Luz Gabás confiesa que, cuando estaba escribiendo «Lejos de Luisiana» tenía el «pálpito» de que la novela le iba a dar muchas alegrías. Tantas como que es la ganadora del Premio Planeta, dotado con un millón de euros.

¿La historia de amor clandestina entre el indio Ishcate y la criolla Suzette es la excusa para contar qué paso a finales del siglo XVII entre ingleses, franceses y españoles?

Lo es. La historia de amor es la técnica narrativa que me sirve para articular la novela. Me parecía muy bonito, en un mundo de mezclas, tener a una criolla europea y a un indio latinoamericano como eje. Pero cuando tienes tanta documentación lo primero es poner orden en el contexto histórico. Me costó mucho entender inicialmente el marco de lealtades y alianzas políticas entre ingleses, franceses y españoles durante esos cuarenta años en los que España poseyó la Luisiana. Había cosas históricas que debían salir sí o sí, y a partir de ahí, creé el viaje de los personajes. Escribí todo lo que se me ocurrió y luego corté muchísima historia. Necesito comprender bien para trasmitírselo al lector de una manera disuelta. Creo que el que lea mi novela, al final, podrá hablar perfectamente de los cuarenta años en los que España poseyó la Luisiana. Lo primero que hice fue crear el personaje simbólico del río y crear personajes a su alrededor.

¿Por qué se ha hablado tan poco de este periodo?

Porque solo fueron cuarenta años y casi no dio tiempo a saber qué teníamos porque la obsesión de los gobernadores fue llevar a colonos malagueños y canarios. Solo se crearon cinco asentamientos en una inmensidad de miles de kilómetros. Fue nada. Además, de Luisiana solo sacamos gasto porque no hacíamos más que mandar dinero y soldados.

¿Qué mensaje quería transmitir?

Todas mis novelas han nacido de un pálpito, de una frase o de un concepto, no de un contexto. Barruntaba una novela sobre el esfuerzo y llegó la pandemia, una época en la que pasamos mucho miedo como sociedad. Pensé mil veces, ¿para qué tanto esfuerzo? Me trasladé mentalmente allí, a cuando uno estaba tres meses en barco para llegar, y allí se topaba en un sitio enorme, con tribus hostiles, con miedo morir, por lo que debía tener una capacidad de resistencia tremenda.. La novela para mí es eso, esfuerzo, esperanza e ilusión. Son diferentes formas de resistir, como el esclavo que es capaz de convertirse en cimarrón porque prefiere vivir en los pantanos casi como un animal antes que ser esclavo de nadie. En esta novela no hay ningún personaje que no se esfuerce.

Más allá del Premio Planeta, ¿qué es «Lejos de Luisiana»?

Estoy descubriendo la magnitud y la pasión que genera el premio, algo que desconocía. Hay gente que me dice que se hace la colección desde hace 31 años, o que lo regala, o que simplemente le hace feliz tenerlo. Me gustaría que la gente se quedara con que es una novela sobre la vida; la vida visualizada como un gran río que va a parar al mar, que es el morir. Como nuestras vidas, el río van cambiando, aumentando de caudal, teniendo afluentes porque, el agua del río fluye y nunca más vuelve a ser la misma. Esto es la vida con sus anhelos, decisiones, tristezas, alegrías, momentos mejores y momentos peores.

¿Al escribirlo sintió que éste iba a ser un libro importante en su carrera?

Tenía un pálpito de que era una historia que tenía que hacer. Hubo momentos en los que pensé que me había embarcado en una aventura muy difícil, pero sabía que tenía que seguir. Me enganché a la historia de ellos y al contexto. Por momentos pensé que no iba a salir.

Es una novela en la que lo simbólico tiene mucho valor.

Es mi concepto de entender las novelas. En el relato no puede haber nada gratuito. Es algo que no me encaja.

¿Qué le dice la gente que ya la ha leído?

Que es un novelón y todos coinciden que al leerlo hacen turismo emocional.

Lo que está claro es que no hay novela de Luz Gabás sin un amor imposible.

Es que da mucho juego.

¿Le molesta este cliché?

Para nada, me alegra mucho. Que me diga alguien una novela en la que no se hable de amor, porque esa es una palabra muy amplia.

¿Ofrece lo que la gente espera de usted?

Siento como que he encontrado mi camino.

¿Luz Gabás escribe historias para ser leídas por mujeres?

No creo, pero en general, las mujeres leen más novelas. Nunca he pensado si me leen más hombres que mujeres o a la inversa. Un escritor tiene que se capaz de escribir de todo, como si se inventa algo futurista, utopías, distopías, ciencia ficción. Da igual.

Ganar con su quinta novela el premio más prestigioso no está nada mal.

No está mal. No me ha dado tiempo a asimilado aún.

¿Con el millón de euros ha ganado en tranquilidad?

Sin duda. Los escritores somos autónomos y cobramos por proyectos. Hacer esta novela, además del esfuerzo, me ha costado cuatro años y en este tiempo he vivido de lo ahorrado. Siempre me busco historias difíciles y tardo tres o cuatro años en escribirlas. Del millón, además, la mitad se lo lleva Hacienda. Un escritor, económicamente, se tiene que organizar porque igual tienes un año que cobras mucho y luego estás tres años sin apenas cobrar. El escritor debe ser muy hormiguita para poder vivir porque vivir de la literatura es difícil. Y sí, ganar el Planeta me da cierta tranquilidad para un futuro próximo.

¿«Lejos de Luisiana», como «Palmeras en la nieve», dará el salto al cine?

Saldría una película maravillosa pero esto ya no depende de mí.