La provincia de Málaga sintió la pasada noche parte de la actividad sísmica que lleva azotando a Granada desde el fin de semana, aunque no es la primera vez que esta tierra se mueve en lo que va de año, eso sí, de una forma imperceptible para la población.

Durante enero, la provincia ha registrado un total de 18 movimientos sísmicos con epicentro en tierra, según explica la Red Sísmica Nacional Nacional a este periódico, un organismo capaz de detectar la "microsismicidad" de un territorio a partir de la magnitud 1 en la escala de Richter. En el conjunto de 2020, se produjeron hasta 181 terremotos.

Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones no llegan a ser detectables por varios factores. O bien porque la magnitud del terremoto es demasiado leve, empiezan a serlo a partir de una intensidad de 2,5, porque se producen a gran profundidad, lejos de la corteza terrestre, porque su epicentro esta ubicado en zonas no pobladas o por el tipo de terreno, que facilita en mayor o menor medida la ampliación de las ondas sísmicas.

En el caso de Granada, estos terremotos tuvieron una intensidad moderada, en torno a 4,3, pero se produjeron a unos 5 kilómetros de profundidad, muy cercanos a la superficie.

"Con un terremoto de estas magnitudes, a partir de 4 o 4,5 como estos últimos [de Granada], la energía que se libera ya es más importante y es normal que sean sentidos a cientos de kilométros de distancia de los epicentros. De hecho se han sentido en Jaén y en Córdoba también", explica Lucía Lozano, sismóloga de la Red Sísmica Nacional. "Lo que pasa es que cuanto más alejado, las intensidades son más bajas".

Tanto Málaga como Granada son dos provincias ubicadas en uno de los sistemas montañosos con más actividad sísmica de la península, las cordilleras béticas, debido a que reposan sobre la convergencia entre dos placas tectónicas, la Africana y la Euroasiática.

"Esta zona se caracteriza por la ocurrencia de numerosos terremotos superficiales de baja a moderada magnitud, y de forma ocasional con intensidad significativa", se explica en un informe del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana sobre la actiidad sísmica detectada en Granada. Una sismicidad de la que tampoco se escapa la parte occidental del mar de Alborán, donde los movimientos suelen ocurrir a profundidades intermedias.

No obstante, la actividad sísmica en Málaga es menos intensa que la granadina y suele ser también menos frecuente."Pero también han ocurrido en la época reciente, en la segunda mitad del siglo XX, algunos terremotos de magnitud de entre 4 y 4,5, en Fuengirola, en Málaga...", explica Lozano, que además destaca un terremoto de magnitud 5,4 detectado en Almogía en 1976, que aún así se sintió con una intensidad menor que los detectados en Granada.

En cuanto a los movimientos sísmicos marítimos, en el tramo que esta sismóloga define como "arco de Gibraltar-Béticas-Mar de Alborán", también es propicio a los terremotos de profundidad intermedia, entre los 40 y los 120 kilómetros de profundidad, que parten de la costa de Málaga hasta Marruecos.