Son muchos los jugadores, entrenadores y demás profesionales ligados al mundo del fútbol que tienen que marcharse al extranjero en busca de materializar sus sueños en el oficio del balompié. Es el caso de Bori Moreno, técnico malagueño de 45 años, que pone ahora rumbo a Andorra para vivir una nueva experiencia en el Principado, tras haber pasado por diferentes equipos de la provincia malagueña y vivir una aventura espectacular en la academia de Gica Hagi en Rumanía como director de metodología.

Bori Moreno ha sido técnico ayudante, entrenador, analista táctico y en esta última experiencia en Rumanía ocupó el cargo de director de metodología en el Vittorul de Constanza. Ahora, tras dos temporadas curtiéndose en otros ámbitos del fútbol, vuelve a sentarse en un banquillo, lo que más le gusta, según reconoce el protagonista. «A mí me gusta más entrenar, llevo dos años sin entrenar. Antes estaba entrenando en Casabermeja. El primer año los ascendí de Primera Andaluza a División de Honor. Después, el segundo año en Casabermeja hicimos un equipo nuevo, con bastantes jugadores nuevos pero con un presupuesto similar, poco... Allí pagaban prima por partidos ganados. Te enfrentabas con equipos de Andalucía donde los jugadores ganaban 300, 400 euros al mes. Y nosotros nada. El equipo quedó cuarto. Se hizo una campaña histórica. El equipo nunca había estado tan arriba», cuenta sobre su última experiencia como entrenador en el Casabermeja.

Ahora, Bori se embarca en un nuevo proyecto y deja atrás Málaga para dirigir al Atlétic Club Escaldes de la primera división andorrana, un nuevo proyecto donde tiene puestas muchas esperanzas. Este mismo lunes, el malagueño ha puesto rumbo hacia el Principado para continuar el trabajo previo al inicio de pretemporada, el próximo 2 de agosto. «Después de un año en blanco, aunque he aprovechado para reciclarme, ampliar modelo de juego, hacer cursos, ahora ya tengo ganas de empezar. Ya llevo varias semanas preparando todo. En este proyecto el dueño del club es un chico joven que quiere profesionalizarlo. El campeón de liga de Andorra juega previa de Champions, y el subcampeón de liga y el campeón de Copa previa de Conference. El año pasado el equipo quedó cuarto. Es la primera vez que fue subcampeón de Copa, perdió la final. Hace dos años estaba en Segunda. Quieren profesionalizar todo, la academia quieren profesionalizarla, que lo entrenamientos sean mejores. Hemos hecho un filial, se está haciendo un proyecto deportivo. Estuve allí 10 días viéndolo todo. He estado aquí porque hemos estado viendo jugadores. Hemos estado trabajando», explica.

El técnico malagueño logró un histórico ascenso con el Casabermeja. | LA OPINIÓN

Formado en La Academia del Málaga CF, donde estuvo varias campañas en diferentes cargos en las categorías inferiores, este virtuoso del mundo del fútbol pasó por el Alhaurino, como segundo entrenador; en San Pedro fue analista táctico y luego ya estuvo de míster en el Casabermeja antes de embarcarse en su aventura rumana para ser director de metodología en el Vittorul de Constanza.

«Allí en Rumania era director de metodología, en el Vittorul de Constanza, que es de la academia de Gica Hagi. Mi cometido era enseñar a los entrenadores, hacer informes de jugadores, captar jugadores.... Creo que hicimos un buen trabajo», comenta Bori, aunque se quedó con la espinita de poder continuar allí más tiempo después de que el coronavirus fastidiara todo: «Yo tenía dos años de contrato, lo que pasa que cuando pasó lo del coronavirus nos vinimos. Nos dijeron que habían bajado los ingresos y no podían hacerse cargo del contrato que habíamos firmado. Nos rebajaban todo el 50%, no tuve otra alternativa que volver. He tenido opciones de irme a Lugo, pero las condiciones no eran las mejores. Salieron otras pero no terminaron de cerrar».

Pese a que su periplo en tierras rumanas concluyó antes de lo deseado, el malagueño habla maravillas del proyecto que allí se está cuajando. «Hay pocos equipos con un proyecto deportivo real, unas bases, unos objetivos que no sean cambiantes por los resultados. El de la academia es clarísimo, desarrollar jugadores para hacerlos mejores y traspasarlos. No es como en otros sitios con la cantera», dice. Eso sí, asegura que al fútbol rumano aún le quedan años y años de desarrollo para equipararse a grandes potencias europeas. «Como selección han progresado en Rumania. Técnica y físicamente hay bastante talento. Les falta entender el juego, porque ellos juegan por directrices. Niños de 13 años en un partido han esperado a que el entrenador dijera lo que hay que hacer. Es su mentalidad, todo por órdenes, los rangos se respetan muchísimo. La educación que hemos llevado y la forma de trabajar han sido muy buenas. Nosotros preguntábamos a los entrenadores y ellos se quedaban sorprendidos, no estaban acostumbrado a que se contase con su opinión», señala Moreno.

Tras concluir esa etapa en Rumanía y vivir un año de reflexión, Bori Moreno se marcha a Andorra para continuar su carrera ligada al mundo del fútbol. Allí le espera un proyecto apasionante en el que seguir creciendo como técnico y formador de jugadores, su verdadera pasión. Ese, como comenta, es su principal fin, hacer mejores a todos los futbolistas que pasen por sus manos. Luego, los objetivos deportivos «dependerán de que la pelota quiera entrar». El Atlétic Club Escaldes gana un gran profesional. Estaremos atentos a cómo les va la temporada. Ya tienen en Málaga alguien más pendientes de ellos.