculo al que ha denominado ‘De El Perchel al Teatro Real’. Actuará en el Salón de Baile del coliseo madrileño acompañado por Luisa Chicano al baile, Joni Jiménez a la guitarra, y María Mezcle al cante. Con esta actuación cierra una temporada con la que dice estar muy contento. 

José Losada Santiago comenzó a bailar siendo tan solo un niño para poder sobrevivir en un entorno difícil. «He estado toda mi vida errante por los caminos, por las tabernas, por todos los sitios he bailado», asegura el artista. Y de ese chaleco salvavidas que le sacó de la pobreza hizo su pasión y su profesión. «Cuando me subo a un escenario y escucho la guitarra siento que se me abre el corazón», dice. 

Nacido en Antequera, en el seno de una familia de gitanos trashumantes, en fecha imprecisa, ya que sólo se conserva su partida de bautismo, toma su nombre artístico de su familia. A su madre, cantaora, la conocían como la Carreta. «Mi apodo me lo pusieron de niño, de pequeño. A mi madre la llamaban la Carreta y a mí me pusieron Carrete», detalla José. 

El bailaor dice estar muy orgulloso de su currículum profesional, tanto que se denomina como ‘artista de los artistas’. «Mi arte es una cosa anónima, mi baile es diferente. Cuando me pongo a bailar se me vienen las ideas a la mente», asegura.

Pero si de algo está orgulloso Carrete de Málaga es de su sobrenombre ‘el Fred Astaire gitano’, del que confiesa estar enamorado. «Toda mi vida he estado detrás de Fred Astaire, desde pequeño me iba al cine en Málaga para ver sus películas. Que me consideren como un Fred Astaire en el flamenco me encanta. Yo estoy enamorado de ese hombre y de su baile», afirma el artista. 

A sus 82 años, Carrete ha cumplido uno de sus grandes sueños, bailar en la Gran Manzana. Como artista protagonista de 'Quijote en Nueva York', trabajo del cineasta malagueño Jorge Peña, el bailaor ha alcanzado un deseo que tenía desde hacía muchos años: ver en Broadway un luminoso que diga en letras grandes ‘Carrete, el Fred Astaire gitano’. «Para mi cumplir el sueño de bailar en Nueva York ha sido lo más grande de mi vida. Mi meta ya la he cumplido». 

Y aunque no tuvo profesor, Carrete se ha convertido en el mentor de muchos jóvenes que se inician en este mundo. «Llevo 14 años en el Ayuntamiento de Torremolinos siendo profesor de baile. Hoy en día la escuela de flamenco es una maravilla». Varias veces en semana cruza la calle para ir al Centro Cultural Pablo Ruiz Picasso. También ejerce de profesor en un bajo de su urbanización, donde es capaz de transformar en lecciones su arte. 

Carrete vivió los años dorados de Torremolinos donde se reunía lo más destacado de Hollywood, de la realeza o la política mundial. El artista bailó para Ava Gardner o Brigitte Bardot y es tal su relevancia que su vida ha dado para un libro. Al compás de la vida, escrito por Paco Roji y Francis Mármol en 2009, que ha motivado numerosos reconocimientos que hoy sigue recibiendo. Carrete fue nombrado en 2018 Hijo Adoptivo de Torremolinos, lugar donde vive y adelanta que el próximo 12 de febrero la ciudad le premiará con un homenaje a su dilatada trayectoria artística. 

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