Aunque el plazo estimado para los trámites era de 3 meses, ya van por 17 y siguen sin recibir la autorización. Es el problema que padece Mari Lorente, vecina de Ciudad Jardín y enferma de cáncer, que lleva todo este tiempo esperando el visto bueno de Urbanismo para poder instalar un ascensor en su casa, en la calle Mendoza Tenorio.

«Hace tres años le detectaron cáncer de útero, estuvo con quimioterapia y no la pudo terminar porque se le complicó con infecciones y este año le detectaron metástasis en el pulmón», cuenta Javier Badás, su marido.

La familia vive en una casa de tres alturas y terraza construida por el padre de Mari hace casi medio siglo. Con la llegada de la enfermedad permanece en el segundo piso, casi sin salir. «Aquí estoy en una cárcel, lo malo mío es bajar, subir tampoco puedo pero si bajo llego llorando, me duele terriblemente», confiesa.

Vista de la casa, en la calle Mendoza Tenorio. A.V.

13 de marzo de 2020

Con este panorama, la familia decidió costear un ascensor, aprovechando el patio interior de la casa. Como explica Azahara, la hija de la pareja y quien realizó las gestiones en la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU), el 13 de marzo de 2020 presentaron el proyecto de ascensor para solicitar la licencia. «Fui con el dueño de la empresa, al día siguiente se cerraron las administraciones con el confinamiento pero pudimos dejarlo en el registro. Aunque el plazo era de tres meses, pensamos que con el confinamiento era normal que se alargase, pero es que ya han pasado 17 meses», lamenta.

Entre medias, en abril del año pasado pagaron las tasas que le solicitó la Gerencia de Urbanismo y en octubre del año pasado le mandaron una notificación pidiéndole una justificación de algunos puntos del proyecto, que también enviaron. «Entre otras cosas, justificar las medidas para que cupiera la silla de ruedas» , detalla.

Como explica, de nuevo en abril de este año le volvieron a pedir «que justificara lo que ya había justificado el arquitecto». En este caso, fue el mismo arquitecto quien se puso en contacto directo con el técnico, para acelerar la tramitación. Meses más tarde, la Gerencia le requirió que volviera a mandar esa misma justificación «por la vía formal»., algo que volvieron a hacer en junio de este año.

En todo este tiempo, Azaraha Badás cuenta que no ha dejado de consultar la web de Urbanismo, de llamar y de enviar correos. «Pero han cambiado la dirección de correo, la web también ha cambiado, he escrito y no me contestan. Estamos atados de pies y manos».

Mientras tanto, va pasando el tiempo y como señala Mari, su situación le obliga «nada más que a salir para ir al hospital y una vez que salí para comprarme ropa porque con la quimio me había inflado». Además, Javier Badás cuenta que la espera tampoco permite aprovechar para hacer obras en la casa: «No se puede cambiar la cocina porque no sabemos dónde irán las paredes».

Para su hija, «si los plazos administrativos son para el ciudadano deberían ser también para la administración. No sé por qué no se cumplen».

A finales de la semana pasada La Opinión contactó con el concejal de Urbanismo, Raúl López, quien informó de que una responsable de la GMU se ha hecho cargo del expediente para acelerarlo, si cumple los requisitos.