¿Qué supone para la UMA recibir el Premio Honorífico que le otorga La Opinión de Málaga?

Estamos muy contentos de recibir un premio de un medio de comunicación que vimos nacer, que nos ha acompañado durante dos décadas y que hoy es un patrimonio vivo de la ciudad. Comunicar y educar no son misiones tan diferentes, muy al contrario, son tareas llenas de espacios comunes. Compartimos la misión de formar e informar para crear ciudadanos libres y responsables, concienciados de sus derechos y deberes; personas capaces de actuar éticamente y de ofrecer respuestas creativas para mejorar nuestro entorno.

50 años de UMA. ¿Qué reflexión hace?

El curso de nuestro 50 aniversario debe servir para felicitar a toda la comunidad universitaria, al profesorado, al personal de administración y servicios y a todos los jóvenes que eligieron esta universidad para formarse durante todo este tiempo. También a todas las personas que, a lo largo de cinco décadas, han contribuido a construir nuestra historia, en especial a las entidades, organizaciones e instituciones públicas y privadas que nos han distinguido con su apoyo y colaboración para conseguir un mejor servicio público.

La segunda reflexión es que Málaga no sería lo que es sin su universidad. El nivel de formación de los malagueños se ha incrementado y también ha servido para elevar el nivel cultural de la capital y su provincia, con la UMA como agente activo en todo tipo de manifestaciones culturales o ligadas al conocimiento.

En el campo del desarrollo económico de nuestro entorno sería difícil hoy pensar en el Parque Tecnológico de Andalucía o en empresas que vienen a instalarse a la ciudad sin el empuje de la Universidad. Y como expresamos en el lema de nuestro aniversario, ‘Presente en tu mañana’, nuestra universidad debe y quiere seguir jugando un papel protagonista en el futuro de Málaga.

La docencia universitaria ¿se tiene que basar en estos tiempos en una apuesta por la transversalidad del conocimiento?

Hoy el concepto de trabajar desde la universidad en procesos formativos de grado y posgrado desde una perspectiva transversal no tiene discusión o alternativa. Se trata de formar a profesionales en competencias que no siempre dependen de un ámbito temático específico, de ayudar al estudiantado a alcanzar un desarrollo, tanto profesional como personal, de alta calidad y flexibilidad.

Además, con el claro objetivo de mejorar la empleabilidad de todos los graduados, ¿no es así?

Efectivamente, la formación transversal es una demanda de las empresas, que ya no seleccionan solamente a sus empleados por un expediente académico sobresaliente. El mundo empresarial del siglo XXI busca hoy talento, competencias y actitud. Por esto yo animo, por ejemplo, a que nuestros estudiantes hagan durante su carrera estancias de cooperación internacional. La realidad social y empresarial ha hecho necesario que cambiemos nuestra forma de enseñar, los procesos de aprendizaje. Debe haber una sintonía entre las habilidades con las que el alumnado sale de la universidad y lo que el mercado laboral está demandando de estas personas. Pero tampoco podemos olvidarnos, claro, de formar a buenas personas, de los valores que atesoran en sus años de formación; sin esto la universidad pública no tiene sentido.

La mujer y su poca presencia en carreras técnicas como pueden ser las ingenierías, ¿cómo se incentiva esto?

Como sociedad no nos podemos permitir el lujo de no aprovechar a la mitad de la población, a las mujeres y a su inteligencia, para estos sectores. Desde el Vicerrectorado de Igualdad, Diversidad y Acción Social, junto a las direcciones y decanatos de facultades y escuelas del área STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), trabajamos en fomentar una mayor presencia de la mujer con programas a lo largo de todo el año, que incluyen redes sociales, talleres, campamentos y visitas a institutos. Estas acciones las acompañamos también de campañas de comunicación y de visibilización de su trabajo investigador. La estrategia pasa sin duda por crear referentes femeninos entre la población de menor edad, entre la infancia y la adolescencia, para trasladarles testimonios de éxito personal y profesional.

¿Cómo se puede hacer más eficiente la gestión universitaria? Se suele criticar a menudo el exceso de burocracia en la universidad y la UMA no escapa a ello.

Las universidades públicas hemos perfeccionado y agilizado mucho ciertos aspectos de la gestión universitaria, pero otros procesos siguen siendo claramente mejorables. Solucionar esto es difícil debido a que toda la administración pública en España puede llegar a ser extremadamente garantista. Yo creo firmemente en la transparencia y en la rendición de cuentas, pero a la vez necesitamos agilizar procesos para poder invertir en investigación o en contratar profesorado, por ejemplo. El equilibrio no es fácil y debe venir precedido por reformas concretas en la legislación general.

Otra crítica que se suele hacer es que los planes de estudio no se adecuan a la realidad laboral que se encuentran los licenciados cuando salen al mercado laboral.

Pues aquí también tengo que decir que esta universidad ha mejorado mucho y sigue trabajando en ello. Recientemente hemos sido acreditados como ‘Universidad Emprendedora’, un reconocimiento que concede ACEEU, única entidad de carácter global que evalúa y acredita los méritos de las instituciones académicas de nivel superior en materia de empleo, innovación y emprendimiento. Cada año aumentamos el número de prácticas curriculares en empresa; que es otra de las mejores garantías de una formación adecuada al mercado laboral. En el espacio Link-By-UMA de emprendimiento, nuestra comunidad universitaria tiene además la oportunidad de aprender y experimentar alrededor de su formación, al mismo tiempo que las empresas descubren a grandes profesionales. Necesitamos seguir trabajando en esta dirección, pero honestamente hemos avanzado de manera significativa.

¿Hacia dónde debe encaminar sus pasos la universidad malagueña en los próximos 50 años?

Esta pregunta va ligada sin duda a los retos de la sociedad en su conjunto. Creo firmemente en los criterios de sostenibilidad, igualdad, solidaridad, vinculación con el territorio e internacionalización como elementos inspiradores. Sin olvidarnos del carácter innovador, de una parte, que nos debe permitir adelantarnos a los retos sociales y tecnológicos; y, por otro lado, de nuestra labor de garante del conocimiento científico y de su divulgación, que permiten afianzar también nuestra vertiente humanística y ligada a los valores democráticos que siempre deben ser alimentados desde una institución pública de educación superior.