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La Opinión de Málaga

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La pobreza infantil en Andalucía no se va de vacaciones

El creciente empobrecimiento de las familias deja a uno de cada tres menores sin la posibilidad de acceder a una buena alimentación

Save the Children Andalucía organiza campamentos en verano. | SAVE THE CHILDREN

El verano es una de las estaciones del año más deseadas por los niños. Aprovechan su tiempo para ir con su familia a la playa, estar en la tumbona, disfrutar de piscina. Otros con más suerte se van de turismo a visitar otras ciudades. Quizá incluso se queden en sus casas comiendo un refrescante helado mientras disfrutan de algún juego con sus amigos. Sin embargo, uno de cada tres niños andaluces solo podrán vivir estos acontecimientos en su imaginación.

Duele el aumento de pobreza en los niños de Andalucía. Si durante el inicio de la pandemia, en 2020, el 28,5% de los niños y niñas se encontraban en riesgo de pobreza, en 2022 la cifra creció al 32,3%, según datos de la Encuesta de Calidad de Vida (INE). Esto quiere decir que cerca de 511.670 menores no pueden acceder a actividades de ocio propias de su edad durante las vacaciones o, incluso, que no tiene acceso a una buena alimentación, lo que provoca que estos niños se encuentren en riesgo de exclusión social.

Ante estas circunstancias, muchas organizaciones ponen en marcha campamentos, colonias, talleres y diferentes actividades acompañadas de un servicio al comedor de al menos una vez al día, para intentar apaciguar la situación. «Desde que se mide la pobreza infantil, esta no ha dejado de crecer. Los niños que viven esta situación no pueden ver sus derechos reconocidos. No cuentan con el derecho a una buena educación, al desarrollo adecuado, a estar protegidos a todo tipo de violencia, a llegar al nivel más alto de salud, el derecho a una alimentación adecuada», afirma Javier Cuenca, director de Save The Children en Andalucía.

Sin embargo, a pesar de la grave situación, todavía no hay suficientes medidas desarrolladas para combatir esta pobreza. «En Andalucía vemos que no hay una voluntad política decidida a establecer medidas, solo se centran en el trabajo y la realidad es que el trabajo es muy importante, pero es muy precario y tampoco hay posibilidades de salir de la pobreza solo trabajando. Las familias necesitan ayudas de protección social, ayudas económicas para la vivienda y la alimentación de sus hijos», asegura Cuenca.

También se debe a la falta de conciencia por parte de la sociedad, ya que «tienen asociada en la cabeza la imagen d ela pobreza en otras latitudes. Niños casi desnudos con la barriga inflada por esa enfermedad que provoca la hambruna, pero tu ves aquí a un niño en situación de pobreza y tú no identificas que él esté pasando por ese problema», afirma.

Coste de la crianza

Criar a un hijo o una hija conlleva a un gran esfuerzo y numerosos gastos. De hecho, el coste de criar un hijo en Andalucía es de 641€ al mes, según el informe El coste de la crianza 2022 elaborado por Save the Children.

Tal como muestra el estudio, 166.467 familias no cuentan con ingresos suficientes para cubrir el coste de la crianza, lo que pone en riesgo el bienestar de sus hijos e hijas, y para 404.992 familias este coste supone más del 50% de sus ingresos. «Los datos más recientes en Andalucía señalan además un incremento de niños, niñas y adolescentes que sufren carencia material severa, que ha pasado de afectar al 5,9% de la infancia en 2020 al 9,3% en 2021, situando a muchos menores y a sus familias ante una situación de carestía como pocas veces antes se había visto en el pasado reciente andaluz», afirma Javier Cuenca.

«Urgen medidas efectivas por parte del Estado»

Aunque existen ayudas destinadas a familias en estas situaciones, «urgen medidas por parte del Estado». Por eso, desde Save The Children piden :

  • Un sistema de protección social para familias con hijos en situación de vulnerabilidad, y el aumento de la cobertura y prestaciones del Ingreso Mínimo Vital y su complementariedad con las rentas mínimas autonómicas.
  • Una prestación universal para la crianza, además de más inversión en políticas de infancia.
  • Medidas para garantizar el ocio educativo.

«Los niños tienen unas necesidades especifica que los adultos no tienen, entonces, cuando medimos esas necesidades es cuando vemos que estos niños son al final los que más sufren la pobreza. De hecho, las personas de 0 a 18 años son más pobres que las personas de 65 años en adelante», asegura el director.

En comparación con 2018, que es cuando se llevó a cabo el primer informe de la organización, se observa que algunos gastos de la crianza han aumentado su valor, como es la higiene (9%), la alimentación (13%), la ropa (13%), pero otros aumentan en un porcentaje superior, como los gastos extraordinarios (24%), juguetes y ocio (24%)y suministro (40%).

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