En las últimas semanas, el calendario ha hecho que las últimas jornadas de la temporada para el Málaga CF se conviertan en etapas de montaña, con pendientes muy pronunciadas al nivel del Alpe d’Huez o el Tourmalet. Las Palmas, Espanyol... y ahora un Mallorca en segundo lugar en la tabla que ya ve muy de cerca el ascenso directo a LaLiga Santander.

Desde hace un par de semanas, el conjunto de Pellicer está estancado en los 49 puntos y en mitad de la clasificación. Tierra de nadie, lejos del play off, lejos de la zona peligrosa y a tan solo un punto del objetivo fijado a principio de temporada. La cifra redonda de los 50 sería el último ‘check’ a la lista de tareas del conjunto blanquiazul después de haber tenido que lidiar con un sinfín de complicaciones en lo deportivo y lo extradeportivo desde antes de comenzar el curso.

Además, una vez se pueda alcanzar el número mágico con el que se soñaba a inicios de curso, el entrenador blanquiazul tendrá margen de maniobra para seguir experimentando con los jugadores de la cantera, que tanto han contribuido en los últimos tiempos a que el primer equipo no sufriese más de lo que ya lo estaba haciendo. El filial y el equipo Juvenil A del club se han convertido en botes salvavidas. No obstante, Pellicer -conocedor a la perfección de las categorías inferiores en Martiricos- tiene muy presente las luchas abiertas de estos dos equipos de La Academia y siempre ha intentado buscar el equilibrio entre la ayuda al primer equipo y los retos de la cantera.

Pero antes de todo esto, esta noche el conjunto costasoleño tendrá que anteponerse en el verde de Martiricos al Mallorca de Luis García Plaza, otro hueso duro de roer que llega en una situación algo similar a la que tenía el Espanyol hace una semana, cuando recibió al Málaga en Cornellá. Con un presupuesto y una plantilla muy alejada de la del equipo malacitano, el partido de ida en Mallorca ya se les atragantó a los de Pellicer. Concluyó 3-1 para los bermellones con goles de Amath Raíllo y Dani Rodríguez, además del gol del honor blanquiazul que consiguió Pablo Chavarría.

Para armar una convocatoria y un once competitivo y equilibrado entre profesionales y canteranos, en pleno mes de mayo, a falta de cinco jornadas para la finalización de la fase regular, Sergio Pellicer ha tenido que resolver el enésimo puzzle con los jugadores que tiene disponibles.

De cara el choque de esta noche, el cuerpo técnico blanquiazul cuenta con 15 futbolistas con ficha profesional, además de los canteranos habituales y alguna que otra novedad. Aunque, sin duda, esta noche se producirá unos de los regresos más esperados por la afición y los preparadores del Málaga. Después de haber podido completar a lo largo de esta semana gran parte de los entrenamientos grupales con total normalidad y al mismo ritmo que sus compañeros de equipo, Luis Muñoz volverá a vestirse de corto. De hecho, podría incluso salir de inicio, con más razón teniendo en cuenta las bajas en la medular con las que tiene que lidiar Pellicer esta jornada. Hace más de un mes que el canterano malagueño no pisa el verde en partido oficial tras su lesión en el choque frente al Lugo. Una de las mejores noticias en clave malaguista.

Todo esfuerzo y toda ayuda es bienvenida para tratar de cerrar cuanto antes el círculo, evitando así situación de estrés como la vivida la pasada temporada, en la que hubo que esperar hasta el penúltimo enfrentamiento para lograr la permanencia. La situación ha cambiado para mejor pero, tal y como dijo Pellicer en la rueda de prensa de ayer, el equipo tiene que dar un pequeño paso adelante, debe «sacar un poquito más» independientemente de lo complicado que sea el rival. De ello depende poder respirar a pleno pulmón con una sonrisa en la cara o posponer la foto que marque que el objetivo está cumplido.