Llamaron a la puerta y les abrió la muerte. Nada más identificarse como agentes, Sean Hercules, un narco británico con una impresionante colección de antecedentes, saltó sobre su cama, empuñó dos armas y comenzó a disparar a los tres policías nacionales. El subinspector Teodoro Garzón y uno de sus compañeros se parapetaron tras una pared de pladur, mientras que el tercer agente cubrió la posición de los anteriores desde el baño de la habitación del apartahotel Autosole, en Estepona. Hercules siguió vaciando sus cargadores contra la pared para alcanzar a los dos funcionarios. Las balas la atravesaban fácilmente y pasaban a escasos milímetros de sus cabezas, por lo que se vieron obligados a salir de su trinchera y neutralizar al agresor tras un intercambio de disparos cuerpo a cuerpo. El británico, al que buscaban por protagonizar la mañana de ese 10 de septiembre de 2018 un accidente de tráfico en Puerto Banús del que huyó a pie empuñando una pistola, apretó sus gatillos más de treinta veces antes de morir. Los policías resultaron heridos. El subinspector, al que todos llaman Tito, estuvo a punto de sufrir una lesión vertebral o incluso morir por el proyectil que le marcó perpendicularmente la espalda.

La investigación sobre el incidente concluyó una legítima defensa de libro y el jefe superior de Policía de Andalucía Oriental propuso el ingreso en la Orden del Mérito Policial a los tres agentes. Pero Tito, que además era el superior durante aquel servicio, fue el único que se quedó sin reconocimiento ante la estupefacción de sus compañeros y del alto mando de Málaga. Uno recibió la medalla con distintivo rojo, color que supone un aumento vitalicio del sueldo del 10%, y su compañero Iván, la blanca, que no es pensionada. Jupol llevó el caso a los tribunales en 2019 al entender que se trató de una decisión arbitraria que perjudicó tanto al subinspector Teodoro Garzón, que entonces formaba parte del Grupo de Homicidios de Marbella, como a su compañero Iván.

El Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Madrid estudió el caso y descartó los insuficientes argumentos de la Dirección General de Policía para no condecorar a Tito. El juez resolvió el 25 de noviembre de 2020 que tanto él como Iván fueran reconocidos con la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo, aunque el último sigue pendiente de la orden que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, firmó en favor de Garzón el pasado 16 de septiembre. La sentencia, a la que ha tenido acceso La Opinión de Málaga, reconoce la potestad discrecional que tiene la administración para conceder la medalla roja a quien cumpla alguno de los requisitos del artículo 6 de la Ley sobre condecoraciones policiales, pero considera que actuó arbitrariamente con un trato desigual entre los tres agentes por el mismo servicio.

Veintidós meses después de la resolución judicial, el sindicato mayoritario de la Policía Nacional denuncia ahora que Tito no haya recibido físicamente la medalla y afea que no se le entregara públicamente durante los recientes actos del día del patrón junto al resto de policías premiados. Fuentes de la Dirección General de la Policía han reconocido a este diario que esa entrega física se tuvo que parar días atrás por un trámite administrativo, aunque añaden que el reconocimiento sí consta en el expediente del agente y que se le entregará de forma «inminente».

«Es insólito. Un segundo desprecio para un policía ejemplar que aquel día se jugó la vida junto a sus compañeros. Hace dos años lo dejaron sin medalla injustamente y ahora que un juzgado les obliga a dársela no lo hacen públicamente», asegura Miguel Millán, secretario provincial de Jupol. Millán añade que el sindicato va a llegar hasta el final de este asunto, ya que les consta que la parte demandada acusó recibo de la sentencia judicial el 10 de febrero de 2021, por lo que creen que ha habido tiempo de sobra para que el nombre del subinspector se incluyera en la lista en la que aparecen todos los agentes que fueron condecorados en presencia de sus compañeros y familiares. «A Tito le han privado de uno de los momentos más especiales que puede vivir un policía», concluye el secretario provincial de Jupol.

Sin reconocimiento para el agente de la UIP fallecido por Covid

La situación vivida por el subinspector Garzón no es la única que lamenta Jupol. El sindicato policial lamenta que el cuerpo no haya condecorado a Antonio, el antidisturbios que falleció de Covid en enero en Málaga tras regresar de prestar servicio humanitario en la crisis migratoria de Canarias, tal y como denunció hace unas semanas la Confederación Española de Policía, sindicato al que pertenecía el agente, y como ya ocurriera el año pasado con Sebastián, el inspector de la Policía Científica de Málaga que murió por el mismo motivo y que tampoco recibió reconocimiento alguno. Jupol también ha criticado que sí se hayan concedido distinciones policiales a personal civil, «cuando lo correcto sería reconocer el Mérito Ciudadano» , y se haya descartado a empresarios como Plamen Pavlov, que durante la pandemia donó más de 75.000 botes de gel desinfectante para los agentes cuando estos apenas contaban con medios para enfrentarse al virus letal en la calle.