En 2020 los divorcios presentados fueron menos que en años anteriores, produciendo una bajada conjunta del 13,3% en comparación con 2019, según los datos recogidos por el Servicio de Estadística del Consejo General del Poder Judicial. Relacionando el total de las demandas de disolución matrimonial con la población a 1 de enero de 2020 se aprecia que Andalucía es la quinta comunidad autónoma con el mayor número de demandas de disolución por cada 10.000 habitantes, con 21,4 peticiones.

A pesar de ese descenso de las demandas de disolución matrimonial, en España cada vez hay más parejas mayores de 60 años que deciden separarse. En 2013, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), se produjeron 630 divorcios de esta franja de edad, frente a las 6.770 enlaces que se rompieron en 2019.

Para concretar, según el INE, en 2019 en España se separaron 4.340 parejas que tenían edades comprendidas entre los 60 a 69 años. Por otro lado, 1.189 enlaces matrimoniales entre personas mayores de 70 años se rompieron. Asimismo, en 2019 se produjeron 1.241 divorcios entre personas que una de ellas tenía una edad entre los 60 a 69 años, mientras la otra contaba con más de 70 años.

Los divorcios de mayores de 60 años se vuelven más comunes en la sociedad española y por tanto, en Málaga. En la consulta de Genoveva Mancha, psicóloga sanitaria en PsicoAbreu, este perfil ha aumentado en los últimos años. «En general en los últimos tiempos se ha visto un incremento, llegando a tener un pequeño repunte después del confinamiento», confirmó la psicóloga.

«Es un perfil de parejas que lleva poco viniendo a terapia de parejas, pero se ha incrementado mucho los mayores de 50 años», aseguró el psicólogo Javier Álvarez Cáceres, que también pasa consulta de terapia de parejas en Málaga.

Los expertos sostienen que este incremento de rupturas se debe a un tema generacional. «Antes las mujeres tenían que estar al cuidado de la casa y cuando han podido trabajar, salir, manejar su propio dinero, y de este modo han observado que no tienen porqué estar en un sitio donde no se sientan cómodas», declaró Genoveva Mancha. «La mayoría llega a un punto que por cansancio decide divorciarse, porque ya no quieren aguantar ciertas situaciones», amplió.

Genoveva Mancha afirma que a las terapias suelen acudir más mujeres mayores de 60 años que con sus parejas. «La mayoría de las veces lo que tenemos en consulta son mujeres que vienen a preguntar las pautas que deben de seguir para llevarse mejor con su pareja o incluso dejar a su pareja sin sentirse culpable», declaró la psicóloga. Aún así, esta única presencia de las mujeres en las consultas también se debe a la poca cultura para ir al psicólogo de parte de algunas generaciones, tal y como ratifica Genoveva Mancha.

La jubilación suele ser uno de los factores principales que puede provocar la firma del divorcio. A pesar de ello, todo dependerá del núcleo familiar de cada pareja. «Desde mi punto de vista, hay tres factores: la independencia de los hijos, la monotonía y la jubilación», explica Javier Álvarez Cáceres. Por otro lado, la perspectiva de Genoveva Mancha es distinta: «La mayoría de los problemas suelen ser por la convivencia, al estar jubilados y estar más tiempo en casa, problemas económicos, problemas derivados de los hijos o de enfermedades que puedan tener algunos de los dos».

Muchas relaciones deciden ir a terapia de parejas como última oportunidad para salvar el enlace o por el contrario, el paso para el divorcio. «En la mayoría de los casos las parejas que vienen es por un ultimátum y uno de ellos ha tomado la decisión de que si no se cumplen una serie de cambios en sus vidas no quieren seguir manteniendo esa relación», comenta Genoveva Mancha.

Por el contrario, Javier Álvarez Cáceres ofrece otro tipo de relaciones: «Hay parejas que vienen a terapia para decirse a ambos que lo han intentado todo pero no ha servido, así que vienen como para tener permiso para separarse, pero en realidad tienen tomada la decisión de romper».

En 2020 se presentaron 11.239 demandas de disolución matrimonial consensuadas, un 6,9% menos que en 2019; frente a las 30.070 peticiones no consensuadas, un 14% menos que el año anterior, según el Consejo General del Poder Judicial.

La consulta también sirve para terminar el matrimonio de la mejor manera posible, sin ningún problema. «Cuando vienen parejas más conflictivas, les digo: mira si no podemos arreglar la pareja, al menos que os separéis de la forma más civilizada posible, ya que vais a sufrir mucho», asegura Javier Álvarez Cáceres.

A pesar de ello, no todas las parejas que van a terapia acaban divorciándose. «Es de las terapias con más porcentaje de éxito, lo que significa que la pareja sigue junta tras las sesiones», interpreta Javier Álvarez Cáceres.