La Consejería de Salud y Consumo mejorará la atención tras el alta hospitalaria de las personas que sufren un ictus agudo, gracias a la puesta en marcha del proyecto ICONA (Ictus en Continuidad Asistencial). Este proyecto aborda mejoras en el alta hospitalaria, informes de continuidad, prevención secundaria en el ictus, adherencia al tratamiento, seguimiento del paciente, circuitos de re-entrada, check-list de complicaciones como la espasticidad, disfagia y trastornos cognitivos y del ánimo.

Además, se protocoliza el tratamiento rehabilitador, fisioterapéutico, la terapia ocupacional, ayudas técnicas y material de apoyo en domicilio, aspectos socio-sanitarios, atención al cuidador/a y reincorporación del paciente con ictus a la sociedad.

Desde la Consejería de Salud y Consumo, a través del Plan Andaluz de Ictus, se ha analizado durante un año los puntos de mejora en la atención al ictus una vez que el paciente se va de alta, para priorizar los aspectos identificados como oportunidades que mayor impacto podrían tener en la mejora de la calidad de los pacientes. Si la recuperación no ha sido completa, el paciente se enfrenta a dificultades en su vuelta a la vida anterior que requieren del acompañamiento del sistema sanitario. De hecho, el ictus supone la primera causa de discapacidad física en nuestro país.

Por todo ello, coincidiendo con el Día Mundial del Ictus -que se celebra hoy-, se ha finalizado este protocolo asistencial para garantizar una asistencia homogénea en toda Andalucía del paciente en distintos aspectos de la fase subaguda y crónica del ictus. Profesionales de distintos ámbitos y de las diferentes provincias andaluzas han realizado sesiones de trabajo periódicas para generar ese protocolo, bajo la coordinación de Soledad Pérez-Sánchez, responsable de formación del Plan Andaluz de Ictus.

En Andalucía, uno de cada cuatro personas podría sufrir un ictus. El ictus es una enfermedad cerebrovascular que se produce por la disminución u obstrucción del flujo sanguíneo. La sangre no llega al cerebro en la cantidad necesaria y, como consecuencia, las células nerviosas no reciben oxígeno, dejando de funcionar.

A pesar de los avances realizados en el manejo del ictus en Andalucía, se ha calculado una incidencia de 220 pacientes por cada 100.000 habitantes/año, lo que sumaría unos 18.000 ictus al año. Además, la OMS prevé un incremento de la incidencia de ictus del 27% hasta 2025, debido al progresivo envejecimiento de la población.