Asegura la urbanista Jane Jacobs que para que los barrios sean seguros y estén dotados de vida deben contar con una buena red de calles y de tiendas variadas, para que la vida vecinal sea una realidad.

Estas condiciones se daban en el Centro de Málaga, hasta que nuestro Ayuntamiento abogó por tematizarlo, con el consiguiente éxodo de vecinos, lo que ha dejado el casco antiguo con una pequeña vida vecinal, aunque lleno de pisos turísticos y restaurantes, en la línea de otros ‘parques temáticos’ europeos. El signo de los tiempos.

En la Carretera de Cádiz sí que se aprecia este ir y venir de vida. Todo sea dicho, buena parte de este distrito se ideó metafóricamente con los pies, lo que explica la masificación en algunos barrios y la sobria presencia de zonas verdes.

Pero en todo caso, con los años se están ideando espacios para transformarse en lugares de encuentro a medida que las apreturas inmobiliarias desaparecen y como dicen los expertos, la ciudad «se esponja»

Es lo que ha pasado en la esquina de la avenida de Velázquez con la calle Gaucín, en el límite de la barriada de Vistafranca con El Torcal.

Por cierto que, como muchos saben, Vistafranca lleva el nombre de la finca que perteneció al torero malagueño Rafael Gómez Brayley, algunos de cuyos árboles originales todavía se conservan en el barrio.

En la esquina antes mencionada, hace 20 años podía verse un estrechamiento curvo de la acera, para que tuvieran cabida unas cuantas plazas de aparcamiento.

Con el paso de los años, nuestros cargos públicos abogaron por el ‘esponjamiento’, y las obras del metro ayudaron a consolidar un ‘ágora vecinal’ que ha cambiado la curva de los coches por más espacio peatonal y muchos banquitos.

Este verano, al caer la tarde y el termómetro, muchos vecinos mayores de 65 años aprovechan para sentarse en los bancos y poyetes y disfrutar del, en ocasiones, olvidado arte de la conversación.

Porque aunque parezca mentira, en este paseo se mira y se charla como ya hacían los griegos y romanos hace miles de años, cuando todavía el ser humano no se había convertido en una aplicación más del teléfono móvil.

De esta forma, Vistafranca cuenta con dos ágoras a disposición de los vecinos, una de cara a la avenida de Velázquez y otra al final de la calle Gaucín, en la avenida de Europa, con una fastuosa y concurrida explanada llena de encuentros. Como la vida misma.