Los comerciantes malagueños esperan que el periodo de rebajas de invierno que ahora se inicia este viernes, 7 de enero, sea bastante mejor al del pasado, en línea con la cierta recuperación de ventas experimentadas durante la campaña navideña. No obstante, asumen que las actividad seguirá sin estar al nivel de la prepandemia y advierten de que el sector no puede tirar únicamente a base de descuentos para capear el impacto del Covid, por lo que reclaman a las administraciones ayudas a fondo perdido a lo largo de 2022 para ayudar a la supervivencia de los negocios.

El presidente de la asociación Málaga Comercio, Salvador Pérez, explica a este periódico que esperan una subida en la facturación, teniendo en cuenta, eso sí, que las rebajas de 2021 fueron flojas y que la normalidad de ventas que se tenía antes de la irrupción de Covid sigue estando lejana. El hecho de que la afluencia de turismo, sobre todo extranjero, siga sin alcanzar las cotas habituales, es otro factor que impide una mejora mayor de la actividad. Según estudio previo al inicio de las rebajas, los españoles iban a pasar de gastar 230,56 euros en 2021 a 339 euros en 2022. No obstante, el estudio estaba sujeto a la incertidumbre de la variante Ómicrom, y las expectativas del comercio son más modestas. Los comercios de la provincia rondan los 14.000 con alrededor de 63.000 trabajadores.

"Las rebajas han empezado tímidas pero hay que tener en cuenta que las grandes cadenas de comercio textil llevan tiempo en rebajas, arrastrando al pequeño. Nos tenemos que acostumbrar todos, como sociedad y como comerciantes, a convivir con esta pandemia. Es cierto que en esta Navidad ya se ha visto más actividad en las tiendas y centros comerciales, a pesar de la sexta ola, y eso mismo esperamos durante las rebajas. También digo que las rebajas no son lo que eran, y creo que tendríamos que volver a acotar esos periodos a fechas determinadas, porque el pequeño y mediano comercio no puede vivir en una tensión permanente de descuentos a lo largo de todo el año. Vender al menor margen posible no es una estrategia sostenible", señala.

Las rebajas en España están desreguladas desde hace años, por lo que el comercio puede aplicar libremente descuentos a lo largo de todo el año. No obstante, el sector sigue recurriendo al "gancho" de estos descuentos de cara al cliente y así, hasta inicios de marzo, se esperan recortes de hasta el 50% en algunos precios por parte de muchos establecimientos, sobre todo de moda y complementos.

"Málaga Comercio demanda se vuelva a regular el periodo de rebajas, tanto para defensa del consumidor que sabe puede conseguir artículos de primera calidad a precios rebajados, como para el comerciante que le permitirá mantener su negocio. Es necesario un comercio competitivo y sostenible en empleos", comenta el presidente del colectivo. La asociación, creada en 2014, agrupa a unas 2.500 empresas que reúnen más de 25.000 trabajadores.

Pérez reclama a los poderes públicos que auxilien al pequeño y mediano comerciante "de forma decidida" con ayudas que vayan más allá de los préstamos ICO. "Estamos asfixiados, y la botella de oxígeno la necesitamos ahora, no cuando estemos muertos. No queremos ayudas que nos supongan más deuda a devolver. Lo que necesitamos son ayudas a fondo perdido ahora que vienen los fondos europeos, para evitar así el riesgo de destrucción de empresas y de empleo en el comercio", dice.

Por su parte, la Confederación Española de Comercio (CEC) prevé que, aunque las rebajas de invierno transcurrirán en un escenario de alta incidencia de la covid, la campaña superará las cifras del año pasado, donde las ventas se vieron muy mermadas por la tormenta Filomena, pero no llegará a los niveles de antes de la pandemia. La patronal del pequeño comercio cree que gran parte de las ventas se concentrarán en las primeras dos semanas, en un arranque que cree que será intenso, pero breve.

Por otro lado, la CEC dijo que las ventas de la campaña de Navidad, que se enfriaron en la segunda quincena de diciembre, han sido aún un 15% inferiores a las de 2019, un descenso superior al que esperaba la patronal, que era de un 10% respecto a los niveles anteriores al Covid.

La CEC atribuye la ralentización del consumo a la anticipación de las compras en noviembre y a la evolución de la pandemia, que con el aumento de los contagios, redujo losactos sociales y, en consecuencia, las ventas, sobre todo de textil y calzado. Asimismo, también repercutió en el descenso de las ventas la menor capacidad de gasto de las familias por la inflación.

El presidente de la CEC, Rafael Torres, afirmó que la "liberalización de los periodos de rebajas ha hecho que se desvirtúe el concepto original". "Ahora se hacen descuentos todo el año y esto repercute en las campañas de rebajas, que tienen un efecto espuma, rápido pero muy breve", asegura.