La Autovía del Agua será pronto una realidad. Este proyecto fue puesto en marcha el pasado 19 de marzo con el marcado objetivo de duplicar la capacidad de transporte del agua desde la Costa del Sol occidental hasta la Axarquía. Con su ejecución, la Junta de Andalucía aseguró que se llegaría a garantizar el abastecimiento de 160.000 malagueños.

Esta autovía forma parte de los planes llevado a cabo por el Ejecutivo andaluz en su búsqueda de la eficiencia en la gestión de los recursos hídricos. En una situación como la que están presentando los embalses y pantanos malagueños, este tipo de iniciativas se antojan más necesarias que nunca.

De este modo, y con el fin de paliar el déficit fluvial que sufre la provincia, el proyecto espera ver su fin el próximo mes de noviembre. El presidente del Gobierno andaluz, Juanma Moreno, ha asegurado que las obras se encuentran al 60% de su ejecución. En su apuesta por reforzar la red hídrica, además de garantizar el abastecimiento del Guadalhorce, la iniciativa busca el mantenimiento de la actividad agraria, uno de los sectores más importantes para la comunidad.

Por el momento, y hasta que la Autovía del Agua sea una realidad tangible, la Junta estudia los niveles de agua de la provincia para decidir si finalmente se considera a todo el territorio bajo sequía. De consolidarse finalmente este panorama, Juanma Moreno ha asegurado que «se realizarán todas las actuaciones de emergencia que sean necesarias para mantener el agua potable para todos los vecinos de la provincia y proteger, al mismo tiempo, todos los sectores productivos».

A dos semanas de cerrar el año hidrológico más seco de los últimos cinco años, los pantanos y embalses malagueños se encuentran al 43,9% de su capacidad, más de doce puntos por debajo que el verano pasado. Si durante los meses estivales de 2020 la situación de los niveles de agua acumulada en estos espacios ya era alarmante, y superaba sobradamente la mitad de su capacidad, los escasos hectómetros cúbicos de agua almacenada actualmente han hecho saltar todas las alarmas.

Los pantanos y embalses de la provincia pertenecen a la Cuenca Mediterránea Andaluza, una de las que menos precipitaciones acumuladas ha registrado durante este año hidrológico, a nivel nacional. Más de 152 puntos por debajo de lo que sería el nivel de precipitaciones normales en esta cuenca, la Mediterránea Andaluza registra 340,2 litros por metro cuadrado. Esta temporada estival será recordada como la más seca de los últimos cinco años, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Durante el mes de julio, las precipitaciones en la provincia fueron inexistentes, mientras que en agosto apenas se llegó a registrar un milímetro de agua acumulada. Así, el pluviómetro peninsular se encuentra 94,5 puntos por debajo del verano pasado.

Todo ello está contribuyendo a que los niveles de agua embalsada se reduzcan notablemente. Si los meses de verano siempre representan un reto para los embalses y los pantanos, el descenso experimentado durante esta temporada estival ha llevado a la Junta de Andalucía a activar el decreto de sequía en algunos puntos de la provincia. A día de hoy, el agua acumulada en la provincia se sitúa en los 267 hectómetros cúbicos, siendo su capacidad total de 616 hm³.

Especialmente preocupante resulta la situación en el embalse de la Viñuela, en el que ya se ha declarado la máxima alerta de sequía al encontrarse, únicamente, a un 23,64% de su capacidad. Las cifras de otros importantes embalses de la provincia no resultan más esperanzadoras. El embalse del Conde Guadalhorce y el de Guadalhorce-Guadalteba también se encuentran por debajo del 50% de su capacidad, con un 43,94% y 49,82% respectivamente. Justo a la mitad se sitúan los niveles de agua acumulada en los embalses Casasola y El Limonero.

Algo más tranquilizadora resulta la situación en el embalse de la Concepción, a un 61,29% de su capacidad. Esta, sin embargo, no es la tónica predominante en el territorio andaluz. La capacidad de los pantanos y embalses de la comunidad también ha disminuido considerablemente durante este verano. Con un total de 3.916 hm³ -pueden llegar a almacenar hasta 12.030 hm³- su capacidad se encuentra a día de hoy en un 32,55%.

Este dato refleja un descenso de 3,47 puntos respecto al mismo periodo del pasado 2020. Por provincias, solo Huelva consigue rebasar el 50% de capacidad. Alarmante resulta la situación en Almería (10,71%), Córdoba (21,96%) y Jaén (25,40%). La capacidad en Cádiz se sitúa en un 32,84% y en Granada en un 36,16%. Málaga, por su parte, se posiciona como la tercera provincia que mejores niveles presenta, seguida de Sevilla, con sus pantanos y embalses a un 48,83% de su capacidad.

Una década de sequía

Hace diez años, la capacidad de las presas de la provincia distaba mucho de la situación que esta presenta a día de hoy. Con un 62,11%, los niveles de agua acumulada permitían cierto margen de tranquilidad y seguridad. Una década después, las cifras demuestran una tendencia descendente y lineal en el tiempo. La capacidad durante este verano es casi 20 puntos menor que hace diez años.

Esta es una disminución que se viene observando desde entonces y se ha intensificado durante los últimos tres años. En 2019, el total de agua embalsada se situó en 350 hm³, mientras que en 2020 bajó hasta los 345 hm³. Con los 267 hm³ registrados durante este verano, la diferencia asciende a 78 hm³ y mantiene en vilo a la Junta de Andalucía, que ya se encuentra desarrollando estudios sobre los niveles de agua en la comunidad para acometer las actuaciones necesarias.