«Es verdad que estamos trabajando mucho y que tenemos mucha ilusión. Vamos a seguir porque está en nuestro ADN y no dejamos de pensar y maquinar aunque estamos en ERTE, pero sí es verdad que el tiempo pasa, la deuda aumenta y si no recibimos ayuda por parte de las entidades públicas estamos al borde del cierre», concluía la semana pasada la directora del Aula del Mar, Cristina Moreno.

Si en junio de 2020 La Opinión ya alertaba por medio del biólogo marino Juan Jesús Martín de que esta veterana institución del Palmeral de las Sorpresas pasaba por un momento crítico como consecuencia de la pandemia, los meses transcurridos desde entonces han empeorado todavía más la situación.

Ha pasado casi un año desde que el 13 de marzo de 2020 el Museo Alborania-Aula del Mar cerrara su sede del Palmeral de las Sorpresas. Desde entonces, de los casi 20 trabajadores fijos con los que cuenta, sólo tres están trabajando en el Centro de Recuperación de Especies Marinas (CREMA), que se encuentra en un local del Puerto.

Pese al ERTE y la pandemia, lo que no ha bajado ni un euro es el alquiler mensual de 4.000 euros que el museo tiene que pagar a la Junta de Andalucía, una cantidad que no deja de ahogarles.

Para el equipo de biólogos marinos ya fue un salto al abismo dejar el edificio de la Cofradía de Pescadores y el Instituto Social de la Marina del Muelle de Heredia, pues se trataba de un edificio que durante 22 años ocuparon gracias a una cesión gratuita, hasta que fue demolido.

El traslado en 2012 al edificio de cerca de 500 metros cuadrados del Palmeral de las Sorpresas, por contra, si bien conllevaba una cesión por 40 años la contrapartida eran los 4.000 euros de alquiler al mes.

«Nos enteramos cuando firmamos el convenio de cesión. Fue una especie de caramelo envenenado, porque creo que ningún museo de Málaga tiene que pagar ese alquiler tan alto como nosotros, cuando somos una asociación sin ánimo de lucro», subraya la directora .

De hecho, como explica, antes de la pandemia «primero eran los sueldos y los seguros sociales y la siguiente prioridad era el alquiler, pero no siempre llegábamos, y se nos acumuló una deuda con AVRA (la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía) que hemos estado pagando poco a poco, hasta que llegó 2020 y la pandemia».

Foto de grupo de los trabajadores del Aula del Mar, con la nueva sede a medio construir

«Ni dormimos por las noches»

Por eso, Cristina Moreno confiesa que la principal preocupación es la cantidad que adeudan a la Junta de Andalucía. «La deuda sigue aumentando y ni dormimos por las noches de pensar que en cualquier momento será una bomba que estalle y no podamos asumirla».

Por otro lado, pero en una cuantía mucho más asequible, la asociación paga 400 euros mensuales al Puerto por el local del CREMA, apartado del museo porque en él se hacen necropsias y operaciones en el quirófano. Aunque para empeorar la situación, la directora informa de que la Autoridad Portuaria les ha comunicado que tiene la intención de pedirles un canon por la actividad del museo. «Le dijimos que lo único que podíamos hacer era entregarles las llaves», comenta.

Con este panorama, lo único que sigue abierto es el Centro de Recuperación de Especies Marinas, gracias a sendas subvenciones de la Diputación y el Ayuntamiento de Málaga en concepto de trabajos y actividades que suman 80.000 euros.

Foto de archivo del Museo Alborania-Aula del Mar.

«Necesitamos un rescate»

Para tratar de salir del túnel, el Aula del Mar ya se ha reunido con el delegado de Medio Ambiente y quieren hacerlo con el presidente de la Diputación, el gerente de AVRA y el alcalde de Málaga. «Ahora mismo lo que necesitamos es un rescate. El 31 de mayo probablemente finalicen los ERTE y si estas entidades no nos ayudan no sé qué será de nosotros», confiesa la directora.

Cristina Moreno no comprende cómo «todos los museos de Málaga reciben ayuda por parte del Ayuntamiento en forma de compra de entradas y otros conceptos, mientras que somos el único que no recibe ayudas. Lo que generamos es porque viene la gente y ahora no viene».

En un estudio de viabilidad que han preparado, Aula del Mar calcula que no conseguiría remontar la situación hasta marzo de 2022. «Pero de mayo en adelante, cuando acaben los ERTE, no sabemos si vamos a aguantar o no», reconoce.