«Y en la final me dije que no sabía cuántas veces iba a estar en una final de un campeonato del mundo, así que salí con todo. Me había planteado todas las situaciones (empezar perdiendo y remontar, empezar ganando y tener que aguantar...), pero en mi cabeza no estaba perder. Si salgo, lo doy todo y me gana la otra porque es mejor, no pasa nada, pero en mi mente no lo pensaba. Psicológicamente estaba yo muy fuerte. Me salieron las cosas que había trabajado, así que fue un campeonato que me salió perfecto». Con estas declaraciones a la web de 20 minutos, María Torres, la joven karateca malagueña campeona del mundo, expresaba su despliegue físico y su táctica en el combate más importante de su vida deportiva.

María Torres (Málaga, 1997) premio Deporte 2022 de La Opinión de Málaga, logró el pasado mes de noviembre en Dubái lo que ninguna mujer española había conseguido: proclamarse campeona del mundo de karate en kumite, es decir, en la modalidad de combate (hay que recordar que la manchega Sandra Sánchez, la multicampeona de todo, lo es en kata, la modalidad en la que no se combate). Otro techo roto por el deporte femenino español, que además en su caso fue una revancha deportiva en toda regla ya que unos meses antes de alzarse con el entorchado mundial, María se había quedado fuera de los JJOO de Tokio en un combate que, según sus palabras, «fue surrealista por la actuación de los jueces».

María logró el oro tras imponerse por 5-4 en la final a la egipcia Menna Shaaban Okila, la karateca africana que le privó meses atrás del sueño de competir en los JJOO japoneses.

María Torres lleva desde los tres años subida al tatami. De casta le viene al galgo. Su padre, Eugenio Torres, entrenador de karate y cinco veces campeón de Europa, es uno de los factores de su éxito deportivo a la par que su referente, su maestro y su apoyo cuando las cosas no salen bien.

La disciplina de María en los entrenamientos raya lo obsesivo y subir a lo más alto del podio en Dubái fue el premio a la constancia: miles de horas de entrenamiento, una cuidada nutrición, trabajo técnico, scouting de todas sus posibles rivales para estudiar sus tácticas. «Levantarme, ir a entrenar, comer, ir a trabajar y volver a entrenar», resume.

Tras lograr el campeonato mundial, María Torres sigue dando clases de su deporte, algo que hace desde que tiene 18 años, mientras da actividades deportivas en el colegio El Atabal. Su vocación es ser docente, «profesora de Educación Física», porque adora el deporte y a los niños.

En el horizonte, la decepción de que su deporte, el karate, no formará parte del programa olímpico en los JJOO de París, dentro de dos años. El objetivo de María y de todos los karatecas del mundo es trabajar y convencer a los organizadores de Los Ángeles 2028 para que incluyan su deporte entre los que se disputen en la mayor cita deportiva de dentro de seis años.