Málaga ha cerrado esta primera quincena de agosto con la mortalidad por Covid-19 disparada respecto a las anteriores quincenas. Los más de 70 fallecidos con la enfermedad en las dos primeras semanas del presente mes son equiparables a los registros de marzo pasado, de finales de la tercera ola y cuanto ya empezaban a bajar los contagios como ocurre ahora.

En este momento, los números en cuanto a decesos están muy por encima de los 55 óbitos que durante todo el mes de julio sumaron los seis distritos sanitarios malagueños. Y aún fueron menos, un total de 29, los confirmados por la Consejería de Salud y Familias a lo largo de junio. Parejo a este aumento y justo como en anteriores olas va el descenso en los positivos, al igual que en términos de presión hospitalaria.

No obstante, aún restan decenas de pacientes en UCI en los principales centros sanitarios del litoral. Un dato por el que las autoridades sanitarias reiteran que Málaga sigue en su conjunto en el nivel 3 de alerta y de momento no cabe flexibilizar, por ejemplo, el aforo en los establecimientos.

Sí que no hay actualmente ningún toque de queda, después de que la tasa de incidencia acumulada en el término municipal de Campillos cayese del millar de casos por cada 100.000 habitantes. Este municipio había sido el tercero en sufrir esta medida restrictiva, después de que se hubiese decretado la misma para Marbella y Estepona, semanas antes.

La tasa media de incidencia en la provincia se ha reducido en las últimas semanas hasta ser superada por la de Huelva, el territorio andaluz más afectado ahora. Pero además han bajado los positivos de los 5.000 casos semanales, algo que no ocurría desde hace más de un mes. El sector hotelero habla justo de ese final de la quinta ola, que ya se palpa, al tiempo que en algunos municipios se alcanzan las cifras de ocupación anteriores a la pandemia.

Y lo que es aún mejor, en términos económicos, la patronal aventura un septiembre inimaginable en junio, con cifras de ocupación para toda la provincia por encima del 50%. E incluso se han incrementado notablemente, en base a la contribución del turismo nacional, las previsiones para un mes como octubre poco dado a experimentar números superiores a los de junio.

Además de que los pacientes ingresados han descendido desde los 500 de hace unas semanas a unos 450, cabe destacar que en lo que va de agosto los curados han vuelto a aumentar a un ritmo significativo y ahora sí igualan a los nuevos positivos en este periodo. Unos 8.900 son estos últimos, por 8.750 hasta el último recuento por municipios de esta pasada semana. La Junta ha anunciado que las cifras, al ser festivo este lunes 16, no se actualizarán hasta un día más tarde, como ha ocurrido en anteriores puentes.

Los contagiados por quincena fueron de unos 15.000 en julio, con lo que prácticamente se han reducido a la mitad con la entrada de este nuevo mes. Y para dar cuenta de la variación en las personas que han evolucionado favorablemente hasta curarse, destaca igualmente que los pacientes curados de estos 14 días han sido apenas 200 menos que todos los contabilizados en julio. Así se ha duplicado el ritmo de curación en lo que va de mes y respecto a esas cuatro semanas anteriores.

Acerca de estas posibles conclusiones, basadas en los números oficiales más recientes de la pandemia, los sanitarios insisten en que la variante delta del Covid-19 podría experimentar nuevas mutaciones, de forma que ni siquiera con dos tercios de la población malagueña con la pauta ya completa respecto a la vacuna «debemos relajarnos».

Así han destacado fuentes sanitarias que, descartada la inmunidad de grupo con ese porcentaje de población vacunada en el 70%, «tenemos que seguir conviviendo con el virus». Y al respecto, los propios portavoces de la Consejería de Salud y Familias han recordado la importancia de que de cara al inicio del nuevo curso escolar esté vacunada toda la población de más de 12 años. Precisamente son las franjas más jóvenes las que mayor tasa de incidencia han sufrido en lo que va de agosto y buena parte de julio.