Tras su cierre en febrero, el mítico mesón Cortijo de Pepe vuelve a abrir sus puertas, gracias a la vuelta de la reactivación del sector en el Centro. «Hemos visto que esa dureza de febrero había pasado y que el Centro vuelve a mover la hostelería, y en base a eso hemos decidido abrir de nuevo», aseguró Manuel Ramos, uno de los dueños del mesón que cumplió el pasado marzo 50 años. El cierre estuvo impulsado por la pandemia y sus restricciones, que obligaron a cerrar las puertas del mesón, tal y como aseguró el dueño.

El cierre en febrero estuvo provocado por la pandemia y sus restricciones impuestas por el coronavirus

«En ese momento teníamos las cosas muy difíciles y cuando cerré fue definitivo, luego más adelante solventando algunos problemas, hemos tenido la oportunidad de abrir», declaró ayer a La Opinión de Málaga en el día de su nueva apertura. Esta apertura ha supuesto un gran esfuerzo para Manuel Ramos y el equipo del Cortijo de Pepe, quienes esperan conseguir estar cómo antes de la pandemia. «Para nosotros es un reto conseguir volver a cómo estábamos antes de la pandemia y que nuestros clientes sigan teniendo esa experiencia de antes», comentó.

«Siempre ha sido nuestro objetivo que todo el mundo que venga se olvide de sus problemas», añadió el dueño. La vuelta a la actividad de Cortijo de Pepe trae consigo cambios, como mejoras en la iluminación y el acceso, la adquisición de un horno, o cambios de puertas, entre otras mejoras. A pesar de ser el primer día que abría el mesón tras siete meses, Manuel Ramos ya había notado el apoyo de sus clientes. «Nos refuerza más en esa apuesta que hemos hecho de volver a abrir», comentó el dueño. «Nosotros nos debemos a nuestro público, que nos da la energía y la razón de existencia del negocio», añadió.