La victoria fuera de casa se resiste. Se vislumbran tímidos brotes verdes en este nuevo Málaga CF pero aún así, el equipo mostró en La Romareda que le quedan detalles que mejorar. Dio la cara, no se rindió, pero le sigue faltando contundencia.

Habían pasado solo dos minutos de juego cuando el Zaragoza ya había dado dos avisos a los de Natxo González, dos acciones que acabaron en buenas paradas de Dani Barrio. El Zaragoza mantuvo unos primeros minutos de ritmo alto con llegadas al área blanquiazul. Mientras tanto, pese a la idea de juego de posesión del técnico malaguista, el balón era de los locales. Así se mantuvieron los primeros compases del encuentro, a excepción de algún que otro momento de lucidez de los costasoleños en el que jugadores como Antoñín, Paulino o Víctor Gómez encadenaban pases para sacar el esférico hacia territorio rival. 

En uno de esos chispazos malaguistas, Roberto ganó metros, miró a Antoñín y el de la Palmilla, con una definición precisa, perfecta, remató directo a la portería blanquilla y firmó el 0-1. Acto seguido, otra vez con Roberto en la acción de peligro, el Málaga se acercó a la meta de Álvarez.

Los de Natxo González seguían atentos y concentrados. Con el subidón después del gol y el notable malestar de la grada, el Málaga CF comenzó a ser dueño del balón. Con pausa, marcaba los ritmos. Pero el Zaragoza seguía en el partido y en una falta peligrosa y muy bien ejecutada por Eugeni, tuvo que salir Barrio a despejar. 

Pero la ventaja era mínima y el conjunto de JIM estaba ojo avizor, al acecho, así que los boquerones no podían bajar la guardia. Así, en los minutos finales de la primera mitad el Zaragoza recuperó la posesión. Sabin Merino tiró a puerta, pero se volvió a topar con las manos de Barrio. No obstante, la ultimísima acción fue para Roberto. A pase de Paulino, el canterano galopó hacia la meta zaragocista, pero estaba adelantado y el colegiado invalidó la acción por fuera de juego. Con la ventaja por la mínima y muchos pitos en La Romareda, los jugadores se fueron a los vestuarios.

En la reanudación, el Zaragoza fue decidido a por el empate con un planteamiento similar al del inicio de partido. Otra falta de Eugeni puso contra las cuerdas a la defensa blanquiazul, pero en dos tiempo el guardameta blanquiazul logró despejar.  Para renovar el centro del campo, en el minuto 60 Natxo González movió ficha: sacó a Vadillo y Febas para dar descanso a Antoñín y Jozabed. 

Y llegó la polémica arbitral. Para el colegiado, un agarrón de Cufré en el área fue penalti y tarjeta para el malaguista. Les costó a los jugadores del Zaragoza decretar quién lo tiraba, finalmente fue Eugeni y lo convirtió en el gol del empate.  

El encuentro empezó a ser de ida y vuelta, con la posesión igualada, peligro en ambas bandas. El equipo costasoleño no bajó los brazos después del empate. Ocasión de uno, ocasión de otro. Tras un lanzamiento de Narváez desde fuera del área, Vadillo recuperó un balón al contraataque y se lo dejó a Paulino que también lanzó desde fuera, desviando por centímetros la trayectoria hacia la portería. En busca del gol, el míster hizo entrar al verde a Brandon para los 10 últimos minutos.

Con la dinámica de peligro en ambos lados del césped acabó el encuentro. Un empate que quizá sabe peor para los locales y deja a los blanquiazules con ganas de más.