Málaga es la provincia andaluza en la que resulta más difícil la compra de un inmueble para los trabajadores menores de 30 años. El coste de acceso al mercado de la vivienda en propiedad para una persona joven asalariada de 16 a 29 años ronda el 70% de su sueldo, según se desprende de un estudio elaborado por el Consejo de la Juventud de España. La geografía malagueña es el único territorio andaluz con un porcentaje tan elevado. Le sigue Cádiz, donde supone un 60% del salario, mientras que el precio de la vivienda acapara entre un 40% y un 50% de la nómina en el resto de provincias excepto Jaén, con un impacto más inferior.

Este dato coloca a Málaga en los puestos altos del ranking nacional, casi a la altura de la comunidad de Madrid o la provincia de Barcelona. Guipúzcoa, Vizcaya, Baleares y las Islas Canarias son los restantes puntos del mapa en los que también se dispara este indicador.

El mismo informe señala que tan solo el 14% de las personas menores de 30 años había abandonado el hogar familiar en Andalucía en el segundo trimestre de 2020, lo que supone la tasa de emancipación más baja de todas las comunidades autónomas españolas.

Andalucía también está en los puestos altos a nivel nacional en otro ranking negativo, el que establece la relación entre el precio de compra de una vivienda libre y el salario anual neto que percibe una persona de 16 a 29 años. Esta región es una de las cinco comunidades de la península en las que el precio de la vivienda es 12 o más veces mayor que el sueldo que perciben los jóvenes menores de 30 años.

Otro indicador que arroja el complicado acceso de la población joven andaluza al mercado de la vivienda es el precio máximo de compra de una vivienda que puede tolerar la situación económica de una persona asalariada de entre 16 y 34 años. En el segmento de 16 a 29 años ronda los 80.000 euros y a partir de los 30 años se eleva hasta 100.000 euros la cantidad que puede permitirse el comprador.

Al radiografiar esta comunidad autónoma, el informe del Consejo de la Juventud de España señala que «las consecuencias más inmediatas de la crisis de la Covid-19 se han reflejado en el descenso de la proporción de personas jóvenes que participaban en el mercado de trabajo, con una abrupta caída de la tasa de actividad y de la tasa de empleo». Esto se traduce en el hecho de que en el segundo trimestre de 2020 la tasa de actividad juvenil fue del 43,9% al experimentar una caída de 7,4 puntos porcentuales desde el mismo periodo de 2019 (51,3%).

En concreto, se explica que «la tasa de empleo disminuyó 7,6 puntos porcentuales con respecto al año anterior, lo que significa que en el segundo trimestre de 2020 apenas el 26,4% de la población joven en Andalucía tenía trabajo». «Además, el 39,9% de las personas menores de 30 años estaba en paro, lo que equivale a 6,1 puntos porcentuales más que en el mismo trimestre de 2019 y 5,0 puntos más que en el primer trimestre de 2020», añade el estudio.

En comparación con el resto del país, la realidad andaluza no resulta favorecida y la investigación sostiene que «las personas jóvenes contaban con unos empleos más precarizados, con una mayor incidencia de la subocupación, sobrecualificación y una fuerte temporalidad contractual». «Ante este escenario, los proyectos vitales de la juventud se truncaron», advierte este Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud.

El alquiler compartido crece

La destrucción de empleo ocasionada por la pandemia de coronavirus ha dificultado aún más el acceso a la vivienda de los jóvenes, que tienen que optar mayoritariamente por el alquiler en lugar de por la compra. Además, ha crecido el alquiler compartido como opción para tener un techo bajo el que vivir. Son algunas de las conclusiones a las que llega el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España.

El informe refleja que «aunque desde comienzos de 2019 el coste de acceso a una vivienda libre de alquiler ha permanecido muy estable, en el primer semestre de 2020 ascendía al 92,9% del salario neto de una persona joven», mientras que «compartir un piso en alquiler requería destinar el 27,7% de su salario neto».

Asimismo, la investigación del Consejo de la Juventud recalca que «con la masiva pérdida de puestos de trabajo de 2020 aumentó hasta el 20,7% la proporción de hogares jóvenes en los que no había ninguna persona ocupada, lo que suponía 7,5 puntos más que en 2019». En total, eran 137.363 hogares en todo el país en los que se daba esta circunstancia y constituían el 20,7% del total. Es decir, uno de cada cinco hogares jóvenes se veía abocado a esta dificultad añadida.

Igualmente, se recuerda que «la población joven en España ha sido especialmente castigada por la parálisis económica que empezó a mediados de marzo de 2020». «La inactividad laboral, concepto que sirve para aglutinar a las personas que no trabajan ni buscan trabajo, en el segundo trimestre de 2020 aumentó más que el paro entre la población joven hasta el extremo de que, por primera vez desde 2002, más de la mitad de la población joven de España era inactiva», agrega.