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La Opinión de Málaga

Cristo de la Epidemia

Nerva: un museo de Chicano

El conocido café restaurante alberga varias obras del artista malagueño, en especial dos grandes murales así como 23 dibujos enmarcados que Eugenio Chicano pintó en manteles de papel cuando era cliente. El hostelero Agustín Fernández, amigo del pintor, los ha conservado todos

Agustín Fernández, ayer, con algunos de las 23 obras que Eugenio Chicano dibujó en los manteles de papel del café restaurante Nerva. A.V.

Muchas artes confluyen en el  victoriano café restaurante Nerva, en Cristo de la Epidemia. El séptimo arte está representado por una foto del Cine Excelsior, que ocupaba ese mismo solar. El arte taurino, en las fotografías de Agustín Fernández y sus hijos con su buen amigo Curro Romero.

Y junto con el arte de la cocina de este premiado ‘templo’ de la ensaladilla rusa, el Nerva rebosa de la creatividad de Eugenio Chicano, hasta el punto de albergar un pequeño museo del famoso artista en forma de murales, cuadros, carteles y dibujos.

Con su hijo Joaquín, hoy al frente del Nerva, junto al mural que le realizó el artista y en el que aparece en el centro el conocido hostelero. A.V.

«Él dejó Verona en el 86 u 87 se vino al barrio y yo llevo aquí desde el 86», comenta Agustín Fernández, hostelero jubilado de 71 años con raíces familiares en la hostelería desde hace más de un siglo: su bisabuelo Antonio, apodado ‘el Justo’, ya regentaba una venta en Casabermeja.

Como explica, Eugenio Chicano empezó a frecuentar el Nerva desde los comienzos. «Venía diariamente desayunar y le gustaba leer toda la prensa y luego también a almorzar».

Agustín Fernández con Eugenio Chicano, Manuel Alcántara y Mariluz Reguero y de fondo, las tres obras taurinas que regaló el artista. Archivo Nerva

Cuando acudía sólo, explica Agustín, el artista se entretenía en dibujar con rotulador en los manteles de papel, pedía su cuenta y se marchaba.

«Pero por la admiración que le tenía, recortaba los dibujos con tijeras y los fui guardando», explica Agustín, que subraya que con el pintor, al que consideró siempre «una persona entrañable», tuvo una relación de mucho respeto y cariño, al igual que con su mujer Mari Luz Reguero.

Los dos amigos, por cierto, se vieron mutuamente sorprendidos hace unos años. El primero fue Agustín Fernández, porque sin él saberlo, su hijo Joaquín, al frente del Nerva, encargó a Chicano un fastuoso mural en el que plasmó a muchos poetas de la Generación del 27 y a Manuel Alcántara pero también aparecía el hostelero malagueño en el centro de la obra. «Me sorprendió verme rodeado de tantos personajes ilustres», confiesa.

Los dibujos conservados

Pero también fue una sorpresa para Eugenio Chicano, ese mismo día, cuando vio que su amigo Agustín le mostraba todos sus dibujos, que había ido guardando los últimos lustros.

Agustín Fernández muestra los dibujos conservador de Chicano al propio artista. Archivo Nerva

«Estaban sin firmar y Eugenio los firmó todos, alguno tienen la mancha de vino o del café», comenta. En la actualidad, las 23 obras están enmarcadas a la entrada del Salón Chicano, un espacio para reuniones presidido por el mural. En el salón hay además, carteles del artista de parejas de cine, al que el pintor le ha añadido una reproducción de los dibujos que plasmó en los manteles, algunos de ellos, como curiosidad, críticos con la Guerra del Golfo pero también de ambiente taurino y cofrade, en especial una suerte de esbozo de cartel de su querida Cofradía de Zamarrilla.

Pero también a la entrada del Nerva hay un segundo mural y en el establecimiento, tres cuadros de lances taurinos muy especiales: «Los pintó para una exposición taurina que montamos. Cuando terminó le dije que dónde se los mandaba: Me dijo que tenía el gusto de regalárnoslos a mí y a mis dos hijos, Antonio y Joaquín».

El Nerva, todo un museo de Chicano fraguado en la amistad.

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