La segunda jornada del SUTUS Summit, que reúne en la Escuela de Alta Dirección Hotelera Les Roches de Marbella a un selecto grupo de conferenciantes de las más prestigiosas empresas y agencias relacionadas con la industria aerospacial y subacuática, estuvo acaparada en su programación por mujeres que pusieron de manifiesto que corren nuevos tiempos para la ciencia.

En un contexto de lamento por los muchos años en que la ciencia y la tecnología, o bien no atraían lo suficiente a las mujeres, o estas eran relegadas a un segundo plano en un mundo dominado por hombres, emergen figuras como la doctora Pascale Ehrenfreund, presidenta de la Federación Astronáutica Internacional y que, de hecho, da nombre al asteroide 9826 Ehrenfreund 2114 T.

«La cooperación internacional es fundamental para el desarrollo tecnológico en cuanto a los retos globales en la tierra. Esto debe inspirar a los jóvenes, lo que es uno de nuestros objetivos, sobre todo incorporar a más mujeres a nuestro campo de investigación», dijo en su intervención en la sala de conferencias.

A la constatación de que las mujeres avanzan en este ámbito se unió la japonesa Hiroko Asakura, directora adjunta de la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) en París. Asukara, espera que «el papel de las mujeres en la industria espacial alcance un mayor nivel en los próximos años» y puso de manifiesto que «actualmente hay muy pocas en puestos directivos. A pesar de que es un reto, estamos intentando que las mujeres alcancen un alto nivel en este campo», dijo.

Por su parte, Nancy Vermeulen, de la Academia de Entrenamiento Espacial se hizo eco del carácter global que está adquiriendo el fenómeno del turismo espacial, ya que «el espacio se está abriendo a mucha más gente. Ya somos astronautas en la Tierra», dijo.

La agenda brindó también la oportunidad de escuchar las reflexiones de la estadounidense Jane Poynter, fundadora de Space Perspective, la primera empresa de experiencias de vuelo espacial de lujo del mundo, quien resaltó que están «dando a miles, cientos de miles, millones de personas, en el futuro, acceso al espacio de una manera segura y cómoda». El primer vuelo de la empresa está previsto para 2024 y ya se han agotado las plazas. La compañía gestiona actualmente reservas para 2025 y años posteriores.

Luego está la NASA, en este caso representada por Sam Scimemi, responsable de viajes tripulados. La agencia ha bautizado su plan de colonización de la luna con nombre de mujer: Artemisa, la diosa griega de la caza y el terreno inexplorado. De momento, poner pie nuevamente en la luna parece más cerca en el tiempo y, aunque los planes contemplan también llegar a Marte, ahí, el problema no es tanto llegar, sino que «volver de una distancia como la que hay que recorrer hasta Marte es aún un reto», explicó.

También hubo representación española, malagueña, de hecho, con el ingeniero José María Ortega-Hernández, responsable del proyecto Green Moon, en el que trabajan con China, quien expresó la inquietud que generan aún los futuros establecimientos que habrá en la Luna y Marte, porque «debemos entender muy bien cómo alimentar a los futuros turistas espaciales», señaló.

Un referente, tal vez un icono, en el papel de la mujer en la industria espacial, es Nicole Stott, exastronauta que acumula dos estancias en la Estación Espacial y una en la base Aquarius de la NASA, en las profundidades del mar.

«La ciencia ayuda a niños y niñas a usar todo el potencial de su mente, no solo para la ciencia, o para el arte, pero usar toda nuestra mente es lo mejor que podemos hacer para resolver problemas», indicó. En el caso de las chicas jóvenes, dijo, «tenernos a mujeres presentando este tipo de cosas de forma interesante es muy importante para que puedan ver que es posible para ellas. Cuando era niña nunca pensé que haría las cosas que he hecho y supongo que algo me dijo que podía».

Recordó, ahora que se acaban de cumplir 50 años de la llegada a la luna, que «entonces había muy pocas mujeres trabajando en el programa Apolo. En la sala de control del lanzamiento había una sola mujer, Juliane Morgan, y en control, en Houston, otra, y estaba en el cuarto de atrás haciendo números. Ahora, ambos centros de control, no solo están dirigidos por mujeres, sino que cuando miras alrededor, no te das ni cuenta, solo ves una mezcla de humanidad. Necesitamos mostrar este tipo de ejemplos», subrayó.

Está a punto de presentar, en octubre, su libro Back To Earth -(De vuelta a la tierra, en español) que, según contó, «no son, exactamente, memorias, es más sobre el hecho de que la Estación Espacial y la comunidad internacional que allí se encuentra, es un ejemplo de cómo deberíamos estar viviendo aquí en la tierra, como si fuéramos compañeros de tripulación, y espero que sea inspirador».

Sobre aquello que nos impulsa a descubrir nuevos mundos, Stott señaló que «hay algo en el ser humano, ya sea mirar lo que hace el vecino en el jardín de al lado, o cruzar un océano, o dejar el planeta para explorar. Cuando piensas lo que hemos hecho los humanos, lo más lejano que hemos ido es a la luna, a 250.000 millas -unos 350.000 kilómetros-, pero hemos enviado misiones robóticas a otros planetas y pienso que siempre estamos buscando una conexión con nosotros mismos», reflexionó.

La legendaria Nicole Stott

El congreso culmina hoy con una jornada dedicada, íntegramente, a la carrera por llevar al ser humano a las profundidades del mar, en la que se han embarcado diversas empresas y organizaciones, con revolucionarios medios tecnológicos, impensables años atrás.

La programación del viernes cuenta con nombres ilustres, entre los que sobresale Fabien Cousteau, nieto del legendario explorador francés Jacques Cousteau, que gestiona el proyecto Proteus, uno de los más ambiciosos en este campo.