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Redes sociales

TikTok: el éxito de China que inquieta a EEUU

La red es una pata más del ambicioso plan nacional chino de liderar industrias emergentes como la robótica y la inteligencia artificial

Un usuario de la red social de moda, TikTok. JAYANTI DEVI

Estados Unidos lleva más de dos años enfrentándose a una realidad que nunca antes había creído posible. Desde 2020, la aplicación más descargada por los usuarios es TikTok, no un producto de Silicon Valley, su aún dominante industria tecnológica, sino de China, su principal rival mundial. La popular plataforma social de vídeos verticales ha vivido un crecimiento sin precedentes hasta colarse en los hogares de más de 1.000 millones de personas en todo el mundo.

Eso inquieta en Washington, que prepara la prohibición de su uso entre los funcionarios de la Casa Blanca e incluso baraja una restricción total en el país. Esa preocupación se extiende más allá de EEUU hacia otros países que temen que, a ritmo de música, coreografías y bromas, TikTok sea un sinuoso caballo de Troya de Pekín para espiar a sus enemigos.

Propiedad del gigante tecnológico chino ByteDance, TikTok recopila constantemente información sobre el comportamiento de los usuarios: qué vídeos consumes, cuánto tiempo estás viéndolos, qué categorías te gustan, desde qué dispositivo te conectas a la aplicación o cual es tu geolocalización. Todos esos datos alimentan el algoritmo que elige los contenidos que te aparecen, la clave de su meteórico éxito. Esta extracción de datos, habitual en el ecosistema digital y particularmente entre las redes sociales, no revela mucho. Aún así, los gobiernos de cada vez más naciones temen que el Gobierno chino acceda a ellos y pueda usarlos para chantajear a quien está al otro lado de la pantalla para llevar a cabo operaciones de espionaje.

Estrategia

China es mucho más que la fábrica del mundo. Desde hace años, la estrategia de Pekín para cimentar su poder económico tiene como objetivo liderar en 2025 industrias emergentes como la robótica, la inteligencia artificial o el equipamiento aeroespacial.

TikTok es una pata más de ese ambicioso plan nacional de influencia. Y es que su propietaria, ByteDance, ha vuelto a ser en 2022 el mayor unicornio –empresa privada con una valoración superior a los 1.000 millones– del mundo, según la plataforma de inteligencia de mercado CB Insights.

En poco más de seis años de vida, TikTok ha logrado posicionarse como la sexta red social más popular del planeta, amenazando la supremacía estadounidense. En el amurallado internet chino, TikTok no existe como tal y su lugar lo ocupa Douyin, una aplicación similar pero con funciones de comercio electrónico mucho más desarrolladas.

¿Puede el Partido Comunista chino acceder a tu historial en TikTok? Esa es la pregunta del millón. Y, por ahora, la respuesta es contradictoria. ByteDance asegura que es independiente y que los datos de los usuarios estadounidenses y europeos se almacenan en servidores en EEUU y Singapur, donde Pekín no tiene jurisdicción para reclamarlos. Aún así, en noviembre TikTok aplicó un cambio en sus políticas de privacidad que demostró que sus empleados en países como China pueden acceder a los datos de los europeos para comprobar el rendimiento de sus algoritmos.

En junio, una investigación de BuzzFeed reveló que empleados de TikTok en China habían accedido repetidamente a datos no públicos de usuarios estadounidenses. «Todo se ve en China», decía un miembro del departamento de seguridad en uno de los 80 audios filtrados de reuniones internas.

Pero el abuso no termina aquí. TikTok espió a los periodistas que destaparon el caso y rastreó sus localizaciones para tratar de descubrir qué empleado le había filtrado información. El consejero delegado de la compañía, Shou Zi Chew, prometió el martes que se trató de un «error» y que se despidió a los cuatro empleados implicados.

El alcance de TikTok es incierto. ByteDance asegura que no recopila más datos que otras apps, afirmación que apoyan estudios de investigadores de la privacidad en la red como el de Citizen Lab, la entidad que destapó el espionaje político con Pegasus. Otros expertos como la firma de ciberseguridad Internet 2.0 apuntan en la otra dirección, denunciando tanto una recopilación de datos «excesivamente intrusiva» como que esos datos podrían ser almacenados en China.

Además, Pekín ha estado usando TikTok para promocionar sus intereses políticos al exterior. Varias investigaciones han revelado que la app censura contenidos incómodos para Pekín como la matanza de estudiantes en la plaza de Tiananmén de 1989, la independencia del Tíbet o las protestas en Hong Kong. La compañía dijo en 2019 que retiró esa política de moderación.

Prohibición global

EEUU está apuntando a una presunta amenaza a la privacidad para desencadenar una ola de restricciones al uso de la app. Sin embargo, lo que hace TikTok podría no diferir mucho de lo que Facebook, Google, Apple o Microsoft llevan haciendo desde hace dos décadas. Y es que Washington tuvo acceso a todos los datos de los usuarios que circularon por esas y otras compañías, según un programa secreto que el exanalista de inteligencia Edward Snowden filtró en 2013.

Bajo el mismo pretexto de seguridad nacional, el Gobierno de India decidió en junio de 2020 prohibir TikTok y otras 53 compañías chinas, forzando su salida del mercado indio.

Además de su uso como arma de influencia política, la preocupación también responde a una cuestión geopolítica. Si en el caso de Washington se debe a una pugna por la hegemonía económica mundial, en el caso de Nueva Delhi la draconiana decisión se tomó en medio de la creciente tensión militar en su disputada frontera con China en la región del Himalaya, tensión que ha vuelto a dispararse en diciembre. Además, India está aprovechando la paulatina salida de empresas occidentales de China para posicionarse como alternativa para la inversiones de Occidente en Asia.

TikTok también está prohibida en Irán, Siria y en Afganistán, donde se bloqueó su acceso tras el regreso al poder de los talibán. Además, la aplicación china ha sufrido importantes restricciones en países como Rusia, Indonesia, Pakistán o Bangladés.

Ahora, esa sospecha también se ha extendido a la Unión Europea, donde más de 250 millones de personas usan la app. El pasado martes, las autoridades europeas se reunieron con Shou Zi Chew para tratar esos temores, entre otros temas. Aunque la vicepresidenta de la Comisión Europea, Vera Jourová, negó un «acceso ilegal de terceros países» a la privacidad de los ciudadanos, el regulador europeo se encuentra en plena investigación para esclarecer si la plataforma transfiere datos de los usuarios a China, así como su potencial impacto nocivo sobre los menores.

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